Economia
Jueves 01 de Enero de 2015

El fin de la cláusula RUFO abre nuevas posibilidades de negociación para la deuda argentina que permanece en default

A partir de hoy, el Gobierno estará en mejores condiciones de negociar con los holdouts, quienes en las últimas horas  redoblaron su presión contra la Argentina a través de distintas apariciones públicas.

Mara Laudonia/Télam

El Estado argentino quedó liberado a partir de hoy de tener que cumplir con la cláusula RUFO (Right Uppon future Offers), lo que abre un nuevo marco para las potenciales negociaciones que se puedan llegar a encarar con los fondos buitre por la deuda en situación de default.
 
La cláusula RUFO era una de las disposiciones fijadas en los prospectos de canje de deuda instrumentado en 2005, que obligaba al país, por espacio de 10 años, a incluir a los tenedores de títulos reestructurados en cualquier nueva oferta que representara una mejora respecto a las condiciones establecidas originalmente.

A partir de hoy, por tanto, el Gobierno estará en mejores condiciones de negociar con los holdouts, quienes en las últimas horas  -y como era de esperar-, redoblaron su presión contra la Argentina a través de distintas apariciones públicas.

Los analistas coinciden en que existe voluntad de diálogo para culminar de una vez por todas con el default, pero sin que esto represente un apuro en la estrategia negociadora del Gobierno argentino por cerrar de manera inmediata algún tipo de acuerdo que termine perjudicando la estrategia de desendeudamiento llevada adelante.

Este escenario es compartido para varias consultoras que, desde distintos ángulos ideológicos, fueron emitiendo opiniones los últimos días, en las que ponderaron la estabilización cambiaria y la recuperación de las reservas -que culminaron el 2014 en 31.433 millones de dólares- y la decisión oficial de que, llegado el caso de escasez de dólares para el 2015, el Gobierno podría estar dispuesto a financiarse en el mercado de capitales, de manera de no afectar el nivel de actividad.

Así lo demostró con la salida al mercado del último canje de deuda, del cual también se comprobó que nadie espera que en el 2015 haya algún incumplimiento de pago (hubo muy poco pedido de efectivo), y a lo sumo los inversores eligieron esperar antes de ingresar a nuevas opciones.

Asimismo, la fuerte caída en los precios del petróleo ayuda en el corto plazo a reducir la expectativa de una de las fuentes de la restricción externa, si bien es claro que pone palos en la rueda para el desarrollo de Vaca Muerta.

Debido a la fuerte dependencia externa energética, hay cálculos que indican que el desarrollo de este emprendimiento "reduciría la brecha de divisas energética a un entorno de u$s 4.500 millones, desde los u$s 7.700 millones proyectados inicialmente para 2015 en el escenario base", como estima la consultora Bein y Asociados.

Por otro lado, en cuanto a la estrategia de deuda en sí, se sabe que los holdouts, el 7,6% que aún mantienen títulos en default, no tienen en su haber fallos iguales por lo que no toda la potencial deuda bajo litigio logró el beneficio de la cláusula "pari passu" invocada por el juez neoyorquino Thomas Griesa para avalar el pedido de los fondos buitre.

Esto permite suponer que podría haber distintos tipos de negociaciones, según el tipo de acreedor.

Esto es que, para ir cerrando la herida del default, el Gobierno encararía una estrategia caso por caso, pero con la tranquilidad que le da el contexto macroeconómico.

De hecho, recientemente se encargó de recordar que existe una oferta abierta a los holdouts, desde la aprobación de la Ley de Pago soberano. Al respecto, se refirió este martes la embajadora de Argentina en Washington, Cecilia Nahón, y en un reportaje concedido a la cadena estadounidense CNBC, sostuvo que el país “siempre ha estado abierto al diálogo” y que el gobierno estuvo dispuesto a acordar bajo los mismos términos ofrecidos a los tenedores de bonos que ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y 2010.

“Hay una oferta sobre la mesa para sumarse al otro 92,4 por ciento de los tenedores de bonos” reestructurados, “con un 300 por ciento de beneficio”, afirmó Nahón.

Por el lado de la Corte de Nueva York, es de esperar que acelere pedidos de reclamos para que se equipare la cláusula de Pari Passu, que el mediador Daniel Pollack estuvo recopilando en los últimos meses.

Si Griesa convalida estos reclamos (habría ya sobre la mesa más de 8.000 millones de dólares), no hará más que reconfirmar la hipótesis argentina de que, si hubiese pagado el fallo inicial por 1.600 millones de dólares en junio, no se hubiese cerrado la herida del default, sino todo lo contrario.

Por último, por los efectos del bloqueo que impuso Griesa a los bonistas del canje, algunos especulan con que podría haber más chances de tener pedidos de aceleración de la deuda de quienes no cobraron los pagos que está realizando la Argentina, como los tenedores de títulos con ley de Nueva York o inglesa. Hasta ahora no ocurrieron y se sabe que quienes estaban apurados por cobrar, fueron vendiendo en el mercado secundario a inversores de mayor riesgo, dispuestos a esperar un poco más.

Como hasta ahora, la estrategia oficial es ir paso a paso, e ir midiendo también cómo decantarán en el plano internacional dos cuestiones: por un lado, la marcha de la definición de las opiniones de la justicia inglesa, (contraria a la de Griesa) y, por otro lado, el diseño de un nuevo marco legal internacional para la quiebra de países en la ONU, que comenzará a fines del corriente mes y que deberá estar concluida antes de que finalice el año.
 

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