Policiales
Domingo 12 de Abril de 2015

El crimen que destruyó todos los discursos

Byron, de 11 meses, murió de un balazo. Su abuelo y el asesino discutían en la calle. El proyectil ingresó a la habitación donde su madre lo tenía en brazos. La Policía detuvo a José Luis Palma

De la redacción de UNO
Por José Amado
jamado@uno.com.ar

La violencia, el consumo y venta de droga, la tenencia de armas y la delincuencia en general protagonizada por algunos en el barrio Anacleto Medina de Paraná, es el contexto de la tragedia que se vivió ayer por la mañana y que nadie puede comprender. A simple vista queda clara la ausencia del Estado para ponerle un freno a esta escalada delictiva que lleva años en la zona oeste de la capital entrerriana.


Byron Magallanes tenía 11 meses. Su madre lo sostenía en brazos por el temor ante un hombre que desde la calle disparaba hacia la casa. Un balazo entró por la ventana de la habitación e impactó en la cabeza del bebé. Lo llevaron al hospital San Roque, donde Byron murió a los minutos de ingresar.


Taco Sosa, abuelo de Byron, estaba discutiendo con el vecino José Luis Palma, de 33 años, alias Tingacho. Ambos tenían problemas desde hacía un tiempo. Eran pasadas las 8 de la mañana de ayer; Palma y sus amigos habían estado tomando desde la noche anterior en la esquina de calle Los Minuanes II y Gianelli.


Una nueva discusión entre ambos fue el motivo por el cual Palma decidió ir a buscar su arma de fuego y comenzar a dispararle a la vivienda Sosa, pese a que adentro estaba toda la familia, entre ellos unos siete chicos. Las madres metieron a los niños en una habitación para resguardarlos, pero la furia de Palma pudo más: detonó el cargador completo de su pistola calibre 9 milímetros y mató a Byron.

Ayer al mediodía, en la casa donde ocurrió la tragedia, UNO habló con Taco, con su hijo y a su vez padre del niño muerto, Leandro Sosa, de 16 años, y uno de los tíos del bebé, Ricardo Magallanes. Estaban destruidos. Lo que pudieron contar, entre el llanto que les cortaba la voz y las pitadas que le daban a un porro para paliar la angustia, es la discusión que se produjo en la calle con Palma, el ataque cobarde a balazos y el desenlace fatal. Los motivos que iniciaron la discusión, según Taco, es que Palma una vez le pegó un tiro que le quebró un pierna.

Los tres familiares coincidieron en algo: Palma le tendría que haber disparado a Taco, no a la casa donde estaban los niños. “Me hubiese tirado a mí en la calle y no acá. Ahora que se maneje, o lo agarra la Policía o lo matamos nosotros. Tengo 41 años, qué me hace ir a la cárcel”, y agregó: “Al gurí no lo devuelve nadie, entonces tiene que pagar, tiene que ir preso”.


Por último, mencionaron el vínculo que tendría Palma con un dirigente sindical municipal, que supo vivir mucho tiempo en Anacleto Medina, y sindicado por muchos en negocios turbios, aunque sin causa penal alguna.
 

Detenido, amenazas y reclamo

El personal de la División Homicidios y el fiscal Juan Malvasio intervinieron en la investigación del hecho y se entrevistaron con los testigos presenciales, que no dudaron en señalar a Palma. Los efectivos de la Dirección Criminalística secuestraron 16 vainas servidas calibre 9 milímetros. Tras las averiguaciones de los pesquisas, alrededor de las 13.30, Palma fue detenido en la casa de un amigo y trasladado a la Alcaidía de Tribunales. Poco después allanaron la casa del acusado y de su padre, donde secuestraron un revólver.

En la mayoría de los crímenes ocurridos en los barrios marginados de Paraná, a una muerte en una familia le sigue el destierro de la otra. Anoche era incierto el panorama que se iba a vivir esta madrugada en la zona donde ocurrió el asesinato de Byron, ya que las viviendas de la familia Sosa-Magallanes y la de los Palma están a pocos metros de distancia. De hecho ayer al mediodía hubo un aviso: además de las amenazas, alguien arrojó una botella con combustible (bomba molotov) que estalló cerca de la puerta de la casa de un familiar del detenido, sin ocasionar daños. Según se informó desde la Policía, el personal de la comisaría novena recibió directivas de custodiar la zona, con el refuerzo de grupos especiales.

Todos los días y todas las noches se producen tiroteos en el barrio Anacleto Medina. Una vecina contó a UNO el miedo con el que vive, porque tiene hijos chicos, y asegura que el origen de todos los conflictos es por la droga, que se vende a diestra y siniestra. “Lo que ocurrió con este bebé ya es lo máximo”, aseguró.

Aunque las esperanzas son pocas, esperan que el asesinato de Byron sea un antes y después en la historia de un barrio históricamente estigmatizado por la violencia.

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