La Provincia
Sábado 24 de Octubre de 2015

El balotaje divide aguas en la elección nacional

La principal incógnita de los comicios presidenciales es si habrá segunda vuelta; y en ese caso, quién se medirá con Scioli. En la provincia Bordet espera tener más votos del peronismo, y los opositores buscan a los que votaron en blanco en las primarias.


Carlos Matteoda/De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


Si uno tuviera la intención de restarle importancia a los comicios presidenciales de mañana podría decir que se trata de una elección que se hace para saber si hay otra un mes después.  Una de las particularidades de la forma en que se llega a este momento clave de la vida nacional es que solo uno de los seis candidatos presidenciales hizo campaña prometiendo un triunfo. Otros dos pidieron el voto para salir segundos, y los tres restantes solicitan apoyo para consolidar sus construcciones partidarias.
Las encuestas le anticiparon a Daniel Scioli (FPV) el primer lugar en la elección de mañana. Sin embargo, ninguna le aventuró llegar al 45% de los votos, ese  piso bajo que en su momento se determinó para evitar la segunda vuelta electoral o balotaje.  Existe otra manera de eludirlo, que es logrando 10 puntos porcentuales de diferencia sobre el segundo y, a la vez, superando el 40% de los votos. Sobre esta segunda posibilidad transitó la campaña de unos y  otros. 
Mientras Scioli para intentar conseguirlo amplió los horizontes del voto kirchnerista; Sergio Massa (UNA)  y Mauricio Macri  (Cambiemos) trabajaron pensando en acotarlos. Pero a la vez, intentando posicionarse como el adversario capaz de derrotar al gobernador bonaerense en la segunda vuelta. Las encuestas -casi todas- lo posicionaron mejor al  jefe de Gobierno porteño, aunque  revelaron que Massa se le acercó en los porcentajes de intención de voto gracias  una campaña más fuerte en cuanto a propuestas que lanzó tras las elecciones primarias.
La reacción de Massa estuvo dirigida, inicialmente, a evitar la polarización que buscaba consolidar la alianza radical macrista. Pero esa mayor determinación le sirvió además para ser considerado como un mejor adversario de Scioli en la segunda vuelta (comparado con Macri). Así lo marcaron las mismas encuestas que muestran al gobernante porteño con más intención de voto que el oriundo de Tigre.
Ese intríngulis explica la campaña por el voto útil que hizo el macrismo y la postura con la que respondieron desde el búnker del líder del Frente Renovador.
Está claro que las opciones no se agotan allí para los 32 millones de electores en el país. La candidata de Progresistas Margarita Stolbizer, cuyos porcentajes de apoyo también crecieron desde las PASO, representa una alternativa electoral para socialistas, radicales que no aceptan el acuerdo con el PRO y sectores progresistas en general. Su eslogan Yo voto en lo que creo, por eso ya gané da a entender que más que el triunfo en esta instancia, se apuesta a consolidar un sector y lograr una interesante representación legislativa.
Casi idéntico es el planteo del postulante de Nueva Izquierda, Nicolás del Caño, aunque en este caso  desde un sector partidario con más historia.
Cierra el menú el puntano Adolfo Rodríguez Saá que tuvo como eje de su campaña la promoción del modelo San Luis, aunque muy lejos de cualquier posibilidad concreta  en lo nacional, su prédica parece más orientada a fortalecer el poderío provincial y asegurar algún cargo legislativo nacional. 
La selección de los candidatos presidenciales en las PASO estuvo lejos de deparar sorpresas. Era obvio que Macri derrotaría al radical Ernesto Sanz y a Elisa Carrió; del mismo modo que se sabía que Sergio Massa se impondría al gobernador cordobés José Manuel de La Sota. 
En el oficialismo Scioli fue único candidato en las primarias, como corolario de un proceso que tuvo especial significación para los entrerrianos, por el protagonismo que tuvo como  aspirante a la Presidencia el gobernador Sergio Urribarri; y por ser después el primero que depuso  su aspiración presidencial trasladando a la provincia el mismo mecanismo de depuración de las nóminas de  eventuales candidatos.
Así, para llegar a la postulación en soledad del intendente de Concordia Gustavo Bordet en las primarias, Urribarri logró que desistieran de su intento el diputado nacional Julio Solanas, los diputados provinciales Juan José Bahillo y Marcelo Bisogni, y el ministro de Gobierno, Adán Bahl. El proceso marcó también las realidades departamentales y locales como se refleja en la nota de la página 5  de esta edición.
Conformada la fórmula Bordet-Bahl, el oficialismo fue la alternativa más votada en una primaria provincial que careció de sentido si se considera que todos los sectores llevaron un solo candidato a gobernador y una sola lista de diputados.
Alfredo de Ángeli y Juan Carlos Godoy integraron la fórmula de Cambiemos, que fue el resultado de un intrincado proceso donde el interventor del PRO, Rogelio Frigerio, fue el dirigente más influyente. Un día antes de la inscripción de las listas para las primarias se bajó de su candidatura a gobernador el exdiputado nacional Atilio Benedetti (UCR) , que integraba la fórmula con el intendente de Villaguay, Adrián Fuertes. Eso era posible porque se había conformado un gran acuerdo opositor donde confluían la UCR, el macrismo y el massismo.
Ese acuerdo duró una semana y la caída del binomio Benedetti-Fuertes fue el efecto más claro de su naufragio. Fuertes siempre culpó por el hecho al PRO, y a Frigerio en particular. Benedetti se llamó a silencio, pero sus laderos dijeron lo mismo en off the record.   
Urgido por los tiempos el massismo presentó una  fórmula entre Fuertes y el exgobernador Jorge Busti como aspirante a la Vicegobernación. No alcanzaron a presentar candidatos a intendente en 31 de los 78 municipios y en la mayoría de las 152 juntas de gobierno de la provincia. El resultado de las PASO reflejó esos déficits, aunque sería aventurado señalar que el tercer lugar de Fuertes se debió solo a eso.
La performance del socialista Lisandro Viale, que no alcanzó el 2% de los votos, generó inicialmente desánimo pero no afectó el desarrollo de la campaña del sector, que se referencia a nivel nacional con Margarita Stolbizer.
A partir de allí los candidatos desplegaron  cálculos electorales no tan incompatibles entre sí. 
Para engrosar el 34,6% de los votos conseguidos en agosto, Bordet piensa contar en  la elección general con el apoyo de muchos justicialistas que votaron con boleta corta  en las primarias, es decir que se limitaron a participar de elecciones locales en favor de candidatos que no pegaban su boleta con la oficial de Urribarri y Cristina Fernández.
También confía el postulante del FPV en que el mayor orden que habrá mañana en el cuarto oscuro lo favorecerá, ya que los electores se encontrarán con solo cuatro alternativas provinciales (dentro de boletas largas) y poco más que eso. Una circunstancia muy diferente a lo ocurrido en las PASO cuando había 30 o hasta 40 alternativas de voto.
Por último, el intendente de Concordia espera el efecto arrastre de la boleta de Scioli, mucho más a partir  de que el bonaerense confirmó a Urribarri como ministro del Interior y Transporte, en caso de acceder a la Presidencia.
De Ángeli y Fuertes hicieron proselitismo pensando en los más de 126.000 entrerrianos que votaron en blanco para la categoría de gobernador. Durante los últimos días Cambiemos profundizó una campaña en las redes sociales denunciando un supuesto acuerdo entre Fuertes y Bordet, incluso  a través de la contratación de espacios pagos en Facebook. Desde el fuertismo le respondieron que la maniobra revelaba el temor  ante el crecimiento electoral del candidato massista. Lo que dejó en claro, al menos sin margen de duda, es que ambos sectores estaban disputándose el mismo electorado. 
 

