A Fondo
Viernes 18 de Diciembre de 2015

¿El baño por favor?

Lucila Tosolino / De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


Levantarse, ir al baño y utilizar el inodoro son hábitos tan comunes, que muchas veces las personas no son conscientes ni valoran. Mientras algunos gozan de una casa con agua potable, hay quienes ni siquiera tienen acceso a un lugar para defecar y lo deben hacer al aire libre.  

Puede resultar absurdo, pero de manera acertada, el 24 de julio de 2013 la Asamblea General de la Naciones Unidas designó el 19 de noviembre como el Día Mundial del  Inodoro. Ríase si quiere, pero el objetivo no es homenajear el asiento por el cual se van a diario los desperdicios líquidos y sólidos de las personas, sino que la iniciativa surge para tratar la problemática de quienes no tienen acceso a condiciones higiénicas adecuadas y un correcto saneamiento.

Pero esto no es todo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de un estudio publicado en noviembre pasado, ejemplifica la situación con cifras alarmantes: de las 7.000 millones de personas en el planeta, 6.000 millones tienen celulares mientras que 4.500 millones cuentan con acceso a inodoro o letrinas. 

De esta manera, 2.500 millones de personas en el mundo se ven obligadas a defecar al aire libre debido a la falta de instalaciones sanitarias adecuadas, lo que genera contaminación por excrementos y consecuentemente enfermedades. Al respecto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo: “El saneamiento es clave para la salud humana y medioambiental, así como para la oportunidad individual, el desarrollo y la dignidad”. 

Es cruda esta realidad y más cuando otro dato que advierte la OMS es que en Afganistán, Malí, Somalia y demás países en donde la defecación al aire libre es una práctica extendida, también son los lugares con el mayor número de muertes de niños menores de 5 años, así como los que poseen altos niveles de desnutrición y pobreza. 

Estamos hablando de que cada año, unos 800.000 pequeños en todo el mundo, uno cada dos minutos, mueren por diarrea, a menudo causada por la contaminación del agua por excrementos y casi la mitad de los fallecimientos de menores se deben a problemas de nutrición. Además, en esos países, defecar al aire libre suma un riesgo adicional para  niñas y mujeres que ante la falta de privacidad están expuestas a violaciones y abusos sexuales. 

Ahora, volviendo a las cifras de la OMS, las cuales señalan que hay más personas con celulares que con un “trono” para defecar en sus casas, se puede agregar que es lamentable que haya gente que tiene la “suerte” de ir al baño con su teléfono móvil. Sí, así es.

Según un sondeo realizado por la empresa estadounidense 11mark, tres de cada cuatro personas llevan estos dispositivos consigo al sanitario. ¿O sea que mientras un pequeño en Malí no tiene ni inodoro -y ni hablar de un teléfono celular- hay quienes gozan del acceso ilimitado a estos dos dispositivos? ¡Pero estamos todos locos! Sí, así parece, se trata de una triste realidad.

Mientras las grandes empresas de telefonía celular asaltan los bolsillos “traseros” de las personas y lanzan a diario promociones de dos celulares al precio de uno, hay quienes no tienen ni en donde apoyar su cola para “despedir amigos del interior”. 

Entonces, en necesario preguntarse: ¿Para cuándo la promoción de dos retretes por uno?  Espero que sea pronto, porque si no queda en evidencia que un celular vale más que la vida de un pequeño de Afganistán o Somalia. 
 

Comentarios