A Fondo
Viernes 12 de Junio de 2015

El deporte por encima del interés personal

Andrés Martino / De la Redacción de UNO
amartino@uno.com.ar


Muchas veces, y con razón, el rugby fue criticado duramente por distintos actos indisciplinarios que sus propios protagonistas llevaron a cabo dentro o fuera del campo de juego ocasionando situaciones vergonzosas que para nada sirven de ejemplo para los que recién comienzan a mamar este deporte y mucho menos para trasladarlos a la sociedad en la que vivimos. 

Esta vez, y por un acto individual, vale la pena realzar los valores que pregona esta apasionante disciplina. No sucede a diario y por eso es preciso sacarlo a la luz.

El rugbier paranaense Javier Ortega Desio, hombre nacido en Estudiantes y quien forma parte del staff de la Unión Argentina de Rugby (UAR), jugó para Los Pumas 7 el Campeonato Sudamericano que otorgó la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. El jugador venía de defender la casaca de Los Pumas en distintos juegos, siendo este el equipo principal de los diferentes combinados nacionales. Es decir que se lo podría dictaminar, a este paso, como “negativo” por bajar uno o dos escalones teniendo en cuenta que el tercera línea ya había pasado, tiempo atrás, en sus inicios, por esta clase de seleccionados de juego de 7. 

Se lo citó al equipo de juego reducido y el entrerriano no se negó. Fue y eso que su participación en el equipo llegó, casi siempre, desde el banco de los suplentes. En una situación similar, a la gran mayoría, y me incluyo, se le hubiese escapado la tortuga, como dice el gran Diego Armando Maradona. Alguna queja hubiera puesto en el cielo y este no fue el caso. Todo lo contrario.

Ortega Desio no solo fue uno más, sino que siempre estuvo a disposición de las directivas de Santiago Gómez Cora, el entrenador del equipo albiceleste. Puso las mismas ganas que pone un pibe que quiere debutar en la Selección. Esas ganas que solo algunos pocos cuando ya están consagrados siguen poniendo. 

Se comprometió con la causa, ayudó a sus compañeros siempre (un ejemplo tonto: terminados los primeros tiempos él era quien les llevaba agua a sus compañeros), firmó autógrafos por ser precisamente hombre identificado con Los Pumas, dio notas a todos sin palos en la rueda. 

En definitiva este buen jugador y mejor persona aún, mostró lo que plasman los grandes: humildad, sacrificio y compromiso. 

Se lee o parece sencillo, todos vivimos hablando de estas características, pero a la hora de llevarlas a la práctica son muy pocos los que lo hacen de verdad y en el deporte, menos. 

Es por eso que mediante estás humildes líneas felicito el comportamiento de Javier Ortega Desio e invito a imitar esta conducta, fundamentalmente por parte de los que viene de abajo. 

Para llegar a la cima, primero hay que tener ciertas cualidades humanas y el entrerriano las tiene, además de las deportivas. 

Ya defendió la casaca de Los Pumas, Los Pumas 7, Los Jaguares, Los Pumitas y Los Pampas XV, es decir todos los seleccionados de la UAR. 

Ahora, hace poco, logró el pasaje a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y va por más. ¡Felicitaciones Javier! No cambiés nunca.

 

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