Entrerrianos por el mundo
Sábado 12 de Noviembre de 2016

El "cerebro" de San Agustín fundó una empresa en Londres

Felipe Ieder creció en el popular barrio de Paraná. Se recibió de Ingeniero en Sistemas y luego de una década en Inglaterra formó una familia, montó su propio emprendimiento y creó una plataforma de entretenimientos.

Pasó su infancia y su adolescencia en el popular barrio San Agustín de Paraná. Fue la Escuela Normal, se graduó de ingeniero en Sistemas en Santa Fe y recorrió el mundo solucionando problemas a los bancos. Fundó su empresa en Londres y vive de manera independiente con su familia tras una década en Europa. Sacrificio, inteligencia, estudios y desafíos "jugados" marcaron la vida de un joven audaz que viajó por el planeta lo disfrutó, lo sufrió y en definitiva lo vivió de manera intensa.
Felipe Ieder nació en Córdoba el 2 de enero de 1981. Sus padres nacieron en Paraná y se fueron a estudiar a La Docta luego de terminar la Secundaria. La mamá, Laura Haydeé Bonato, se recibió de abogada y decidieron pegar la vuelta cuando el pequeño tenía 3 años. "El lugar es anecdótico porque mis memorias iniciales son de Paraná", cuenta el Flaco, quien vivió toda su infancia y adolescencia en el sudoeste de la capital entrerriana, en calle Los Ceibos. "Mis viejos siguen viviendo ahí; el ancla paranaense la tenemos ahí", remarcó con relevancia el segundo de los seis hermanos, cuatro varones (Diego, Francisco y Manuel) y dos mujeres (Virginia y Natalia). "Siempre fue autosuficiente y nosotros siempre andábamos súper interesados por lo que hacía, pero al ser más grande, marcaba distancia", exclamó Nati, la tercera de los hermanos.
"En mi casa tenemos un patio con un galpón ubicado atrás y cuando nació uno de mis hermanos sacaron las palomas que había en ese lugar. Feli tomó ese galpón como un taller, nos arreglaba las bicis y hacía cosas. A nosotros nos generaba mucha intriga y como queríamos entrar a ver y él no nos dejaba, se las ingenió para poner una 'alarma'. Agarró un despertador de mi abuelo, de esos de hierro, que sonaba mucho y lo ató de un lado de la puerta con una piola, entonces cuando empujabas empezaba a sonar. Cuando se iba a la habitación nos íbamos a espiar y cuando queríamos entrar sonaba tan fuerte que se nos aparecía y nos gritaba: '¿qué hacen acá?", recordó entre risas Natalia.
Hizo toda su formación en la Escuela Normal, donde conoció a su incondicional grupo de amigos. "Felipe no se perdió una juntada o una salida y nunca le quedó una materia en el colegio. Y en la compu siempre fue un genio, nos enseñó muchísimo", expresó su amigo Diego Páramo, el Legu.
Su primer laburo fue en la talabartería de su padre Raúl Miguel Ángel, ubicada al lado de la casa. Trabaja en el verano cuando no iba a la escuela. Cobraba 1 peso la hora y hacía un par por día. "Con esa plata me compré un equipo de música que lo tuve hasta hace poco", relató con nostalgia. Después tuvo un paso como motomandado en la cadetería Ibiza, donde juntaba 80 centavos por viaje. Empezó con la bici y la superficie del terreno de la ciudad le demandó un sacrificio enorme, así que fue por la moto luego de un par de meses de trabajo. "Por ahí te llamaban de avenida de Zanni y yo estaba en calle Victoria (ocho kilómetros aproximadamente), así que tenía que subir la pendiente por calle San Juan pedaleando y me llevaba tres horas por 80 centavos. No escalaba como modelo de negocio, je", reveló el Flaco sociable, amable y siempre predispuesto, en diálogo con UNO desde Inglaterra.
Su hermano le había enseñado a programar computadoras a los 16 años, cuando había quedado atrás la cadetería y lo usaba de hobby con las "compus" de sus amigos. Y cuando terminó la Secundaria, en diciembre de ese mismo año, comenzó a trabajar en el centro de cómputos del Banco de Entre Ríos (Bersa) como pasante. "En el año 2000 hubo un trabajo fuerte de cambio de equipos para hacer compatible toda la estructura del Banco. Y eso requería cambio de hardware y actualización de software", explicó.
Sus primeros pasos en la empresa lo llevaron a tomar la decisión de estudiar Ingeniería en Sistemas de Información en la Universidad Tecnológica Nacional, en Santa Fe, donde se graduó años más tarde.
El laburo y la facu le demandaban mucho tiempo y lo obligaron a abandonar una de sus pasiones, el hockey sobre patines, deporte que eligió a partir de un panfleto promocional de un profe en la Primaria y que lo acompañó hasta llegar a Primera División del Recreativo Bochas Club. "Con Felipe compartimos muchas tardes de chicos en Recreativo, recuerdo que siempre usaba el pelo largo. Era un jugador muy rápido y punzante que tenía el arco entre ceja y ceja. Recuerdo que en una época le estaba enseñando a tocar la guitarra y festejábamos los goles agarrando el palo (stick) como si fuera una viola, se divertía muchísimo adentro de la cancha", añoró Pablo Corino, amigo y compañero de equipo.

