Salud
Lunes 27 de Junio de 2016

Egresados entrerrianos de mecatrónica, la carrera del futuro

Este mes se recibieron los primeros técnicos, que podrán seguir la carrera de Ingeniería, abierta desde este año en la UNER. La más novedosa y moderna oferta educativa para que la tecnología esté al servicio del hombre

"La idea de aplicar la tecnología a las actividades humanas no es la de reemplazarlos, sino mejorar la calidad de vida de los trabajadores", apuntó Juan Gabriel Masetto, uno de los primeros cinco egresados de la Tecnicatura Universitaria en Mecatrónica, que se dicta en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).

La propuesta novedosa, amplia y práctica, que sintetiza y une conocimientos sobre disciplinas como la Mecánica, Electrónica, Informática y Robótica, se ha convertido en una de las carreras con mayor perspectiva de futuro.

Los nuevos técnicos pertenecen a la primera cohorte que comenzó a dictarse en 2013. Luego se dictaron dos cohortes más y este año la facultad abrió la Ingeniería en Mecatrónica, que es la tercera ingeniería de estas características que se dicta en el país.

"La Mecatrónica está presente en la vida diaria", explicó el egresado, que ya comenzó el cursado de la Ingeniería, y citó como ejemplos: "Desde lo más simple como un portón de garaje automatizado, hasta mecanismos más complejos como el que usan los autos modernos que se estacionan solos, o también de las modernas maquinarias agrícolas que disponen de piloto automático; la industria está plagada de ejemplos", reafirmó en diálogo con UNO.

En tanto, el coordinador de la carrera, Andrés Palou, contó que en promedio hay unos 80 inscriptos por año, desde 2013 que se inició el dictado de la Tecnicatura.

"De la primera cohorte ya egresaron 13, aunque los primeros cinco son quieren recibieron los títulos y juraron días atrás. En una semanas más se recibirán otros ocho y durante este año estimamos unos 21 en total", relató.

"Desde el momento en que la computadora irrumpe en todas las actividades humanas, uno puede pensar la carrera como una cuestión moderna y de futuro. La Mecatrónica viene a ser una especialidad de Ingeniería aún más moderna que lo que en su momento fue la Electromecánica", amplió.

El coordinador se refirió a la potencialidad de esta oferta educativa, en el campo laboral regional y provincial. En ese sentido, mencionó la incorporación de profesionales en los distintos tipos de industrias entrerrianas, como la avícola, la arrocera, la metalmecánica o agroindustrias. "Su labor abarca, por ejemplo, la automatización del sistema de riego de un galpón de pollos; imaginate la cantidad que hay y aún no están automatizados. Se trata de automatizar todas las variables: desde la apertura y cierre de las cortinas para entrada de sol, acondicionamiento de la temperatura, renovación del agua, etc. Imaginá lo que podría impactar en la industria. Lo mismo se traslada a los procesos de faena en un frigorífico avícola", acotó.

En el área de Salud aportó también que, a diferencia de Bioingeniería que está más orientada a Medicina, la Mecatrónica permite hacer diagnósticos por imágenes, la construcción –no diseño, como un bioingeniero– de prótesis, atención de instrumentales o mantenimiento de equipos.


Experiencia


Los ingenieros mecatrónicos, se explica desde la Facultad, son profesionales dinámicos con capacidad constante para la innovación. Pueden participar en actividades de mantenimiento de sistemas mecatrónicos o en sus componentes mecánicos, electrónicos, neumáticos o hidráulicos. Poseen una formación integral que les permite coordinar equipos de trabajo en la industria metalmecánica, forestal, avícola, arrocera y citrícola.

Su campo de acción no se restringe a un solo sector ya que también puede ofrecer soluciones tecnológicas en áreas de la salud, el transporte, las comunicaciones y el medio ambiente, entre otros.

Ante la consulta de UNO, Juan Gabriel Masetto contó su experiencia y qué lo llevó a elegir estudiar la carrera de Mecatrónica.

"La decisión pasó principalmente por una cuestión personal, dado que desde pequeño siempre sentí fascinación y mucha curiosidad por todo lo que estuviera relacionado con la robótica, los mecanismos inteligentes, la informática. De hecho mis juguetes de niño no resistían mucho tiempo a mi curiosidad y terminaban desmantelados 'para ver cómo era que andaban y qué tenían dentro'. Luego con el paso de los años, mi deseo de aprender fue en aumento y realicé estudios de informática y programación de computadoras. Pero me faltaba la parte que unía la programación con el mundo físico, es decir, aplicar esa programación a una máquina o dispositivo para que hiciera una tarea que yo quisiera. Cuando surgió la carrera de Mecatrónica fue la respuesta, ya que me brindó los conocimientos necesarios para hacer esos mecanismos inteligentes y mucho más de lo que yo imaginaba".


