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Miércoles 02 de Marzo de 2016

“El gobierno anterior promovió la inflación”

Macri abrió el período de sesiones ordinarias del Congreso con un mensaje cargado de críticas al kirchnerismo y pidió apoyo para aprobar leyes. Pocos anuncios y reacción de los opositores

Fernando Arredondo / Jefe de Redacción de UNO Santa Fe
farredondo@uno.com.ar


El presidente Mauricio Macri abrió ayer el 134º período de sesiones ordinarias del Congreso nacional con un discurso dedicado en un tercio de sus 61 minutos de duración a criticar duramente la gestión kirchnerista. En la previa se esperaba que el mandatario eligiera esa opción, obligado por el impacto que han tenido algunas medidas de su administración, como la suba de tarifas y la devaluación del peso, que han ocasionado en los primeros meses del año una notable reducción del poder adquisitivo de los asalariados. 

Consideraban muchos dirigentes de Cambiemos, y así lo hicieron saber explícitamente los socios radicales la semana pasada en un encuentro en Luján, que el Gobierno necesita exponer argumentos para que la sociedad pueda asimilar las medidas de corte antipopular tomadas en los primeros 80 días de gestión y otras por venir, como la inminente suba del transporte. 

Pero más allá de que se veía venir un discurso como el de ayer, no dejó de sorprender la crudeza del diagnóstico formulado por el mandatario, a tal punto que los legisladores del Frente para la Victoria (sin el acompañamiento del resto de los peronistas, hay que destacar) en un momento estallaron en un airado rechazo a las palabras del Presidente, que se vio obligado a detener su alocución, que recién pudo reiniciar tras una intervención de la vicepresidenta, Gabriela Michetti, y del mismo Macri, quien les pidió “respetar el voto de la democracia”. 

Posteriormente el Presidente anticipó algunos proyectos de ley, entre los que se destaca “la devolución del IVA a los productos de la canasta básica alimentaria”, dijo. También pidió acompañamiento legislativo para completar la Corte Suprema con la aprobación de las postulaciones de Horacio Rosatti y Jorge Rosenkrantz para los cargos vacantes y para levantar la denominada “ley cerrojo” que impide reabrir la negociación por la deuda. 

“No estamos bien”

Macri llegó a las 11.20 al Congreso y cinco minutos después dio comienzo a su discurso. Ya desde el arranque el mandatario indicó por dónde iba a transitar buena parte de sus palabras: “Tenemos que reconocer que no estamos bien”, sentenció. Y aún sin referirse al kirchnerismo, dijo que “la brecha entre los argentinos” llevó al país a “enojos, resentimientos y búsqueda de enemigos, interno y externo”.

Posteriormente sí vino el aluvión de críticas al kirchnerismo. Primero mencionó al fallecido expresidente Néstor Kirchner. “Hace 13 años el presidente Kirchner habló de la importancia de los superávit gemelos, pero eso después fue dejado de lado”, señaló. “Encontramos un Estado con dificultades para resolver sus principales responsabilidades. Más recursos no permitieron reducir los problemas estructurales de pobreza”, apuntó.

En la misma línea subrayó que en la década que va de 2006 a 2015, el Estado nacional recaudó en impuestos 694.000  millones de dólares más que en la década del 90, pero “pese a eso encontramos un Estado con dificultades para cumplir sus responsabilidades. Más recursos no permitieron ni siquiera reducir los problemas estructurales de pobreza e indigencia”.

Dijo que la inflación fue del 700% en los últimos años y culpó a la emisión monetaria. “El déficit del 7% del PBI es de uno de los mayores que tuvo el país. Esto sucedió mientras vivíamos unos de los momentos de mayor presión tributaria de la historia”.

También cuestionó el ingreso masivo de empleados a la administración pública: “Lo que sí aumentó fue el empleo público, pero sin mejorar los servicios que presta el Estado. Nos mintieron, camuflando el desempleo con empleo público. Entre 2003 y 2015 la cantidad de empleados públicos creció un 64%, pasó de 2,2 millones de empleos en 2003 a 3,6 millones en 2015”. 

