Policiales
Sábado 16 de Abril de 2016

El final de Gaby Massat, escrito a sangre y fuego

Tristemente célebre. Estuvo 11 días prófugo y en la noche del jueves un policía lo mató de un balazo. Fue en el barrio Consejo, a donde había ido a matar a Martín Burdino por encargue de un clan familiar del barrio Yatay

El nombre de Gabriel Massat apareció en muchos de los hechos más sangrientos de los últimos años en la ciudad de Paraná. El jueves a la noche planeó anotarse otra muerte en su legajo: iba por un hombre que vive en calle Vicente del Castillo al final. También era por encargue: Massat siempre fue la mano de obra de otros que no querían salpicarse con sangre. Él nunca tuvo problemas. Pero varios lo vieron merodear por el barrio Consejo, llamaron a la Policía y en una persecución le metieron un balazo. Cayó de un techo y murió antes de que llegara la ambulancia. Su padrastro, su hijo y otros familiares lo despidieron ayer en el cementerio municipal.

Massat cumplió con su palabra: como informó UNO el martes, había dejado el mensaje de que iba a terminar muerto antes que otra vez en la cárcel. Pero a medias, porque dijo que se llevaría consigo a un policía. Cuando lo perseguían por los pasillos sacó un revólver calibre 32 y el efectivo de la comisaría cuarta le disparó al estómago.

Estuvo 11 días prófugo: el lunes 4 de abril debía regresar a la Unidad Penal N° 1 luego de una salida socio laboral. Pero asaltó una panadería de Almafuerte y Ovidio Lagos, cerca de la gomería donde cumplía con sus horas de trabajo. Quedó registrado en las cámaras del comercio, se enteró de que lo estaban buscando por ese hecho y no volvió a la cárcel. Durante estos días, la División Robos y Hurtos hizo varios allanamientos pero no podían dar con su paradero. El fin de semana una sobrina de Massat denunció en la Fiscalía que recibió la visita de una mujer que iba de parte de su tío y le dejó el recado: que la iba a matar a ella y a toda su familia, que no tenía miedo de enfrentarse y matar a un policía y que prefería la muerte antes que la prisión.

No se volvió a tener noticias de Massat sino hasta el jueves, alrededor de las 22.30, cuando sonaron los teléfonos del 911 y gente del barrio Consejo denunciaba haberlo visto en sus techos. Llegaron policías del 911 y de la comisaría cuarta. Cuando lo vieron, Massat comenzó a correr por los pasillos y saltaba por las chapas y losas de las viviendas. Lo vieron sacado y “re-puesto”, según testigos. No iba a obedecer a la voz de alto ni le importaba que le gritaran “estás rodeado”.

En el techo de la familia Mesa quedó cara a cara con dos policías, a unos 10 metros de distancia. Según la versión oficial, Massat les estaba por apuntar con su arma y se escucharon dos disparos. Algunos pensaron que eran uno de cada lado, pero el hombre no había alcanzado a gatillar: el balazo que lo mató fue el de una pistola 9 milímetros. El otro impacto que lo alcanzó fue de una escopeta que disparó una posta de goma. Tanto Massat como el policía cayeron al piso. Llamaron a una ambulancia pero cuando llegó ya estaba muerto. El proyectil le hirió una arteria de la zona abdominal, se desangró y tuvo una muerte más o menos rápida.
El fiscal Ignacio Aramberry tomó las riendas de la investigación. Son cuatro los policías que participaron en la escena del crimen. Se sabrá por las pericias balísticas que se solicitaron a cuál de ellos pertenecía la bala que mató a Massat, por el cotejo con el registro de las armas.
Sicario
El blanco de Massat esa noche era Martín Burdino, otro nombre que también aparece en varios expedientes por delitos graves. Ha recibido varias condenas por hechos violentos, como el balazo que le dio a un policía en 2012 y también por narcotráfico en la Justicia Federal. También había sido procesado por el asesinato de Laura Espíndola, la nena de 6 años que murió por un balazo en la cabeza, el 20 de abril de 2003 al quedar en medio de un enfrentamiento en Vicente del Castillo y 3 de Febrero. En el juicio Burdino fue declarado inocente por el beneficio de la duda.

Cuando el jueves llegó la Policía al barrio Consejo, Burdino salió temeroso y les dijo: “Me buscaba para matarme”. Según se sospecha, mantiene un enfrentamiento con un clan familiar del barrio Yatay, que sería la que le dio asilo a Massat durante estos días. Estos le habrían encargado eliminar a su adversario, y como siempre, Gaby no se negó.
Pasado criminal
Massat fue condenado por el homicidio de un hombre en los 90, durante una reyerta. Luego de cumplir esta condena fue nombrado en otros asesinatos, pero la Justicia no lo condenó por falta de pruebas. Entre estos, se cuentan el crimen de Pedro Demartín, ocurrido el 31 de diciembre de 2007 en La Picada. El hombre llegaba a su casa con su pareja embarazada y su hija de 11 años y le pegaron un tiro en la nuca. También el del exfutbolista Víctor Paloma Quinteros, asesinado de un balazo en el pecho el 8 de noviembre de 2003 en su casa ubicada en Casacuberta. Massat fue nombrado también en otro crimen que conmocionó a Paraná, el 26 de marzo de 1997: Dalma Otero, secretaria del Juzgado Laboral Número 4, fue asesinada a puñaladas en su departamento de calle Santa Fe 588. Su marido, Miguel Capobianco, fue condenado a prisión perpetua como autor intelectual del terrible homicidio. Se nombró a Massat como el autor material, pero luego quedó afuera del caso.

También fue el cabecilla de varios motines en distintas cárceles: en la de Coronda (Santa Fe), en la Unidad Penal N° 1 de Paraná, y también en la N° 3 de Gualeguaychú, promovía las protestas junto a otros internos.

Ayer por la mañana, luego de la autopsia, familiares recibieron el cuerpo de Massat para darle el último adiós.


 

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