El bichito de viajar
Con laburo estable decidió hacer un viaje copado todo los años en las vacaciones y su primer avión fue a Ilheus, al norte de Brasil. Tras cruzar la frontera en colectivo acampó en Iguazú. "Había gente de todo el mundo", recordó. Dos días después se tomó un vuelo más barato favorecido por el cambio. Esa experiencia lo marcó a fuego. Posteriormente, de mochilero, conoció el Machu Pichu, Bolivia y Colombia.
Mientras buscaba seguir perfeccionándose apareció una oportunidad en Buenos Aires. La empresa Fuego, de inversiones extranjeras creada por dos argentinos, comenzó a buscar talentos y Felipe encuadró en el esquema. "Buscaban desarrolladores Java con experiencia. Mi tesis para recibirme fue un sistema implementado en Java para la gestión de cheques rechazados que estuvo productivo durante años en el banco Bersa. Esa fue mi carta de presentación", enfatizó.
Felipe viajó a las oficinas ubicadas en el barrio porteño de Puerto Madero, donde comenzó con las pruebas. Se sumó al equipo, el proyecto explotó y se empezó a vender como "pan caliente" en el ámbito financiero. A partir de allí surgieron oportunidades para viajar y terminó en Nueva York, en el banco JPMorgan Chase. "Iba por períodos de cuatro semanas, volvía un par y me volvían a mandar por otras cuatro", detalló. El rol era escuchar los desafíos y problemas de los bancos y aportar soluciones "a través del software de gestión de procesos" que habían armado en Fuego.

El viejo continente
La empresa en la que trabajaba fue absorbida por la compañía de software BEA Systems por 87,5 millones de dólares. "¿No te gustaría mudarte?", le preguntó el jefe de preventa luego de viajar por el mundo. Felipe no lo dudó. Viajar cuatro semanas y volver a Buenos Aires le generó inestabilidad y cobraba en pesos los laburos en euros. La ecuación no daba. Fue entonces que tomó la decisión. Y le dieron a elegir cuatro ciudades: Frankfurt, París, Amsterdam o Londres. Se inclinó por París seducido por los seis años de estudio en la Alianza Francesa de Paraná, pero no tuvo en cuenta que una visa de trabajo le demandaba medio año. El alemán no le cerraba y la capital holandesa ofrecía demasiadas bondades irresistibles como para enfocarse de lleno en el trabajo. La opción fue la capital inglesa. La visa tardaba cuatro semanas y se cobraba más, le sugirieron. "Vamos con Inglaterra", cerró.
El 24 de Febrero de 2007, a los 26 años, se mudó definitivamente. "Dejé Ezeiza con una valija, una mochila y una guitarra, era todo mi patrimonio", recordó. Estaba verde con las costumbres y el idioma y todo le costó mucho, más allá de que en Buenos Aires había comenzado a estudiar "a full" el inglés por sus experiencias en Estados Unidos. "Me costó muchísimo al principio", confesó. "Lo bueno es que sabía mucho del tema, era un experto, pero comunicarlo llevó su tiempo", manifestó.
De cualquier modo nunca se sintió "sapo de otro pozo" por ser una ciudad multicultural. Cubrió todo Europa y en los primeros años se la pasó arriba de un avión. "Viajaba tres veces por semana a todos los países. De Europa, en alguna ciudad de todos los países, estuve". Y agregó: "Me encantó, fue una experiencia única, pero desgastante, al ser joven y con todas las ganas de conocer fue muy bueno". Londres lo iba a atrapar definitivamente a tal punto que pasó casi un tercio de su vida. En 2008 BEA Systems es adquirida, esta vez por la gigante de software Oracle.

Patear el tablero
En 2009 Felipe viajaba por el mundo con "ganas, actitud, dinero y tiempo", pero no sabía dónde salir y dónde estaba "la posta". "Iba a ciudades en las que me moría del embole y en otras la rompía porque daba con la información relevante. Entonces siempre me quedó dando vueltas eso, hacer un servicio que te permita unir las puntas", así nació la idea inicial de lo que estaba por venir. En ese momento la empresa Apple lanzó al mercado las aplicaciones para permitirle a los desarrolladores que hagan cosas usando los componentes del teléfono "y ahí se me prendió la lamparita" detalló. "Dada mi ubicación, encontrar entretenimiento", pensó el ingeniero. Fue así como surgió la idea definitiva. Con la "excusa" fue por la materialización.
En 2009 registró la empresa http://druidalabs.com y empezaron a laburar "el concepto".
Reclutaron tres estudiantes de la Universidad de Santa Fe que trabajaban desde la casa sin horarios y con "objetivos". Pagaban 15 dólares la hora. Luego sumaron colegas ya recibidos y se consolidó el equipo de desarrollo en distintas ciudades financiado con ahorros personales. Finalmente nació https://havefunhub.com.