—¿Cómo podrías explicar qué es la Mecatrónica, qué problemas o situaciones puede resolver?
—La Mecatrónica es una ciencia multidisciplinar, pues conjuga y relaciona varias disciplinas, a saber: Electrónica, Mecánica, Programación, y el control de proceso. Todas esas disciplinas ya existían por separado, pero la Mecatrónica las une a todas y las trata como un todo de partes que se interrelacionan.

La Mecatrónica está presente en la vida diaria, pasando desde lo más simple como un portón de garaje automatizado, hasta mecanismos más complejos como el que usan los autos modernos que se estacionan solos y frenan automáticamente al detectar un obstáculo, o también de las modernas maquinarias agrícolas que disponen de piloto automático guiado por GPS, y además tienen reconocimiento del terreno, evitan obstáculos, dosifican los fertilizantes automáticamente de acuerdo a las características del suelo. La industria está plagada de ejemplos: una planta de embotellado inteligente que en forma automática controla el perfecto llenado de las botellas, que verifica que las etiquetas estén bien colocadas, que las tapas estén puestas, etc. La clasificación de fruta, usando visión computarizada y empaquetado automático con robots paletizadores; la industria automotriz con su montaje robotizado.

En la Medicina con el diseño de prótesis motorizadas inteligentes (piernas, brazos, etc)

También se aplica a la domótica, es decir, el control inteligente de los hogares. Por supuesto que también está en todo lo que tenga que ver con robótica.

Son solo algunos ejemplos. En concreto tenemos que la Mecatrónica tiene como objetivos principales:

*Automatizar cualquier tipo de maquinaria: así se consigue que sea ágil, productiva y fiable.
*Creación de productos inteligentes: que sobre todo responden a las necesidades del ser humano.
*Que haya armonía entre componentes mecánicos y electrónicos. Hasta ahora la Mecánica y la Electrónica no manejaban los mismos términos, lo que dificultaba los procesos de fabricación o reparación de diferentes equipos.
*La fabricación de productos como robots, automóviles, órganos humanos biónicos, naves aeroespaciales, aviones, etc., están basados ya en esta disciplina.


—¿Qué perspectivas le ves en la provincia? ¿Dónde te gustaría desempeñarte?
—El campo de acción en la provincia es amplio, pues se puede aplicar a la creciente actividad industrial, para todo lo que sea mejoras de los procesos y mantenimiento. También en la parte agrícola , mejorando y dotando de nuevas funcionalidades a la maquinaria, para control automatizado de riego o de fertilizantes; en los criaderos de pollos, automatizando los ciclos de ventilación iluminación y del suministro de agua; en la forestación, para la toma de datos y mapeo de las plantaciones mediante el uso de drones y telemetría. Se puede decir que no hay campo de acción en donde no pueda intervenir la Mecatrónica. Hoy día todo está automatizado, y lo que no lo está deberá hacerlo para mejorar el desempeño y rendimiento.

Muchas pymes emplean métodos y procesos anticuados, que se pueden optimizar y mejorar mucho su desempeño con las aplicaciones del la Mecatrónica.

—Esta carrera es también una buena muestra de que la tecnología también crea empleos, y no solo los reemplaza.
—La tecnología crea empleos pues cada vez está más está presente en todas las áreas de la vida. La idea de aplicar la tecnología a las actividades humanas no es la de reemplazarlos, sino de mejorar la calidad de vida del trabajador. Por ejemplo un obrero que está expuesto en su trabajo a realizar tareas penosas o de alto riesgo, dichas tareas las puede hacer una máquina automatizada o un robot, el cual no siente dolor, y puede hacer lo mismo una y otra vez sin cansarse. Y la persona que hacía esa tarea pasa a controlar a dicha máquina, a hacerle el mantenimiento o hacer otras tareas que sean más dignificantes y gratificantes.

La presencia de la tecnología y las máquinas inteligentes está cada vez más presente en todas las actividades de las personas, es una realidad inexorable que cada vez avanza más.

La idea de toda esta tecnología es que esté al servicio del ser humano, que sea una herramienta para mejorar la calidad de vida en todos los aspectos. Por eso es fundamental estar preparado para esta nueva realidad que poco a poco nos va alcanzando y que ya forma parte de todas las actividades del hombre a lo largo de todo el mundo.

