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Viernes 02 de Enero de 2015

El 2014 dejó 76.000 muertos en Siria, en el peor año de la guerra civil

De ese número, 3.500 fueron niños y 2.000, mujeres. Los combates continuaban ayer sin tregua en Aleppo y Damasco.

La guerra civil siria dejó durante 2014 más de 76.000 muertos, de los que al menos un cuarto fueron civiles, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Entre los fallecidos hay 3.500 niños y casi 2.000 mujeres, añadió la organización independiente, con sede en Londres y una extensa red de informantes en toda Siria.

Más de 22.600 muertos eran soldados y combatientes del régimen, mientras que grupos extremistas, como la milicia terrorista Estado Islámico o el islamista radical Frente Al Nusra, perdieron casi 17.000 miembros. Más de 15.000 de los muertos eran rebeldes moderados y 17.790, civiles. Con estos números, el 2014 queda registrado como el peor de los tres años de la guerra civil siria, que ha dejado más de 200.000 muertos desde su comienzo. La guerra civil estalló a inicios de 2011, cuando, bajo el impulso de la "Primavera Arabe" en otros países de la región, la oposición se animó a salir a las calles. La respuesta del régimen del dictador Bashar Assad fue brutal: ordenó ametrallar las manifestaciones. Esto llevó a la oposición a abandonar las marchas pacíficas y organizarse como guerrilla, alimentada a su vez por las masivas deserciones de soldados y oficiales que se negaron a reprimir a la población. Desde entonces se han registrado más de 200.000 muertos. Se cree que 2014 fue el año más cruento de la guerra por la aparición a gran escala del Estado Islámico, que es combatido tanto por Assad como por los occidentales, que bombardean desde el aire sus posiciones.

La guerra sigue. En tanto, la guerra continúa. Al menos 13 personas murieron y otras 18 resultaron heridas ayer al impactar varios cohetes en un barrio bajo control del régimen en Aleppo, la mayor ciudad del norte de Siria, según la agencia de noticias estatal Sana. La agencia calificó el ataque como "terrorista". El Observatorio Sirio de Derechos Humanos rebajó el número de víctimas mortales a doce.

Mientras, aviones de guerra del régimen bombardearon una zona en las afueras de Alepo, según la agencia de noticias EFE. Este tipo de bombardeos deja muchas víctimas entre los civiles. La aviación siria carece de bombas de precisión y además suele atacar desde alturas considerables para evitar el fuego antiaéreo de los rebeldes. En bombardeos realizados el día de Navidad, el 25 de diciembre, en el distrito de Duma en Damasco, un número imprecisado de civiles fue muerto y varios niños quedaron heridos de diversa gravedad por las bombas del régimen de Assad.

Visita de Assad. En Damasco las fuerzas gubernamentales intensificaron con la llegada de 2015 las operaciones en el distrito de Yobar, en el noreste de la capital, donde llevaron a cabo ocho ataques aéreos y arrojaron cuatro cohetes de tipo tierra-tierra, sin que se sepa el número de víctimas. En la noche de fin de año, Bachar Assad visitó a las tropas en Yobar. "Recibir un nuevo año es la esperanza de todo el mundo, pero la esperanza mayor es la victoria de nuestras fuerzas armadas y de quienes luchan junto a ellas en nuestra batalla contra el terrorismo", arengó el mandatario a sus militares. Las apariciones públicas de Assad son muy escasas. La agencia Sana difundió imágenes del mandatario conversando con los soldados y comiendo con ellos. El presidente realizó la visita en horas tardías y vestido de negro, para evitar ataques. Yobar es escenario de importantes enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes.

Afganistán se hizo cargo de su propia seguridad

Afganistán asumió la seguridad del país de manos de las fuerzas extranjeras, con un enorme desafío para hacer frente a la insurgencia talibán, cada día más poderosa y audaz. Unos 350.000 soldados afganos serán los encargados de luchar ahora casi en soledad contra los talibanes, que se muestran muy organizados y con gran poder de fuego. La coalición extranjera terminó su misión de combate de más de 13 años el martes pasado. Cerró así una etapa de la guerra que comenzó con la invasión para derrocar al régimen talibán a fines de 2001 tras los atentados terroristas de Al Qaeda el 11 de septiembre contra Estados Unidos. El grupo terrorista era protegido por el régimen talibán, y miles de sus milicianos se movían libremente por el país.

Ahora, permanecerán en Afganistán apenas 13.500 soldados extranjeros, en su mayoría estadounidenses, y con la misión de entrenar a las tropas afganas. La Otán llegó a tener 140.000 tropas en el país, y registró en total 3.500 muertos.

"Quiero felicitar a mi pueblo hoy en que las fuerzas afganas toman la responsabilidad total de proteger el suelo y la soberanía del país", dijo el presidente Ashraf Ghani en un discurso. La difícil tarea comenzó un día después de que morteros del ejército afgano causaran al menos 20 muertos y decenas de heridos durante una fiesta de casamiento en la región Helmand, según admitieron funcionarios provinciales. Helmand es una de las provincias con mayor presencia de los talibanes. El general Mahmoud, vicecomandante de los soldados afganos en la provincia, dijo que se disparó artillería desde tres direcciones contra un poblado en el distrito de Sangin, donde se celebraba la boda. "Iniciamos una investigación y castigaremos a los culpables", agregó. Murieron 26 civiles, entre ellos mujeres y niños, y 41 personas resultaron heridas.

En todo caso, la guerra está lejos de haber terminado. Hasta el 30 de noviembre, Naciones Unidas registró 3.188 civiles muertos y 6.429 heridos en 2014, el año más mortífero para no combatientes.

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