Policiales
Sábado 02 de Abril de 2016

El drama de vivir entre los tiros en 1° de Julio, Consejo y Yatay

En los últimos meses se agudizó la disputa entre grupos de esta zona de Paraná. Muchas familias y trabajadores de estos barrios tienen temor por las balaceras. La Policía hizo allanamientos, incautó armas pero nadie se anima a denunciar.

El silencio por el miedo a hablar ya lo dice todo. Las banditas de pibes que viven armados y se enfrentan a los tiros todos los días hacen que sea imposible una vida más o menos tranquila en los barrios 1° de Julio, Consejo y Yatay de Paraná. Hasta a los policías que les toca cubrir el destacamento que está en el lugar se sorprenden de la capacidad, volumen y calibres del armamento y las municiones que utilizan. Con la droga a la orden del día, las diferencias entre unos y otros pudieron haber sido varias al principio, incluso ridículas, hasta que alguno terminó herido de bala y luego vino la sed de venganza.
El final de este conflicto no está escrito, aunque historias similares en otros sectores de la ciudad han terminado con mucha sangre derramada y vidas jóvenes perdidas. La gente, desesperanzada, pide una solución, pero según la Policía pocos o nadie se anima a denunciar y aportar nombres. De todos modos, el trasfondo social del problema necesita otras intervenciones.
“Me tienen repodrido, los tiros pasan por la ventana de la pieza de mi hijo, ya no sé qué hacer”, resumió a UNO un hombre consultado acerca de la situación. Otro al lado suyo manifestó que es cosa de todos los días, a la noche, a la siesta, en cualquier horario.
Una mujer que vive en el lugar hace varios meses, desde que llegó padece una realidad que antes no conocía, y contó que a veces se tiene que levantar a la madrugada para proteger a su hija cuando se escuchan los tiros, porque se sienten las perdigonadas que impactan en la pared y la ventana de su casa, en una planta alta. 
Los vecinos se ven obligados hasta de cambiar los hábitos más simples: para ir a trabajar, a la escuela o hacer un mandado, algunos del 1° de Julio tienen que salir por calle Suipacha y tomar por Don Bosco; si están a los tiros, un familiar avisa al que está por llegar a su casa que espere un rato hasta que terminen; lo mismo quienes trabajan ahí, la salida se puede demorar hasta una hora. Caminar por las calles y pasillos puede ser una tarea peligrosa por los robos.
En la frontera entre los dos barrios hay un centro de salud y el jardín maternal municipal El Costerito, pero la presencia de maestras, enfermeras y niños no es un impedimento para las balaceras.
Un arma menos
En horas de la tarde del jueves, el personal policial de la División Robos y Hurtos allanó seis  domicilios en el barrio Yatay con la directiva del fiscal Iván Yedro, y la autorización del juez Mauricio Mayer. El resultado del procedimiento fue el secuestro de un arma de fuego tipo carabina, calibre 22, con su respectivo cargador y municiones, y otros elementos de interés para la investigación de las balaceras. Todas las personas que habitan las casas allanadas fueron identificadas y quedaron vinculadas a la causa.
Identificar a cada grupo
El jefe de la Departamental Paraná de la Policía, Marcos Antoniow, dijo a UNO que se trata de “un problema entre dos grupos antagónicos, y que hubo allanamientos la semana pasada en los que se lograron secuestrar armas”. Explicó que “hay informes elevados a la Fiscalía”, por lo que podría haber novedades pronto para resolver el conflicto, y disponer mayor presencia policial.
“Se está trabajando en la individualización de los integrantes de cada grupo para tener elementos suficientes para hacer los allanamientos. La comisaría cuarta está trabajando, pero la gente no habla, lo que es fundamental para obtener las medidas judiciales”, resaltó Antoniow.
Desde la Justicia también consignaron la importancia de que los vecinos pierdan el miedo a denunciar para ponerle un final al conflicto. En muchos barrios capitalinos los vecinos tienen miedo a denunciar los hechos de inseguridad porque temen por sus vidas, sin embargo se asegura la  reserva de la identidad del denunciante. 

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