Politica
Sábado 15 de Agosto de 2015

El fiscal pidió duras condenas para una poderosa banda narco

José Ignacio Candioti solicitó hasta nueve años de prisión para el organizador y sus cómplices por traficar cocaína en Gualeguaychú  

Una poderosa y millonaria banda de narcotraficantes que operaba en el sur provincial, fue desbaratada en 2013 por la Gendarmería Nacional y esta semana los seis integrantes fueron juzgados en Paraná. “Confío en que la Justicia va a condenar a esta banda”, dijo ayer al finalizar sus alegatos el fiscal general José Ignacio Candioti, quien solicitó duras penas para los integrantes, según el grado de participación. Los defensores plantearon varias nulidades de la causa y reclamaron la absolución, o de lo contrario penas menores. La semana próxima se conocerá la sentencia del Tribunal Oral Federal.
El Grupo Operativo de Investigaciones y Procedimientos del escuadrón 56 Gualeguaychú de la Gendarmería Nacional Argentina llevó adelante la investigación ante las sospechas de venta de droga por parte de una familia en un domicilio de la ciudad del sur entrerriano. Pero en la pesquisa descubrieron mucho más: se trataba de una organización con al menos siete integrantes, que adquiría la cocaína en Buenos Aires, la trasladaban con cierta logística hacia Gualeguaychú, donde en diferentes puntos de venta la comercializaban. Con el tiempo adquirieron un poderío económico que se evidenció en propiedades lujosas y vehículos de alta gama, con un nivel de ostentación injustificable.
Según la acusación, las tareas de vigilancia realizadas evidenciaron el funcionamiento, los roles de cada uno y los movimientos de la organización, y las escuchas telefónicas por la intervención de los celulares revelaron conversaciones elocuentes de la actividad ilícita entre los acusados.
Así se supo que el 30 de octubre de 2013 Miguel Ángel Braun, su hijo Pata, y un tercero identificado como Nahuel, habían viajado a Buenos Aires para comprarle a Pablo Ludueña tres ladrillos de cocaína y le pagaron 171.000 pesos. Luego este organizó el traslado de la droga hacia Gualeguaychú con Diego Barreto para el 2 de noviembre. Este día Ludueña le llevó uno de los ladrillos de cocaína a la abogada Elena Cecilia Gómez a su departamento de calle Córdoba de la Capital Federal, mientras que los otros dos fueron trasladados por Barreto en un colectivo.
Los gendarmes interceptaron el ómnibus Nuevo Expreso en la ruta nacional 14 en el que iba el hombre con más de tres kilos de droga en un bolso. Ese mismo día los uniformados irrumpieron en la casa de Abel Salva en Gualeguaychú, padre de un policía de la Provincia, donde hallaron escasa cantidad e cocaína y otros elementos que evidenciaban la comercialización, al igual que en los allanamientos a propiedades de los Braun, donde había una importante suma de dinero y más droga, y en la requisa a la casa de Olga Sosa. Simultáneamente ingresaron a la casa de Ludueña en el partido bonaerense de Avellaneda, donde había mucha plata en pesos y dólares, un Peugeot 308 y un Mini Cooper, y por último se allanó el departamento de Gómez en la Ciudad de Buenos Aires, donde estaba el mencionado ladrillo de un kilo de cocaína. La organización quedó desbaratada y los siete nombrados procesados por el Juzgado federal de Concepción del Uruguay (Salva falleció antes del juicio).
Durante el debate declararon 30 testigos, 25 de ellos de cargo, quienes relataron diferentes momentos de la investigación y los procedimientos.
El fiscal Candioti solicitó condenar a Ludueña a la pena de nueve años de prisión por ser el organizador de la banda; por el delito de comercialización de estupefacientes pidió siete años para la abogada Gómez y para Braun padre, y seis para Braun hijo; para Sosa (expareja y madre de los Braun), cinco años por partícipe secundaria en el mismo delito; y por último solicitó cuatro años para Barreto, quien era la “mula” encargado del transporte de la droga, y además el hecho de haber aportado información a la causa le valió una disminución en el pedido de pena. Además, reclamó que sean decomisados los bienes, que fueron habidos con el dinero proveniente de la actividad narco: los autos Citroën Picasso, Peugeot 308 y Mini Cooper, una moto de alta cilindrada, 106.000 pesos y 13.400 dólares. Además de las pena, el fiscal pidió multas para cada imputado que en total suman unos 50.000 pesos.
Candioti fundamentó, entre muchos de los argumentos, la necesidad de imponer una condena ejemplar a una organización que se había enriquecido de manera sideral a costa de un daño grave para la salud pública, y dar un golpe a las cabezas de estas bandas, que casi siempre son los menos visibles del flagelo del narcotráfico.
Ludueña: “¡Felicitame, es cristal puro!”
Las escuchas telefónicas fueron claves para sumar un caudal probatorio a la causa que permitió desentrañar los movimientos de la organización narco.
Por ejemplo, en una conversación Martín Ludueña le dijo a su interlocutor: “¡Felicitame, cristal puro es, cristal puro!”, en clara alusión a la alta calidad de la cocaína que le llevaba, lo que también deja entrever que el destino de la droga era un sector social con capacidad de compra de esa calidad, pero también las posibilidades de estiramiento con otras sustancias para obtener mayor cantidad de dosis, lo que también se observó en las conversaciones entre los imputados, donde algunos manifestaron quejas de clientes por los productos que les ponían.
En otro diálogo entre Aber Salva y Miguel Ángel Braun, el primero dijo que tenía el dinero para adquirir más droga, y le reclamó que “está viniendo medio floja ahora”. Pero su socio le aclaró: “Si es la misma, pasa que vino, no la prensaron nada más pero es la misma, te digo más es mejor, mucho mejor, es mucho más veneno todavía porque viene concentrada directamente bolu, acá está saliendo ida y vuelta boludo”. En otras conversaciones quedó claro que en ese nivel de venta al por mayor de la droga, el kilo de cocaína valía 57.000 pesos (en 2013).
Otro de los diálogos fundamentales fue entre el presunto organizador Ludueña y Barreto, quien oficiaba de “mula”: el primero le preguntó: “Larvin ¿por donde andás?”, y el otro le contestó: “Ya crucé los puentes, ¿por?”. “Quería quedarme tranquilo que habías pasado lo más jodido”, le explicó Ludueña.

Los seis procesados y sus roles
*Pablo Martín Ludueña, 39 años, oriundo de la provincia de Buenos Aires, al momento de ser detenido era empleado del PAMI y cobraba un sueldo de 25.000 pesos. Acusado de proveer la cocaína.
*Diego Maximiliano Barreto, 38 años, del barrio 21 de Septiembre de Gualeguaychú. Sería el transportador (“mula”) de la droga.
*Miguel Ángel Braun, 47 años, comerciante de Gualeguaychú. Acusado de ser el socio de Ludueña y distribuir la droga a los distintos puntos de venta en su ciudad.
*Miguel Exequiel Braun, 27 años, alias Pata, hijo del anterior, del barrio Peter de Gualeguaychú. Acusado de vender la cocaína en su casa.
*Olga Gladys Sosa, 55 años, de Gualeguaychú. Acusada de vender la droga en su vivienda.
*Elena Cecilia Gómez, 54 años, abogada con domicilio en Gualeguaychú y Ciudad de Buenos Aires. Acusada de distribuir la cocaína, con ambos domicilios como centro de recepción de la droga, pago y cobro de la misma.
 

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