Una parte del discurso se lo dedicó a la corrupción, conducta que relacionó con el clientelismo apoyado desde  el Gobierno. “Encontramos un Estado plagado de clientelismo. Esto se explica por la corrupción. Ocupamos el lugar 107 en el ranking de transparencia”, dijo.  Afirmó que “la corrupción no puede y no debe quedar impune”, y anunció que se dotará, para ello, “de herramientas al Poder Judicial” y “se fortalecerá la Oficina Anticorrupción”.

Cuando habían transcurrido 24 minutos, Macri cortó la primera parte del discurso, dedicada a la “herencia”. “Podría seguir todo el día, pero por respeto a quienes nos están siguiendo voy a cortar acá”, dijo, pero se comprometió a revelar públicamente “todos los datos desde 2003 hasta hoy” en un futuro inmediato.  “El diagnóstico no debe servir para deprimirnos ni enojarnos”, dijo para morigerar el repaso anterior. 

La reacción 

Pero sin embargo, el momento más caliente sucedió inmediatamente, cuando transcurría media hora de discurso. Fue cuando el Presidente vinculó pobreza, inflación y las causas: “Para derrotar la pobreza necesitamos más trabajo y menos inflación, que más afecta a los que menos tienen. Nuestra obsesión son más y mejores trabajos, y menos inflación. La inflación existe porque el gobierno anterior la promovió, ya que creía que era una medida válida de la política económica”. Tras esa frase, se fundieron en el ambiente del Congreso los aplausos de la bancada de Cambiemos y el rechazo con gritos y silbidos por parte del kirchnerismo. Las cámaras de la transmisión oficial enfocaban al diputado Axel Kicillof, exministro de Economía. 

Tras un nuevo pedido de silencio, el Presidente consignó molesto: “Hay que respetar a la democracia y al voto del pueblo”. Entonces se escuchó por parte de la gente de Cambiemos, su consigna: “Sí, se puede”, slogan de campaña de las elecciones del año pasado, inspirado en el “Yes we can” de la campaña presidencial de Barack Obama de 2008.  Tras ese cruce que duró algunos segundos, Macri retomó el discurso.

Proyectos y pedidos  

En la parte final de su exposición, Macri le pidió al Congreso “conseguir los consensos necesarios” para conseguir el paquete de leyes que definirá la salida del país del default, luego del acuerdo alcanzado ayer con los holdouts. Vale recordar que para esto, Cambiemos necesita la derogación de las leyes cerrojo y de pago soberano para afrontar la cancelación definitiva de la deuda por 4.653 millones de dólares. En el Parlamento ayer se decía que este objetivo estaba prácticamente logrado: en Diputados podrían obtener hasta 150 votos favorables (90 propios, más 60 entre Frente Renovador y peronistas no kirchneristas) y en el Senado, la mayoría justicialista prestaría su respaldo por acuerdos con los gobiernos provinciales, que también se verán beneficiados con un estado nacional fuera de default.  

Luego el mandatario advirtió la necesidad de “reformar” el Consejo de la Magistratura y pidió aprobar los pliegos de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. También anunció, como se esperaba, impulsar una ley del Arrepentido, de la que no dio detalles. 

Paso seguido pidió al Congreso aprobar el compromiso que asumió el Gobierno sobre cambio climático en París y dijo que impulsará una ley para establecer la obligatoriedad de la educación desde los 3 años. Dijo que llevará Internet “hasta al pueblito más alejado”.

Además prometió también la “devolución del IVA para los productos de la canasta básica alimentaria” y la ampliación de la Asignación Universal por Hijo”.

En esa parte, le hizo un guiño a Elisa Carrió, aliada de su gobierno, con la que ya ha tenido encontronazos. “Al finalizar mi gestión quiero que todos los niños reciban una asignación, proyecto de la doctora Carrió”. Sobre los jubilados, adelantó: “Trabajaremos para normalizar lo pendiente y diseñar una respuesta al reclamo del 82% móvil”. 

En la culminación del acto, Macri dejó las hojas donde estaba escrito su discurso y alentó: “Estoy abierto a recibir todas las reformas que necesitamos para darle lo mejor a cada uno de los argentinos”. Y cerró: “A los argentinos nos han prometido mucho y nos han cumplido muy poco. No les voy a mentir: esta transformación no se hace de un día para el otro, sino que se lleva a cabo dando pequeños pasos todos los días. La buena noticia es que el cambio ya empezó”.

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