Ovacion
Domingo 15 de Febrero de 2015

El empate castigó su falta de definición

Patronato fue muy superior en el trámite ante All Boys. Sacó ventaja con un golazo del Flaco Quiroga, pero lo igualó Pellegrino.

Hizo los méritos suficientes como para merecer mejor suerte. En el trámite superó a su rival. Creó más situaciones, se puso en ventaja pero no supo manejarla. En el debut en la B Nacional de 2015, Patronato igualó como visitante ante All Boys 1 a 1. Matías Quiroga, sacó ventajas para el Rojinegro; Maximiliano Pellegrino empató para el local.
PRIMER TIEMPO. Una saludable actitud mostró el Negro en el arranque del partido. Tiró una presión alta, le ahogó la salida a su rival, se adueñó de la pelota e invadió campo contrario.
A los 4’ generó su primera opción de ataque cuando Matías Garrido disparó de 25 metros, apenas desviado. La movilidad de los mediocampistas externos y la rotación casi permanente entre Leonardo Acosta y Diego Jara obligaban a los equipistas locales a una concentración extrema para no verse desbordados.
Patrón fue persistente en su intención manteniendo el comando de las acciones hasta los 20’ iniciales. El déficit estuvo en la generación de jugadas de ataque. La mayor tenencia no se vio correspondida con situaciones riesgosas en las cercanías de la valla defendida por Gastón Losa.
De a poco, el Albo fue equilibrando la pulseada en la mitad de la cancha, pero apenas exigió la intervención de Sebastián Bértoli con alguna pelota cruzada que generalmente provino de alguna acción de juego detenido. Tuvo su chance favorable a los 25, cuando después de un lateral de Rodrigo Arciero, Jonathan López ensayó una media chilena que chocó el travesaño antes de irse por encima. Con el paso de los minutos fue perdiendo consistencia Patrón en su andar. Dividió la tenencia y no siempre fue prolijo en el retroceso dejando algunos espacios para la contra del dueño de casa.
Igualmente acreditó la posibilidades más concretas de romper la paridad sin goles con la que se fueron al descanso. A los 35’, desde 30 metros, Marcos Quiroga reventó el travesaño de Losa que solo miraba. A los 43’ Garrido exigió un revolcón del cuidapalos del conjunto porteño para desviar un envío de derecha.
SEGUNDO TIEMPO. En la reanudación, que se vio demorada por  el dueño de casa mostró mayor ambición y en un centro de López que se fue cerrando hasta chocar con el horizontal, casi marca el desequilibrio. La réplica no tardó en llegar; de inmediato el Chelo Guzmán, pisando la medialuna, sacó un derechazo se fue apenas desviado.
La ambición de un lado y de otro desencadenó un trámite de ida y vuelta. En ese ir y venir, a los 10’,  se destacó un envío largo del Mati Garrido –de lo mejor en el Santo–, que Andrade no pudo desviar, y devolvió el travesaño de Losa.
Dentro de un contexto relativamente parejo, siempre daba la sensación de una leve superioridad Santa, que repetía un mal de temporadas pasadas: la falta de definición.  
Mientras Patringa sustentaba sus ilusiones de triunfo en su mejor andar; la felicidad del elenco de Capital Federal dependía casi exclusivamente de la fortuna en una jugada con balón detenido. A los 25’ , Carlos Quintana desvió un frentazo ingresando por el segundo palo cuando la conquista parecía segura.
La insistencia del Patrón tuvo su merecida recompensa. A los 29’, el Flaco Quiroga –había ingresado cuatro minutos antes por Jara– desparramó a Arciero por izquierda para ensayar una soberbia definición con un chanfle de derecha que se metió en un ángulo inalcanzable para Losa.
El 1 a 0 era justo y merecido, pero el Negro no pudo trabajar la ventaja. A los 33’, después de un córner de Mazurek, Pellegrino se elevó por encima de todos para clavar una cabezazo contra un caño y establecer el 1 a 1.  
Más allá de sentir el golpe de una paridad injusta, la escuadra paranaense siempre fue por más. A los 40’ tuvo en una ejecución de Leo Acosta –lució en un muy buen nivel– que Losa desvió con mucho esfuerzo y a los 42’ en un zapatazo del Caña Quiroga, tras gran asistencia de Orfano, que se fue por arriba la victoria que mereció al alcance de su mano.
El 1 a 1, no se movió. Quedó la sensación que fue un castigo para un Patronato superior en el contexto.               

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