Policiales
Martes 07 de Junio de 2016

El acusado Manuel Vázquez fue sindicado en la escena del crimen del docente Claudio Vera

Mientras que Sebastián Fernández aún no fue nombrado por testigos. El profesor de Paraná fue encontrado asesinado el 20 de abril de 2014 en su departamento, de calle Urquiza de la capital entrerriana.

Luego de más de dos años, la causa por el homicidio del docente Claudio Vera se acerca a su fin. Pero todavía resta determinar lo más importante: la responsabilidad de los dos procesados por el crimen, en el juicio que comenzó ayer.

En la primera jornada del debate se escucharon las voces de una amiga y un primo de la víctima, quienes recordaron los días previos a la muerte de Vera, así como la noche en que se supo que lo habían matado.

Manuel Vázquez fue nombrado en varias oportunidades como el joven que la noche del sábado 19 de abril y durante el domingo, tuvo un encuentro con la víctima. Aún no ha sido ubicado en la escena del crimen el otro procesado, Sebastián Fernández.

Lidia Mayer era amiga de Claudio Vera desde muchos años atrás y se tenían plena confianza. Recordó que aquel sábado acordaron ir a ver a una banda que tocaba en el club Olimpia, pero al llegar observaron que se trataba de una fiesta privada. Entonces fueron a comer a una panchería de calle Corrientes y luego decidieron ir a un bar donde también había música en vivo. “Claudio estaba todo el tiempo mensajeándose”, contó, y después dijo que se retiraron del lugar con un amigo, que los acercó. Claudio se bajó del auto en calle Urquiza y Misiones, a media cuadra de su departamento. Esperaron que ingresara al edificio y siguieron. Fue la última vez que Lidia vio a su amigo.



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Mensajes y sospechas


Al día siguiente iban a ir a la feria de los artesanos en la Costanera. Dialogaron por mensajes de Whatsapp y se contaron cómo habían pasado la noche. En un momento, Claudio le dijo “Y yo con Manuel”, por lo que su amiga le respondió: “Bueno, seguí noviando y en un rato te pasamos a buscar”.

Más tarde, Lidia le avisó que estaban retrasadas con una amiga y recibió una respuesta extraña: “No no, yo ya salí, estoy en otra cosa” y luego “Disculpenmen. Sabrán disculparme”. Extraño por la forma de escribir y por aparentar ocultar algo. “Claudio no tenía errores ortográficos, y él no me hubiese dicho así, nos hubiese contado”, dijo la testigo. Luego, por esto dedujeron que a esa hora el docente ya había sido atacado y su celular sustraído. A la noche continuaron enviándole mensajes, y quedaban con una sola tilde, es decir que no los recibía. Quedó preocupada y comenzó a llamarlo, pero tampoco pudo comunicarse.

El lunes le contó esto a Jorge, un familiar de Claudio, para que pasara por el departamento a ver qué sucedía. Luego se fue a trabajar a una escuela en Oro Verde, y en un momento de la clase sus alumnos le avisaron que le sonaba el celular. Atendió y recibió la noticia: “A Claudio lo encontraron muerto”.

“Claudio no era violento. Siempre fue muy sensible y solidario, y preocupado por los jóvenes. Su gran proyecto como director de la escuela Martí, para lo que había concursado, era poder ofrecer un mejor mundo, ofrecerles herramientas e instrumentos para darle sentido a la vida. Veía situaciones extremas”, contó.



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El primo lo encontró sin vida


El primo de Vera, Pablo Bejarano, contó que las sospechas comenzaron el lunes 21 de abril a la mañana, cuando una amiga de Claudio le preguntó si sabía algo de él. Durante el día intentó comunicarse por varias vías, pero no lo logró. A la noche decidió ir al departamento, acompañado por un amigo. Tocaron timbre dos veces y nadie atendió, entonces subieron al primer piso. Golpearon la puerta y nada, y abrieron.

“Estaba la luz prendida y no noté nada raro. Había una botella en la mesa del desayunador y en la cocina un cartón de la tarta que me contó que había comido el sábado. Miro para la pieza que estaba con la puerta cerrada, no del todo, pero me llamó la atención, porque él vivía solo y nunca cerraba esa puerta. Abro, prendo la luz y lo encuentro en el piso, con mucha sangre y la cara tapada con una remera negra. Lo destapo y le empiezo a hablar. Estaba atado en los brazos con el cable de la plancha. Mi amigo llamó a la Policía, que llegó en seguida”, recordó Bejarano.

En el momento, el primo de la víctima relacionó lo que sucedió con lo que le había contado un compañero de trabajo llamado Marcelo, sobre un episodio que sufrió. El hombre había sido asaltado por dos jóvenes que habían ido a su casa, con la diferencia que había sido dormido con unas pastillas de clonazepam que le pusieron en la bebida. Luego revisaron las cuentas de Facebook de Claudio, y en una de ellas tenía como contacto a Manuel Vázquez. En el muro de este joven, había una foto publicada hacía poco tiempo, en la que se despedía de un niño, y tenía puestas las zapatillas de Claudio. Al revisar de nuevo el departamento, observaron que le faltaban varia cosas: una afeitadora, un cofrecito con monedas, un cañón que usaba para dar clases, un reproductor de DVD, ente otras. Además, un testigo fue citado por dichos de otro y negó tener conocimiento del hecho que se investiga. 

Se trata de un joven del barrio 25 de Mayo, quien contó que tiene problemas con una familia de apellido González. Dijo que esa familia inventó que él vio a los acusados ensangrentados. 



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Lo durmieron y le desvalijaron la vivienda


A los dos acusados les imputan otro hecho, además del homicidio: haberle robado a un hombre en su vivienda, luego de dormirlo con un psicofármaco.

La víctima-testigo (de quien el Tribunal prohibió que se publique su nombre) contó ayer que una noche de marzo de 2014 (un mes antes del crimen de Vera) invitó a su casa a Sebastián Fernández y Manuel Vázquez. Dijo que lo hacía habitualmente y que tenían relaciones sexuales “por amistad”, al tiempo que negó que hubiera existido por contraprestación. Además, contó que a Vázquez lo conocía desde hacía unos cuatro años.

Esa noche, al momento de brindar con un fernet con coca, le pusieron en su vaso, sin que se diera cuenta, una pastilla de clonazepam, por lo que a los pocos minutos de durmió. Al día siguiente, se despertó a las 15, y encontró su casa revuelta y desvalijada.

El delito que les imputan a los dos acusados es el de Robo simple. Difícilmente puedan eludir una condena por este hecho, ya que ambos fueron señalados por la víctima ayer en la sala de audiencias.

Este hombre es un docente que fue nombrado en otra causa penal en el fuero federal. La Policía le encontró en su casa 70 plantas de marihuana de distintos tamaños. Sin embargo, fue sobreseído por la Justicia.



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Datos


-El tribunal está integrado por Alejandro Grippo, Ricardo Bonazzola y Miguel Ángel Giorgio.
-La fiscal es Matilde Federik y la querellante Rosario Romero.
-Manuel Vázquez es defendido por Boris Cohen y Pablo Minetti, mientras que Sebastián Fernández por el defensor oficial Jorge Sueldo.

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