La Provincia
Miércoles 23 de Diciembre de 2015

El herrero solidario de Nogoyá va a donar una grúa arnés para pileta

Carlos Amarillo se hizo conocido por fabricar una bicisilla para personas con discapacidad y volvió a sorprender con nuevo gesto altruista

Carlos Amarillo es herrero y artesano. Hace tres meses donó una bicisilla a la Escuela Integral Nº 8 Arca de Noé de Nogoyá, la localidad donde vive, para que personas con discapacidad motriz puedan pasear. Pipi, como lo conoce la mayoría, se propuso fabricarla como un desafío personal y lo logró. Ahora emprendió un proyecto similar y armó una grúa arnés especial, que va a entregar a los encargados de la pileta del polideportivo. Este dispositivo va a permitir que personas mayores y quienes tienen una discapacidad motriz puedan ingresar al agua sin problemas. La idea era que ya quedara funcionando desde ayer, pero el mal tiempo hizo que la donación se haga efectiva mañana a las 15, con la presencia de familiares, amigos y público en general que quiera acercarse a compartir el grato momento.
De todos modos, ayer comprobaron que funcione bien. Pipi la diseñó a su criterio, aunque con algunos lineamientos que consultó en Internet, para garantizar su performance. La hizo solamente en un mes, de manera artesanal, con cosas que consiguió en un desarmadero y otras que pagó de su bolsillo; y también con un par de contribuciones de sus conocidos. El que lo ayudó a armarla fue su papá Juan Carlos, con quien se mostró agradecido y destacó que siempre lo acompaña en estos emprendimientos. “Tengo muchos proyectos y cuando empiezo a hacer alguna cosa me la planteo como desafío, pero procuro que también sea algo que pueda ayudar a los demás”, contó a UNO previamente de la donación oficial de la grúa.
Generoso por naturaleza, Pipi destacó que su mayor retribución en este tipo de iniciativas es la sonrisa de los chicos que serán los usuarios de estos dispositivos. “La bicisilla se usa muchísimo y es muy emocionante ver a los chicos felices porque para ellos es algo nuevo que pueden disfrutar. En mi caso estoy muy contento con el apoyo de la gente, me han llamado varias personas para que las oriente en cómo hacer una bicisilla similar en otras localidades, y otras también para pedirme que les fabrique una”, dijo, pero aclaró que hay que comprar los materiales y a veces es costoso conseguir el financiamiento. “En la que ya fabriqué gasté unos 7.000 pesos, entre la bicicleta y los materiales”, comentó.
En el caso de la grúa arnés también puso dinero de su bolsillo, pero como suele ocurrir en las iniciativas solidarias que se gestan desde el corazón, se suman más personas bondadosas dispuestas a ayudar, y en la semana los referentes del boliche de Nogoyá Complejo La Barranca se acercaron para preguntarle a Pipi cuánto había gastado en materiales y se comprometieron a hacerse ellos cargo de los costos. “Estoy muy agradecido con estas personas”, expresó.
Por último, contó que en breve comenzará a trabajar en la confección de su próximo proyecto, con una grúa similar, pero en este caso estará destinada al hospital de Nogoyá. “Servirá para hacer más fácil el trabajo de las enfermeras, trasladando a las personas que están en una camilla o que tienen dificultades en su movilidad”, adelantó, demostrando que el espíritu altruista que lo caracteriza seguirá proliferando y beneficiando a quienes lo necesitan.
La entrega será mañana a las 15
Carlos Pipi Amarillo invitó a quien quiera acompañarlo en “la inauguración de la grúa arnés artesanal para discapacitados y personas mayores para que puedan ingresar con facilidad a la pileta”. La donación se hará mañana a las 15 en el Polideportivo Nogoyá.

“Me gustaría los que puedan estén presentes para ese momento importante para mí, insignificante tal vez para otros, pero desde ya gracias”, expresó con alegría.
En Paraná hay dos elevadores de este tipo
Javier Copetti es bioingeniero y desde hace años se dedica a crear dispositivos pensados para que personas con movilidad reducida o inmovilizadas, ya sea de forma temporaria o permanente, puedan resolver cuestiones cotidianas. En este sentido, fabricó junto a su colega Gabriel Móttola una camilla y un sistema de baño en cama para simplificar el aseo. “Hace varios años trabajamos en tecnología para salud y la discapacidad, y hace un año empezamos a trabajar para facilitar el ingreso a las piscinas, a través de un elevador portátil. En Paraná hay dos funcionando en instituciones: uno está en el club Echagüe y otro en el complejo de la Toma”, contó a UNO Copetti.
“Cuando comenzamos a construir esta solución tecnológica lo hicimos pensando en la accesibilidad, en la integración y la portabilidad. En el club Echagüe, donde practican natación chicos con discapacidad del grupo El Chapuzón, a cargo del profesor Carlos Reinoso, y también con obesidad, hay tres piletas, y que el elevador se pueda desplazar posibilita que sea factible utilizarlo en todas, ya que es portátil y se puede mover de una a otra, con un desplazamiento suave y seguro”, añadió, y recordó que se puede usar en complejos termales, en clubes y en piscinas de casas particulares para facilitar el acceso de personas con discapacidad.
Si bien se trata de un emprendimiento comercial, que el club Echagüe y la Municipalidad de Paraná hayan comprado este elemento para que esté a disposición de los usuarios habla de la consideración por quienes tienen alguna dificultad motriz, para que puedan realizar un deporte tan completo como es la natación. “Donde más hemos visto que se usa es en el club Echagüe, con muy buenos resultados”, opinó Copetti.
Un dispositivo que aporta a la integración
El bioingeniero Javier Copetti señaló a UNO: “Lo original de nuestro sistema es que el elevador es portátil y puede utilizarse en cualquier pileta”. Asimismo, explicó que el dispositivo, fabricado en acero inoxidable, es eléctrico a batería y se carga como si fuera un celular.
En referencia al mecanismo, comentó: “Tiene un arnés resistente al agua que se coloca cuando la persona está aún en la silla de ruedas, y después accionando el elevador se la levanta y se la conduce hasta el agua. Luego se quita el arnés con la ayuda de alguien que esté en el agua”.
El traslado es práctico y seguro: “Tiene una base empotrada en cada pileta, que es de muy bajo costo, y al poder movilizarse el elevador permite que todas las piletas sean integrables”, destacó su creador.




 

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