Espectaculos
Sábado 22 de Agosto de 2015

El "gigoló" Javier Bazterrica declaró, pagó una fianza de diez mil pesos y pegó la vuelta

Después de permanecer dos años "en rebeldía" por la denuncia que una joven estudiante de derecho le hiciera en 2013, una jueza lo imputó por estafa, hurto y abuso de confianza.

Javier Bazterrica, el muchacho cuyas dotes de gigoló embaucador generó una extrema cobertura mediática a nivel nacional en los últimos días, estuvo ayer en los Tribunales de Rosario causando un revuelo inusitado en la calle y en los juzgados. Después de permanecer dos años "en rebeldía" por la denuncia que una joven estudiante de derecho le hiciera en 2013, una jueza lo imputó por estafa, hurto y abuso de confianza. Antes había depositado una fianza de 10 mil pesos y entonces quedó en libertad. En diez días hábiles la magistrada deberá resolver su situación procesal, pero mientras tanto él tendrá que regresar a la ciudad para demostrar que no se quiere profugar. Tras pasar por Tribunales, almorzó en un restaurante de La Fluvial junto a sus abogados y regresó a su vida en Buenos Aires.

El hombre más nombrado en las últimos días quedó sujeto a una causa que se inició en 2013 cuando Fernanda V., una joven rosarina estudiante de derecho con la que tuvo una breve relación lo denunció por haberle robado 80 mil pesos y esfumarse del departamento que compartían en Paraguay al 400 cuando ya tenían fecha para casarse.

Prolijo y serio. Chomba blanca, camperón de paño gris topo, pantalones blancos y una gorra de Rosario Central en la cabeza que sus abogados le hicieron sacar de inmediato. Con esa estampa de hombre encumbrado y una prolija barba candado, Bazterrica, de 37 años, bajó ayer a las 10.30 de una camioneta en Balcarce y Zeballos.

Estaba desde el jueves en la ciudad, donde pasó la noche en un ignoto hotel en el que pagó 190 pesos (muy lejos del poder adquisitivo que ostenta) y se presentó luego de que sus abogados lograran determinar que en el registro nacional de reincidencia no había condenas ni otras causas en su contra, lo que incidió en que lograra la libertad.

"Es momentánea la pasión por Central, le hago el aguante", respondió ante una consulta sobre la sorpresiva identificación con el club de Arroyito por el gorrito que llevaba. Y al justificar su presencia en Rosario contestó: "Es lo que corresponde, no me voy a esconder ante nadie. Soy inocente, no hice nada, pero me presentó en la Justicia como lo he hecho siempre", dijo con seguridad.

Sobre la denuncia de Fernanda V., la joven a la que habría despojado de 80 mil pesos, indicó que esa acusación es "totalmente falsa" y que nunca se escapó con ese dinero. "La relación duró un par de meses, nos conocimos por Facebook. Nos vinimos a vivir a Rosario y todo anduvo muy bien. No me quedé con dinero de ella. Estuvimos a punto de casarnos, ya habíamos fijado fecha, pero de un día al otro resultó que soy un estafador", aseguró Bazterrica.

La historia de Javier y Fernanda, contada por la joven, fue publicada por La Capital el 3 de agosto de 2013. Fue la primera vez que el muchacho apareció con perfil de gigoló. De él ahora habla medio país luego de que una hermana de Flavio Mendoza, director del espectáculo musical Stravaganza, también lo acusara públicamente de haberla defraudado en 5 mil pesos. La mediatización de ese caso provocó que otras mujeres, aparentemente embaucadas, desfilaran en medio de Capital Federal.

Insultos. Tras bajar de la camioneta, Bazterrica caminó por Zeballos al este escoltado por sus abogados locales, Paul Krupnik y José Nanni, y con el letrado porteño Gastón Marano. Cuando giró por Moreno en dirección al Palacio de Justicia recibió insultos y epítetos de automovilistas y transeúntes que lo identificaron. "Ladrón", "estafador", "andá a laburar, vago", fue lo menos que escuchó sin contestar.

Al llegar a Moreno y Montevideo una marea de periodistas, fotógrafos y camarógrafos lo atacaron. Entonces, casi sin responder, ingresó a Tribunales por las cocheras del subsuelo y de allí fue al despacho de la jueza de Instrucción Delia Paleari.

Al mismo tiempo se advertía en la calle una postal ambigua. Mientras las cámaras se esforzaban para no perder la imagen de Bazterrica, a 20 metros los familiares, amigos y compañeros de trabajo de Gerardo Escobar (hallado muerto en el río Paraná tras ocho días de búsqueda) se manifestaban en Fiscalía y mostraban la otra cara de la agenda mediática de la semana tratando de meter de prepo carteles detrás de las cámaras como estrategia para que el caso adquiera relevancia nacional (ver página 33).

Lo concreto es que Bazterrica no estuvo más de media hora en el despacho de la jueza, quien le tomó declaración indagatoria y le imputó formalmente los delitos de estafa y amenazas coactivas. Más temprano sus abogados ya habían depositado la fianza de 10.000 pesos, requisito que junto a las reglas de conducta (deberá venir cada 15 días a Rosario para demostrar que sigue ligado al proceso) se le impuso antes de dejarlo en libertad.

Junto al río. Al salir de Tribunales por el mismo lugar que ingresó, Bazterrica presuroso se subió a un taxi casi sin hablar. Una hora más tarde daba una entrevista a Canal 3 en el restaurante de La Fluvial donde comió con sus abogados. En esa nota proclamó su inocencia. Dijo que el mote de gigoló que le endilgan es "despectivo, exagerado y nefasto". Y que no le da "entidad" a las mujeres que salieron en las útilmas horas a denunciarlo y a difamarlo "dando la espalda o a oscuras frente a las cámaras".

También dijo que es "bartender" y que trabaja "para la noche". Que tiene casa propia y que no sabe que hará en el futuro, aunque deslizó que tiene ofertas de la televisión. Y, entre sonrisas, admitió que tiene "más de 90 pantalones blancos".

Por su parte, el abogado Paul Krupnik se expresó sin rodeos sobre su cliente. "Fue imputado por estafa, prestó declaración indagatoria y la jueza tiene 10 días para resolver su situación procesal", ya sea el procesamiento o el sobreseimiento si no hay pruebas suficientes.

"Confiamos en que la causa no va a prosperar en virtud de la fragilidad probatoria. Entendemos que va a ser desvinculado a la brevedad", dijo confiado Krupnik. "Los términos de la denuncia denotan una situación que tiene que ver más con lo sentimental, con un despecho amoroso que con un delito. No se puede demostrar dolo ni ardid, ni despojo patrimonial", aventuró.

Luego de almorzar en el coqueto restaurante de La Fluvial, Bazterrica emprendió el regreso a Buenos Aires junto al abogado Gastón Marano. Deberá regresar en 15 días para dar fe de su buena voluntad, pero entonces podría ser indagado en otro proceso: el que le inició un remisero por estafarlo con un viaje a Capital Federal en 2013, hecho que se denuncio ayer.

Fuente: La Capital

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