Trata de personas
Martes 30 de Agosto de 2016

El infierno de una víctima de trata se revela en el juicio al explotador

Con 15 años, fue captada en Salta y prostituida en Santa Fe y Paraná, en una carpa en plaza Carbó

El 20 de agosto de 2014, la chica de 15 años salió de su casa a hacer unos mandados, en la localidad de El Quebrachal, un pueblo con la mitad de habitantes de San Benito, ubicado en la provincia de Salta. Según declaró, se le cruzó una camioneta tipo trafic, y entre Carlos Martínez, Gladys Ibáñez y un tal Chileno la subieron. La llevaron por la ruta 16 hasta Talavera, cruzaron Chaco, llegaron hasta Monte Quemado, en Santiago del Estero, y emprendieron el largo viaje hasta la ciudad de Santa Fe. En una casa frente a la Terminal de Ómnibus, regenteada por el Polaco, donde había otras chicas y a cada rato sonaba el timbre y entraban clientes, la sometieron a explotación sexual.

Volvieron a Salta, pero a la casa de Gladys Ibáñez, en Talavera, por unos días, hasta que un día Martínez la subió a un vehículo y la llevó a Paraná. En la habitación de un hotel cercano a la Terminal la entregaba a tipos mayores, que la ataban y la violaban a cambio de dinero. El explotador levantó una carpa iglú en la plaza Carbó, justo atrás de la Casa de Gobierno y de la Legislatura, a metros de la Gendarmería, de la Policía Federal, de la Policía entrerriana. A la vista de todos. Allí dormían y también la abusaba sexualmente. Después le daba pastillas y porros para que continuara, sin chistar, haciéndole ganar dinero.

Mientras tanto, en El Quebrachal, su familia la buscaba. Su padre hizo la denuncia, y supo que una vecina le dijo a la abuela de la chica que en horas del mediodía se había presentado en la casa una mujer a quien conocía como Gladys, su hija la atendió y se fueron juntas, posiblemente a la pensión que alquila un señor Saravia.

El padre fue a hablar, y Saravia le dijo que habían estado Gladys y una menor, pero que la mujer juntó todas sus cosas y ambas se fueron, sin saber el rumbo.

En Paraná, una noche, Martínez la llevó a robar un departamento. Los policías que investigaban el robo alcanzaron a interceptar a Martínez en la Terminal de Paraná, antes de que se llevara a la chica a Rosario. Dijo que era su hija y quedó preso. Cuando las operadoras del Copnaf comenzaron a entrevistarla, ella no se calló y se supo lo peor.

Cuando fueron hacia la carpa de la plaza Carbó, la Policía encontró algunos de los elementos que habían robado en el departamento céntrico, y también había 119 preservativos, gel íntimo y shampoo y acondicionadores con la marca Gran Hotel Paraná.


***
Las primeras evidencias


Martínez tiene 39 años y ya cumplió una condena de seis años de prisión por un rapto y abuso sexual en la ciudad de Rafaela.

Ayer comenzó el juicio en que lo acusan por Trata de una menor con fines de explotación sexual, agravada penalmente por varios motivos: la captación, traslado y acogimiento de la víctima, por la situación de vulnerabilidad y la edad de la chica, por el abuso sexual, por las amenazas y el engaño, por la participación de tres o más personas y por haberse consumado la explotación.

Al inicio del debate, el hombre aclaró cuál era su identidad, ya que cuando fue detenido había dado nombre y DNI falsos. Se abstuvo de declarar y comenzaron las testimoniales.

Declararon las operadoras del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf). Contaron que intervinieron cuando desde Minoridad de la Policía las llamaron porque encontraron a la chica a las 3 de la madrugada en la Terminal, con un hombre que decía ser su padre. Pero ella les había confesado su verdadera identidad. En las entrevistas con las agentes del organismo surgieron las sospechas por el relato crudo del infierno que estaba viviendo la víctima y se dio intervención a la Subdirección de Trata del mismo, que luego radicó la denuncia ante el Juzgado Federal de Paraná. La operadora que más tiempo pudo estar hablando con ella, insistió en el miedo que tenía, particularmente hacia Martínez. "Al principio no quería hablar, después se fue soltando", recordó.

Además, relató que la víctima le contó que Martínez "le dijo que se haga llamar Soledad Díaz, que era hija suya, y contó que había sido entregada en distintas ocasiones y momentos a cambio de sexo por dinero", y también "refería todo el tiempo que recibía amenazas, agresiones y malos tratos".

También declaró el médico forense del Poder Judicial provincial, Walter Aguirre, quien explicó el informe de la revisión que hizo de la chica, en el cual constató que tenía lesiones producidas por golpes que podrían ser de puño, y otras marcas características de cintazos. Además, sostuvo que en el análisis genital, no se constataron signos de violencia recientes, no había presencia de fluidos masculinos, y que el estudio toxicológico de orina dio negativo.

La psicóloga que entrevistó a la víctima aseguró que la chica aludía con pudor a escenas de victimización sexual por parte de Carlos y el Chileno, durante el tiempo de permanencia en Talavera y Santa Fe.

Asimismo detalló que se evidenciaban factores que influyen favorablemente en la credibilidad de la joven, tales como la espontaneidad de su relato, los detalles y la consistencia del mismo en el tiempo.


***
"Lo tenía que hacer sí o sí, sino me pegaba"



Cuando declaró en Cámara Gesell, la víctima narró el infierno que vivió a manos de Martínez y sus socios. Por un lado, detalló circunstancias de los días que estuvo raptada en Santa Fe, en una vivienda frente a la terminal de ómnibus: "Siempre cuando yo tenía que salir de la casa tenía vendada la cara, siempre me llevaban a hoteles, ahí me esperaban hombres de 40 años, esto pasó muchas veces, más de 10. Me daban pastillas, no era para que me calmen el dolor, me mareaban, me daban ganas de vomitar, me ponían débil, un montón de cosas, y por ahí me hacían fumar porros. Si no fumaba, el hombre sentado a la par estaba con el cinto, sin no fumaba me pegaban". Cuando estaban por viajar a Paraná, Martínez le había dicho que era para conocer la ciudad, pero que ella se deba cuenta: "Él no me había traído a conocer, él me iba a entregar a cualquiera".

"Fuimos a un hotel y me entregaba a hombres con plata. Yo lo tenía que hacer sí o sí, por que si no lo hacía él me pegaba, me cortaba, y con él también varias veces, en Paraná y Santa Fe".

"Al llegar al hotel, dijo que yo tenía que decir que era su hija, ese día que fuimos atendió a un hombre y subimos a dormir, y me ató las piernas y las manos y me hizo cosas, el no quería que hable con ninguna gente", recordó.

En el viaje que hicieron hacia Salta la menor recibió amenazas mediante el uso de un arma de fuego: "Si yo no cumplía con lo que él me decía, que tenía que estar con hombres sí o sí, tenía que estar con él también, y tenía que hacerle caso, no tenía que ir para ningún lado y no tenia que hablar con gente desconocida", contó.

Comentarios