Havefunhub
Es una plataforma que resume de manera práctica lo que Ieder buscaba en sus viajes. Una servicio que provee información geolocalizada, en la cual los usuarios pueden descubrir eventos culturales, recreativos y propuestas. Ejemplo. Estás en Paraná o Londres, ingresás desde tu celular, tablet o PC y rápidamente aparecen los eventos de hoy, mañana y el fin de semana ordenados por proximidad a tu ubicación. Permite filtrado por categorías. Si elegís rock, aparecen los recitales que hay en el lugar. Así te da una guía de actividades y opciones para garantizar la salida. El consumidor tiene la posibilidad de armarse una agenda, que luego puede ser personalizada de acuerdo a las preferencias. Para los artistas, productores y organizadores es un canal de difusión directo. Un golazo. "La diversidad y riqueza cultural van de la mano. Las alternativas independientes y lo underground aportan un montón, es ahí donde estamos poniendo el foco en cuanto al contenido. La plataforma se retroalimenta de sus usuarios registrados", explicó.
¿Cómo se usa? "Desde cualquier navegador entrás a la página y listo. Solo necesitás conexión a Internet. Actualmente es gratuita para todo el mundo", simplificó.
El modelo de monetización de la plataforma está en evaluación ante las distintas alternativas y propuestas. "Estamos negociando con gente en España para cerrar una inversión inicial para lanzar la plataforma oficialmente que, para el organizador, es una ticketera, ni más ni menos", adelantó. "Es como Ticketek, pero más eficiente, nosotros no le cobramos al usuario, le cobraríamos una comisión por ticket vendido al organizador del evento", dijo sobre uno de los modelos para generar ingresos.
Otro de los esquemas de monetización es la publicidad: "Si querés salir el fin de semana primero en la lista cuando alguien busque eventos en Buenos Aires, ahí pagás un premium como organizador". Al mismo tiempo explicó que también se puede trabajar sobre la posibilidad de que sea "gratis para el organizador", pero a la vez tenés una versión Premium que es paga. "El que accede a este servicio tiene cierta funcionalidad que el que la usa sin pagar no tiene. Por ejemplo, te mostramos dónde se entregó un flyer y en qué horario para que mejores tus campañas", detalló como variante.

Innovador premiado
En 2013 dejó de trabajar para Oracle y salió al escenario a tocar solo. Junto a su socio comenzaron a hacer laburos de desarrollo para seguir financiando el proyecto. "Hacíamos consultorías para la UCL (University College London). Cobrábamos por día y generaba ingresos para seguir metiéndole", describió.
En medio de ese proceso, Felipe participó de una hackatlon que vio como una oportunidad de negocio. Un hackatlon es un lugar donde invitan a desarrolladores dos días intensos con la consigna de crear algo y presentarlo ante un jurado. "El primero que participé fue organizado por British Telecom (el equivalente a Telecom en Argentina), te daban acceso a unos sistemas de telefonía y vos tenías que innovar. Lo que hice fue mostrar que una vez que encontrabas un evento en havefunhub, había un botón en el teléfono que cuando lo apretabas, el sistema te llamaba automáticamente y una vez que atendías te decía si querías escuchar un tema relacionado al evento. Si así lo decidías podías apretar el 1 y le facilitaba al usuario más datos sobre el artista. Y, si te gustaba el evento podías apretar 2 y comprar el ticket sin usar la tarjeta de crédito porque eso te lo facturaba directamente BT en tu plan de teléfono", contó.
Los organizadores quedaron encantados. Sacó el primer premio, 5.000 libras y "lo más groso", según exclamó, fue que la empresa Nokia los invitó al Mobile World Congress que se hace en Barcelona y Shangai todos los años. La experiencia en la ciudad catalana, en el encuentro más importante de telefonía móvil, le sirvió para mostrar su laburo.

Alfredito y el patio
Felipe vivió muchos años en Brixton, un barrio de Londres, al que considera "el más copado", con un pasado peligroso en los 70, recuperado y multicutural. "Ahí me asenté, hice una comunidad, muchos amigos y fiestas", expresó. En uno de esos encuentros conoció a Rowan, una chica que trabaja en una ONG relacionada al cuidado del medio ambiente y por ese entonces estaban produciendo un documental llamado Seeds of Freedom (Semillas de Libertad) y se involucró. El hermano de Rowan era el productor y necesitaban la versión español-latina, se lo comentaron a Felipe y lo terminó haciendo él. "Una cosa llevó a la otra" y fue así que conoció a su chica. Luego de recorrer varios años el camino juntos llegó Alfredito. Su hijo nacido el 7 de febrero lo llevó a buscar una vida más tranquila. Eligió Frome a 170 kilómetros al oeste de Londres. Sacó una hipoteca y compró una casa con patio.

Comentarios