A Fondo
Sábado 21 de Noviembre de 2015

El futuro en el suelo

Hoy por Hoy. Opinión.


Valeria Girard/De la Redacción de UNO
vgirard@uno.com.ar


En momentos en que el campo genera pocas oportunidades, las oportunidades las generan ellos mismos. Los alumnos de la escuela agrotécnica secundaria Nº 39 de la localidad de Villa Urquiza, en el Departamento Paraná, obtuvieron el primer premio en un concurso de murales sobre suelo. 
El concurso Pintemos al Suelo, organizado por la Asociación Argentina Ciencia del Suelo (AACS) y la Federación de Institutos Agrotécnicos Privados de Argentina (Fediap) estaba destinado a escuelas agropecuarias. Participaron 60 instituciones de todo el país. El 5 de diciembre (Día Internacional del Suelo) representantes de la escuela Nº 39 recibirán un proyector para computadora (cañón), colección de libros de la AACS y la suscripción a la revista Ciencia del Suelo en la facultad de Agronomía de la UBA. Más allá de la alegría de un primer puesto y de los premios, lo verdaderamente importante es lo que se les trasmitió a cada uno de los alumnos que participaron del proceso. 
Año a año se acentúa el éxodo del campo a la ciudad, las familias se desmembran; los hijos abandonan la tradición familiar de labrar la tierra y criar animales porque ven que el sacrificio de sus padres no alcanza para tener una economía sustentable. 
Están los chicos que no se van, pero que necesitan trabajar en el campo porque cargan al hombro la economía familiar y terminan por desertar. Es que sostenerse en el sistema educativo no les resulta fácil, sumado al esfuerzo que demanda la rutina diaria de un campesino,  muchas veces tienen que recorrer varios kilómetros en bicicleta, a pie, incluso a caballo, para poder llegar a la escuela más cercana. El cansancio puede más. 
La pobreza, la escasez de establecimientos educativos y las distancias son factores determinantes para quienes abandonan la secundaria, incluso el choque cultural entre el campo y la urbanización. Al desistir, los jóvenes pierden la posibilidad de obtener las herramientas para insertarse en un mundo laboral que cada vez los expulsa con más fuerza. En este contexto ya la participación de 60 escuelas agropecuarias en un concurso basado en la expresión artística es un todo un mérito, tanto de los alumnos como de los docentes.
La temática del suelo es fundamental para trabajar en escuelas inmersas en zonas rurales en el Año Internacional de los Suelos por la Organización de las Naciones Unidas. 
La escuela es un espacio donde generalmente se legitima y trasmite el capital cultural, las formas de conocimiento y los modos de vida; tiene la facultad y la posibilidad, por su rol en cada comunidad, de imponer su definición de mundo.
Promover el cuidado del suelo es prioritario para contrarrestar las acciones de los grandes establecimientos agropecuarios que realizan prácticas agrícolas que debilitan la tierra, la falta de medidas ecológicas para frenar el cambio climático y la escasez de leyes reales y contundentes por parte del Estado que eviten que cada vez más personas se enfermen por el mal uso de agroquímicos y pesticidas. 
Claro está que no solo se debe generar conciencia en las comunidades rurales sino en la sociedad en su conjunto, pero estas pequeñas acciones apuntadas a chicos que piensan su futuro en el campo se deben multiplicar. Que la escuela pública sea promotor y partícipe de este tipo de actividades es esperanzador.

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