Las listas legislativas
Un mapa de los dirigentes poderosos y de las  limitaciones de cada espacio quedó planteado en las listas de diputados provinciales.
El oficialismo lleva 10 candidatos que van por su reelección entre los primeros 18 que ingresarían a la Cámara en caso de que retenga el gobierno provincial. Son  José Allende, Marcelo Bisogni,   Juan Reynaldo Navarro, Emilce Pross, Ángel Vázquez, Juan Carlos Darrichón, Rosario Romero, Daniel Ruberto, Diego Lara y leticia Angerosa.
La nómina del FPV  es encabezada por Urribarri, quien no asumirá si Scioli es electo presidente. Le sigue el intendente de Gualeguaychú, Juan José Bahillo; y tercero está el dirigente gremial José Allende, quien seguramente concretará su quinto mandato consecutivo en la Cámara baja, en la que permanece desde 1999.
La lista de diputados de Cambiemos refleja un claro nivel de entendimiento entre el interventor Frigerio y el radicalismo benedettista, pese a las acusaciones contra el funcionario macrista por la caída de la fórmula Benedetti-Fuertes.
El presidente del partido y del bloque de diputados, el benedettista Fuad Sosa, quedó primero. Tercero en la lista está Sergio Kneeteman, secretario y mano derecha de Benedetti. Quinta, la benedettista Gabriela Lena, actual vicepresidenta primera de la UCR y concejal de Chajarí. El séptimo lugar le tocó a José Artusi, referente de la corriente benedettista Arturo Illia en Concepción del Uruguay. La abogada paceña María Alejandra Viola (esposa del exministro de Economía Oscar Cachi Berón) y el actual diputado Jorge Monge, ambos benedettistas, se posicionaron en los puestos nueve y 11 de ese  listado que alternó por partes iguales los lugares con referentes del PRO, algunos de ellos desconocidos para la política provincial.
La lista que acompaña a Adrián Fuertes es encabezada por el excandidato bustista a gobernador Gustavo Tavi Zavallo, y le siguen el dirigente bustista de Nogoyá Daniel Koch, la viceintendenta de Gualeguay Mariela Tassistro, el abogado fuertista nogoyanese Mariano Navarro (hermano del candidato a intendente de esa ciudad, Maximiliano Navarro) y el bustista Fabián Ríos. 
La lista socialista es encabezada por Hugo Barzola, Américo Schvartzman, Martín Rettore y Daniela Vera. 
La de la izquierda -que no tiene candidato a gobernador en la elección de mañana- por  Luis Meiners, Marianela Valdez, Ramiro Franco Pérez y Alejandro Haimovich.

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