A Fondo
Miércoles 04 de Febrero de 2015

El Hip Hop nació en contra de la violencia

Juan Manuel Kunzi / De la Redacción de UNO
jkunzi@uno.com.ar

 


Leyendo el suplemento Radar (del domingo 18 de enero) me encontré con la historia de Afrika Bambaataa, “el hombre que mezcló por primera vez música negra con Kraftwerk, exjefe militar de una de las divisiones de los Black Spades –una de las pandillas más grandes de la época–, que después de un viaje a África, dispuesto a detener la violencia en su vecindario –con la ciudad en su pico de segregación racial–, había fundado la Zulu Nation, la primera organización dedicada a expandir la cultura Hip Hop con sus cuatro elementos: MC, DJ, graffiti y breakdance”.


Bambaataa desarrolló su idea de Nación en el sudeste del Bronx en la ciudad de Nueva York. Él vivía en los hoy mundialmente famosos monoblocks del Bronx River Houses.


Creo que es necesario explicar que el MC es el maestro de ceremonia por sus siglas en inglés. El DJ tiene una denominación bastante más conocida.  También denominado como “turntablism” es el que se encarga de crear nuevos sonidos a partir de los discos que giran en las bandejas. Los graffiteros son una parte esencial de la cultura que queda marcada a fuego con la pintura. En otra de las puntas del Hip Hop se ubican los bailarines de breakdance que en el país se hicieron conocidos a mitad de la década de 1990.


Así como en Estados Unidos, el Hip Hop,  llegó para luchar contra la violencia y la falta de esperanza de los jóvenes en los barrios más humildes, hoy en Argentina sucede un fenómeno similar. La provincia de Buenos Aires es  el epicentro y los que saben explican que en la evolución, mucho tienen que ver los raperos   chilenos y españoles.


Escribiendo estas líneas conocí, por la recomendación de un MC paranaense, a los chilenos de Portavoz. Sus letras denuncian la problemática social y la deuda que el sistema capitalista y todos sus intérpretes tienen con los jóvenes latinoamericanos.


Pensando en la realidad de los que esperan, en esta región del país, el Hip Hop también se convirtió en una herramienta para contar lo que pasa en las calles, por ejemplo, de la capital provincial.


MC Perrolobo está rapeando desde 2008 y colaborando para esta nota tiró una definición muy interesante: “El mensaje, la mayoría de las veces tiene que ver con lo autobiográfico. Cómo el rapero ve las cosas. Puede hablar de tiros o de amor”. Todo tiene que ver con la realidad social en la que desarrolle su vida. Como sabemos, en Paraná, el que tenga ganas de rimar puede encontrar historias en cada uno de los barrios. La violencia está presente pero  también hay historias que traen ilusiones.


Por ejemplo, el espacio del skatepark municipal, sirvió para que se unieran un montón de personas que andaban dispersas por la ciudad en busca de lo mismo.  El Estado tiene que seguir apoyando esta cultura que, como ya saben, tiene a miles de adolescentes interesados y reflexionando.


 Cuentan que en las esquinas de los barrios, altos, medios y bajos, es cada vez más común escuchar a grupos de raperos expresar sus líricas.


“Explota en todos lados. En Paraná y Santa Fe se nota sobre todo en los adolescentes, de todos los estratos sociales en donde por ejemplo rapear o tirar freestyle es una práctica común”. respondió G Fonk, ícono del rap en la región.


Como para completar la incipiente escena local aparecen los Warriors del under   que se reúnen en la plaza 1º de Mayo los sábado por la tarde y realizan pequeñas batallas de Freestyle. En su mayoría son pibitos, aunque las chicas siguen de cerca lo que se dicen,  que se baten a duelo como payadores modernos aunque con la lengua más filosa.  Es una especie de agresión pero con respeto porque nadie se enoja salvo alguna que otra mirada que pone límite al que narra.  El público, sus amigos en la plaza, aprueba y desaprueba lo que están escuchando con  pequeñas exclamaciones.


Por las dudas, para el que no lo advirtió, en la región hay un gran movimiento de Hip Hop que crece firme de día y de noche.


A todo esto se le suma la primera experiencia del Taller municipal de Arte Urbano que busca seguir tirando raíces.


Muchos sueñan en tener espacios en donde poder mostrar lo que vienen haciendo pero reclaman que no los consiguen. Quizás, un buen ejemplo a seguir, es la experiencia de los artistas circenses que decidieron experimentar a través de la autogestión.

 

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