La Provincia
Jueves 12 de Febrero de 2015

El cadete en bicicleta se volvió una solución para el tránsito

En las cadeterías locales de cada 10 motocicletas hay cuatro vehículos de “propulsión humana”. Los trabajadores aseguran que la calle está difícil pero que pueden conseguir un sueldo “digno”

Juan Manuel Kunzi / De la Redacción de UNO
jkunzi@uno.com.ar

 


Por diferentes motivos, en Paraná, cada vez más personas utilizan la bicicleta, entre ellos los cadetes que  se las arreglan para sobrevivir en las calles, todos los días.


La historia fue más o menos así: cuando abrieron las cadeterías, lo común fue que la mayoría de los viajes se realizaran en bicicleta. En las últimos años la tendencia cambió abruptamente y el vehículo de  “propulsión humana” fue perdiendo lugar. La cosa volvió a cambiar luego de los controles de Tránsito.


Cuando los inspectores salieron a las calles, los muchachos que hacían los recorridos en moto tuvieron que hacer los papeles, arreglar los rodados, comprar el casco y algunas que otras pequeñas inversiones.


En ese momento las bicicletas volvieron a recuperar el viejo esplendor y ahora se podría venir una nueva “época dorada”.


Es que como se sabe, el tránsito en el centro de la capital provincial, sobre todo en las horas pico, se vuelve muy difícil.


La bicicleta es más rápida porque se desplaza sin problemas entre los embotellamientos. Además, pese a que no existen los estacionamientos de bicicletas que se observan en las ciudades más avanzadas, son fáciles de “atar” en el primer lugar disponible.


Es más, Lisandro,  que realiza viajes en bicicletas de 8 a 13 todos los días, resaltó que en la Clínica Modelo la deja en la puerta y nadie se lleva lo que no es suyo.


Además de todas las ventajas, está la chance de conseguir un trabajo de medio tiempo que ayude en la economía. En una buena mañana, con bastante esfuerzo, se pueden ganar unos 150 pesos en promedio. Hay días mejores y otros peores. Ahora, por ejemplo, todo se está volviendo a activar. Enero fue bastante tranquilo y todos los muchachos que van llevando los mensajes a fuerza de puro pedal esperan que marzo llegue con mucho movimiento.


Algunos cuentan que así como llevan sobres de una oficina fría hasta otra espléndida, llena de luz y perfumes, también les toca cargar un kilo de pulpa o una almohada.  Mientras que puedan acomodarla en la mochila, está bien.


Las cadeterías trabajan con llamados individuales y con las empresas que tienen cuponeras que aseguran viajes durante todo el mes.
Por ahora las motos siguen ganando en supremacía. En un local en pleno centro trabajan 10 motos y cuatro bicicletas. Antes de los controles municipales tenían 25 motociclistas, 15 de ellos nunca más volvieron.


Los interesados en ganarse un sueldo mensual y a la vez entrenar las piernas, el cuerpo y el alma, tienen que presentarse en las cadeterías. Algunas piden el certificado de buena conducta que entregan en la Policía de la provincia, el DNI y la boleta de un servicio que ratifique la dirección.


Otros piden “buena presencia” y el estado del rodado depende del ciclista. Si todo está en regla,  a esperar por el primer viaje para empezar a trabajar. Lo ideal es que usen casco (cuestan unos 600 pesos) y tengan luces delanteras y traseras para mayor seguridad del ciclista.

 

 

Corporativos  

 


Los mensajeros de Paraná hablan en entre ellos al igual que lo hacen los  que todos los días recorren las calles de Nueva York o por lo menos así lo muestra el director David Koepp en su película que, en inglés, llamó Premium Rush. Se estrenó en 2012 y en el país se conoció como Sin Frenos o La entrega inmediata.


Como en la ficción, los muchachos coinciden en que “la gente está loca” en las calles de Paraná. El tránsito por la mañana tiene altos niveles de agresividad y ellos lo toman como una variable más del trabajo que realizan todos los días.


Entre ellos se ríen y comentan los paquetes que tienen  que llevar o las sumas de dinero que muchas veces trasladan desde un extremo al otro de la ciudad. Casi siempre se manejan entre lo que se conoce como “la zona entre bulevares”.  Si el cliente lo pide van a donde sea y la tarifa aumenta el doble. 

 

 

Los precios que tienen los mensajes

 


Contratar un cadete para que realice una entrega, en Paraná, cuesta entre 15 y 18 pesos.  Si el  recorrido es de ida vuelta, algunos redondean en los 30 pesos. Cuando los viajes se hacen afuera de los bulevares (Sarmiento,  Racedo, avenida Ramírez y Laurencena) el precio se duplica en forma automática.


En las cadeterías cuentan que algunos clientes prefieren que la entrega se haga en bicicleta pero que la mayoría de los cadetes andan en moto. En las mañanas de mucho trabajo salen de la cadetería, hacen un recorrido por varios lugares y vuelven a buscar los otros pedidos, todos coinciden en que hay mucho trabajo.  

 

 

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