Espectaculos
Lunes 27 de Julio de 2015

“El bosque de luto”, una apuesta a la sensibilidad en Cine Club Musidora

Cine de autor. Mañana, como cada martes a partir de las 20.20, habrá una nueva cita para los amantes del cine no comercial. Será en el Casal de Catalunya de Paraná (Nogoyá 123)

Los amantes del cine de autor tienen una nueva cita en Cine Club Musidora, el espacio que cada martes a la 20.20 abre en la sede del Casal de Catalunya de Paraná (Nogoyá 123). En esta ocasión, proyectarán El bosque de luto (Mogari no mori), de la directora japonesa Naomi Kawase.

Shigeki es un viudo que vive en una residencia para ancianos. Machiko, una de las cuidadoras del lugar, le presta especial atención, a pesar de sentirse secretamente abrumada por la reciente pérdida de su hijo. 

Para celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko lo lleva de paseo por el campo, pero la rotura del auto los obliga a parar cerca de un bosque. Shigeki ingresa con determinación en la floresta, arrastrando a Machiko con él en una larga travesía de descubrimiento. 

Naomi Kawase es una directora de larga trayectoria, que le imprime a sus filmes intimistas un carácter casi documental. Con El bosque de luto ganó la Palma de Oro en Cannes en 2007, siendo esta la única repercusión que ha conseguido fuera de su país natal. 

La directora proviene del documental, y ese es un enfoque que se nota en toda su filmografía, desde decisiones más evidentes como contar con operadores de cámara que también provienen del documental y el empleo de actores no profesionales, hasta otras mucho más sutiles que tienen que ver con la puesta en escena o el fuera de campo.

El bosque de luto es una espléndida forma de adentrarse en el más que interesante cine de Kawase.  En vez de cargar las tintas dramáticas, la directora apuesta por la sutileza y la sobriedad: la angustia de estos dos personajes es muy contenida y se manifiesta de forma ejemplar en la frase que Shigeki le hace al monje budista que visita al asilo: “¿Cómo sé si estoy vivo?”. El monje le responde con una doble pregunta: para saber si estás vivo hay que saber dos cosas. La primera, y muy fácil, es si comes arroz y condimentos. La segunda, más difícil, es saber si experimentas sensaciones.

La sutileza con la que Kawase filma su relación es magnífica: todos son actos cotidianos que esconden un poderoso subtexto. Todos son elegantes metáforas. El estilo visual de Kawase es, asimismo, muy acertado. Una peculiaridad de esta directora es su trabajo con el fuera de campo: todos los sonidos comienzan antes de que podamos descifrar cuál es su fuente; los personajes reaccionan ante cosas que el espectador no ha visto aún. 

Es la cámara en mano, con su inquietud de documental va descubriendo la realidad que nos rodea. 

 

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