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Jueves 09 de Julio de 2015

El arzobispo de Tucumán condenó el aborto y la fertilización asistida

En la misa por el 9 de Julio, Alfredo Zecca dijo que "se violan el elemental derecho a la vida y a la propia conciencia".

El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, quién ofició este jueves por la mañana el tedeum por el Día de la Independencia, cuestionó el protocolo del aborto y la ley de fertilización asistida, impulsadas por el gobierno de Cristina Kirchner, quien llegó poco después de la ceremonia a la provincia norteña.  
La tradicional ceremonia religiosa por la conmemoración del 9 de Julio tuvo lugar en la Catedral tucumana y contó con la presencia del gobernador José Alperovich, y de su esposa, la senadora nacional Beatriz Rojkés.
En su homilía, Zecca condenó la decisión de "imponer protocolos de aborto y de fertilización asistida inaceptables porque violan el elemental derecho a la vida y a seguir la propia conciencia avasallando, además, las legítimas autonomías provinciales. Confío en que nuestros legisladores sabrán defender los derechos de los tucumanos oponiéndose a estos intentos", reclamó.
Luego, el prelado advirtió que "en el ámbito educativo también se avanzan proyectos curriculares que, además de no respetar el derecho natural, violan la libertad de enseñanza y el derecho de los padres de elegir la educación que quieren para sus hijos. Y esto violando la Constitución Nacional, la Constitución Provincial y las leyes vigentes. La Iglesia ve amenazado su derecho de enseñar y yo, como arzobispo, no tengo el derecho de callar. Es demasiado lo que está en juego en la educación. Nada menos que el futuro de la Patria porque sin educación no hay ningún futuro", argumentó.
Zecca sostuvo que "Argentina -y el mundo occidental en particular- han cambiado, pero, desgraciadamente, para peor". Y en ese contexto opinó que "los valores que sustentaron nuestra nacionalidad han sido dejados, en gran medida, de lado. Así vemos que se sancionan leyes de dudosa legitimidad jurídica, basadas en un positivismo inaceptable; se articulan políticas públicas que ignoran elementales derechos humanos; se ataca impunemente a la Iglesia y se vulneran sus derechos y, hasta en algunos medios de comunicación social, se la agrede injustamente, ridiculizando valores religiosos y a quienes los profesan", acotó.
Según el Arzobispo, "hoy no se persigue abiertamente, pero se intimida, no se respeta el derecho de actuar conforme a la propia conciencia y, con ello mismo, se va creando un ambiente de temor en el que ya no es posible confesar abiertamente la fe y actuar en consecuencia. Esto en una sociedad que se dice democrática y pluralista. Me pregunto ¿de qué pluralismo y democracia se habla? ¿De la de un discurso único y excluyente que convierte automáticamente en enemigo al que con todo derecho discrepa?", inquirió.
En otro tramo de su sermón, el religioso dijo: "De repente, en un par de décadas, los cristianos nos topamos con esta realidad que nos golpea y nos duele, pero que, a la vez, despierta nuestra conciencia de que estamos en una época en que hay que vivir una 'fe martirial'. Nos estamos habituando a soportar, por parte de algunos grupos de poder y de pensamiento, la indiferencia, la oposición, la persecución y el desprecio".
Por último, instó a los creyentes a "mover la conciencia" frente a la realidad. "Estamos como anestesiados y nos hemos acostumbrado a la injusticia, a la exclusión de tantos hermanos víctimas de la droga, de la inseguridad, de la pérdida de su dignidad por haber abandonado el trabajo para vivir de injustas prebendas que los esclavizan. Hay que despertar. El cristianismo no es para cómodos o cobardes. Es para los luchadores que bien basados en la 'roca' firme de la verdad evangélica estén dispuestos, si es necesario, a entregar su propia vida", concluyó.
Fuente: La Nación

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