La Provincia
Martes 17 de Febrero de 2015

El arándano, del auge a la puja por ocupar el mercado interno

Economías Regionales. Su producción está llamada a constituirse como una nueva economía regional. Convive con el citrus, aunque sus virtudes son poco conocidas. Gestionan la instalación de una planta de disecado

Una porción de pequeños productores citrícolas en la costa del Uruguay, en particular los que se ubican en la zona de Salto Grande y Concordia, decidieron diversificar su actividad y desarrollar producciones alternativas, incorporando paulatinamente el cultivo del arándano.


De acuerdo a registros del INTA Regional Concordia, las primeras implantaciones que datan de aproximadamente 1997 se establecieron en los departamentos Concordia, Gualeguaychú y Federal. Los pioneros de aquel momento cosecharon en pequeñas extensiones, a partir de las cinco hectáreas, dado que de esa forma la actividad podría ser más rentable. Se trata de una fruta fina originaria de América del Norte, con Chile como el primer país del Hemisferio Sur que lo introdujo décadas atrás y luego de un período de adaptación de las especies al clima de la región, en 1988, se comenzaron a exportar las primeras cosechas de esta fruta. Si bien al principio el producto encontró un nicho que provocó una importante demanda y un interesante despegue económico, alcanzando a cubrir las 2000 hectáreas implantadas en 2011, el presente ya no muestra el mismo nivel de optimismo debido a que quedaron solamente 970 hectáreas implantadas. Así lo cree Omar Chiarello, presidente de la Asociación de Productores de Arándano de la Mesopotamia (Apama) y una de las palabras autorizadas para hablar de la actualidad de un cultivo que pasó a constituirse como una de las nuevas economías regionales de Entre Ríos.


La mayoría de los productores arandaneros tuvieron un pasado en la actividad citrícola, dejando atrás una tradición histórica aprovechando las ventajas comparativas como competitivas de este producto. A esta lógica de mercado la hizo suya Chiarello, debido a que en su experiencia “la diversificación es importante y porque la actividad arandanera ha sido un complemento de la citricultura”. Dueño de 42 hectáreas de plantaciones de citrus y seis de arándano, reconoce que el alto costo de mano obra, la baja rentabilidad y el escaso flujo de inversiones, obligan a replantearse el sentido de las estrategias en el proceso de producción. Una de las claves para revertir esta tendencia estuvo en mantener un nivel sostenido de producción, de 15 toneladas por hectárea, lo que refleja un volumen necesario para poder cubrir los costos. Si en cambio se busca conocer la producción anual, la región lidera el rubro con 7 millones de kilos de arándanos. “Hemos tenido la ventaja de acceder a variedades que han sido más productivas que las anteriores”, resaltó el empresario.

 

Sin respaldo de la industria


Uno de los reclamos del sector y de la dirigencia gremial reviste en la necesidad de incorporar el vector industrial. Por tratarse de una actividad primaria “sino hay una industria fuerte, que pueda absorber los excedentes que se dan por calidad o a veces por sobre oferta, se hace difícil crecer”, remarcó el titular de Apama. Mencionó que se está trabajando en conjunto con el gobierno de la provincia buscando alternativas para instalar en Concordia una planta de arándano disecado.

 

 

Variedades

 


De las especies cultivadas en Entre Ríos, las de mayor importancia son la Misty, O’Neal y Gulf Coast. “La primera es una variedad difícil de producir, por la calidad y el calibre que requiere el mercado. La segunda es una variedad que viene muy tardía y tenemos que competir con Chile que tiene muchas más ventajas comparativas desde el punto de vista del costo de producción y de comercialización”, graficó.


En la extensa lista de variedades comerciales también se puede incluir la Emerald, que produce un fruto de buen calibre con mucha cera y una característica que lo distingue por su calidad de otras zonas productoras del país. “La cosecha arranca en setiembre, pero con un manejo de poda y fertilización estamos intentando estar durante todo el año, no con volúmenes importantes, para poder desarrollar el mercado interno”, consignó. Entre las desventajas reconoció que la fruta como producto de consumo es casi desconocida, sobre todo porque ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares y la diabetes.  


En cuanto a la fruta comercializada, explicó que el 97% de la producción se exporta principalmente a Estados Unidos, pero además se abrieron mercados en Europa, particularmente en Inglaterra, y también se está intentando acceder a China. “El 80% se exporta a Estados Unidos y el 20% fuera de ese país”, manifestó a UNO. Esos porcentajes trasladados a volúmenes de producción se traducen en 3 millones de kilos de arándanos anuales vendidos al exterior. La región mesopotámica, pero con mayor prevalencia el Departamento Concordia, concentra el 56% de la producción nacional, seguido por la provincia de Tucumán. Como antecedente recordó que la inversión inicial en la zona para impulsar el negocio fue de 100 millones de dólares, y que además deja en Concordia en concepto de mano obra aproximadamente 10 millones de dólares.

 

 

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