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Antes y ahora, la escuela en 200 años

Con sus más y sus menos, en estos 200 años la escuela tuvo que dialogar con la creación de una "nueva y gloriosa nación" primero, con los procesos de urbanización e industrialización después, y con la sociedad de la información y el conocimiento las últimas décadas, un recorrido que desalienta a quienes esperan saber si la educación está mejor o peor que antes.

"Responder a ese interrogante es imposible", consideró Emilio Tenti Fanfani, consultor de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), porque sostuvo que lo que hizo la escuela argentina, como formadora de sentido, fue responder a las demandas de un mundo en movimiento. "Eso no es ni bueno ni malo. Ni peor ni mejor. La escuela construyó desde el vamos el sentido del Estado-Nación y con esa meta se dispuso a enseñar una lengua (oficial), una identidad, una conciencia del espacio, una geografía", señaló Tenti Fanfani, que además es investigador de la Universidad Pedagógica (Unipe).

En un intento por analizar cómo nació la escuela, hace 200 años, explicó: "Todas esas razones sostuvieron la argentinidad a través de una currícula básica, obligatoria y común".

La escuela, que nació con la creación de "esa nueva y gloriosa nación", fue la institución que creó a "los argentinos", que construyó esa pertenencia nacional, recalcó Tenti Fanfani.

En ese sentido, afirmó: "Podemos decir que lo logró: todos los argentinos tuvieron que extender los límites de sus pertenencias primarias: la de ser salteño, tucumano o mendocino a una percepción de lo nacional".

De a poco, aclaró el sociólogo especializado en educación, a la escuela se le fue asignando la misión de insertar a las personas en el sistema productivo; pero el sentido fundante de la escuela comenzó siendo "político, cultural e ideológico".

Por esa razón, la obligatoriedad fue clave para traccionar hacia la noción del ser argentino. "Muchos se resistían a mandar a sus hijos a la escuela ya que no veían la utilidad", explicó.

Con todo, más allá de la Ley de 1884 que impuso una educación laica, gratuita y obligatoria, tuvieron que pasar unos 100 años para poder construir un sistema educativo con escuelas, maestros, directores, supervisores y funcionarios capaz de hacer realidad esa obligatoriedad, planteó Tenti Fanfani.

Sarmiento, primer fundador de la escuela argentina, y mito 'indiscutible' de la educación, según lo definió el profesional, importó maestras de Estados Unidos, medida que impactó en la creación de las escuelas normales, destinadas a alimentar a un regimiento de docentes que iba a incrementarse con los años.

Con los procesos de industrialización y urbanización, la expectativa de la educación pasa a ser la formación de recursos humanos. "A partir de 1900, la economía se volvió más compleja, lo que obligó a tener una fuerza de trabajo más calificada; nacieron las escuelas técnicas y las familias se dieron cuenta de la importancia de una educación para acceder a un empleo", resumió el sociólogo. Así las cosas, la inversión en la escuela se convirtió en un elemento estratégico de reproducción social: las familias más ricas admitieron que no bastaba solo con la herencia económica para darle a los hijos un nivel social igual o superior al que ellos tenían.

Con el tiempo, a partir de los años 50 o 60, se fue iniciando otra etapa en el país: la del capital cultural, que ocupó un lugar tan importante para el ascenso social como cualquier otro bien económico que pudieran heredar los hijos. "La cultura se convirtió entonces es un capital, es decir, un recurso estratégico que contribuyó a definir el lugar al que se va a acceder en la sociedad. Hasta ese entonces a los hijos de los ricos, en general después de terminar el Secundario, se les encomendaba administrar los viñedos, los campos de la familia y solo con eso conseguían ascender en la escala social", contó Tenti Fanfani a Télam. Hoy, aclaró, "los ricos de occidente mandan a los hijos e hijas a la universidad incluso para mantener el capital económico".

En ese sentido, insistió que ya no se espera formar ciudadanos con identidad nacional "porque Argentina ya existe, y porque la argentinidad se adquiere a partir de otras fuentes. Pero el capital cultural complejo se sigue aprendiendo en la escuela y en la universidad".

"La escuela dejó de percibirse como obligación para pasar a tomarse como un derecho; la gente pelea para que abran un Secundario en el pueblo, y se moviliza porque sabe que su futuro depende de ella", afirmó. Actualmente, evaluó, la escolarización y la obtención de títulos no garantizan la apropiación del conocimiento y ese es el desafío, opinó.

En 200 años, resumió, la escuela pasó de tener una función política ideológica a ser una herramienta de la inserción en el aparato productivo y terminar teniendo el gran desafío de innovar el sistema en favor de la circulación masiva del conocimiento.

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