La Provincia
Jueves 28 de Abril de 2016

Economías regionales pueden quedar devastadas a largo plazo

Además de las pérdidas que provocó la lluvia en lo inmediato, habrá consecuencias que afectarán durante meses al sector productivo

Cada vez que se interroga a algún productor sobre las pérdidas que ocasionaron las lluvias este año, la respuesta se repite: “No se pueden evaluar aún, porque hay campos donde todavía no se puede entrar a ver cómo está la situación”. Que las precipitaciones hayan cesado en los últimos días en algunas zonas es un aliciente relativo, ya que la mayoría sabe que las consecuencias que produjo el fenómeno del Niño en la región serán también a largo plazo. Prácticamente ninguna de las actividades vinculadas al campo resultó indemne, y a pesar de la posibilidad de alguna ayuda estatal que pueda llegar después para mitigar en parte las pérdidas o algún crédito blando que ayude a los productores a recuperarse, saben que llevará años restablecer la rentabilidad, en caso de no fundirse.

“Cayó la producción. Va a llevar muchos meses, y probablemente un año hasta que se acomode la situación”, afirmó a UNO Víctor Veik, ingeniero agrónomo de Maciá especializado en Tambos. En este marco, analizó: “El principal problema que tienen los tambos cuando empieza a llover es tener lotes para pastura para los animales. Cae la producción por dos motivos: uno, porque el animal come menos, y el segundo es por el estrés de estar en el barro”.

En referencia a las consecuencias que pueden advertirse, Veik señaló: “Con las lluvias, la mortandad de animales aumentó un 400%. Los principales problemas que aparecen son enfermedades clostridiales, lo que son manchas, gangrena, carbunclo; y también de mortandad en los terneros, por diarreas y demás, que se producen porque están todo el día en el barro”. Y advirtió: “Básicamente, los inconvenientes van a venir a posterior. Durante este período aumentaron un 600% los casos de mastitis, una infección que le agarra a la vaca en la ubre. Ese animal con el tiempo se hecha a perder y más tarde deja de servir para el propósito de sacar leche. El descarte de animales que no van a servir más para el tambo por culpa de las infecciones que hubo en este período se va a ir viendo de acá a fin de año”. 

Asimismo, sostuvo: “El otro gran problema que vamos a tener es reproductivo, porque en todo este tiempo en que al animal tiene menos alimento consume  muchas reservas que posee en su cuerpo. Eso hace que la fertilidad baje, con lo cual la vaca no queda preñada; esto redunda en que son menos vacas para el tambo a futuro”.

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La realidad del sector citrícola

Con respecto a la situación que atraviesa la citricultura luego de lo que fueran las lluvias, Ariel Panozzo Galmarello, presidente de la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario, señaló: “Hoy al daño no se lo ve de lleno, se ven diferentes daños con mucha fruta como la naranja variedad ombligo que la planta la soltó, la mandarina común que se viene está  muy manchada con la humedad, hoy trabajar en las quintas es imposible porque no se puede entrar con las chatas, y en realidad vemos que la problemática será para más adelante, estamos viendo que la planta se pone amarilla y eso quiere decir que se pudrieron algunas raíces. Estamos con ganas de llamar al Cipaf (Centro de Investigación para la Agricultura Familiar) para hacer un relevamiento de cómo están las quintas y saber cuál fue el daño, donde más daño se hace en las tierras negras, creo que la conformación de estas mesas y grupos de trabajo son buenos y que se debe accionar rápido”, consignó FM Libertad.

En este contexto, añadió: “Haremos un documento con algunas sugerencias que a nuestro entender pueden estar tratando de mitigar un poco este problema que estamos teniendo en Entre Ríos, que la verdad que nos ha agarrado con prácticamente nada de cosecha levantada, esto ha hecho que se agrave mucho más, han sido casi 25 días de pérdidas continuas, hoy (por ayer) volvió a llover y agrava más la situación”.

En referencia al Comité de Crisis, comentó: “Se va a empezar a trabajar codo a codo en lo que se pueda resolver a nivel provincial y lo demás habrá que gestionarlo a nivel nacional, pero lo principal es que se trabaje en conjunto”.

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El drama de los tamberos 

Frente al panorama, Víctor Veik, ingeniero agrónomo oriundo de Maciá, analizó la dramática situación de los tambos: “Si la situación económica antes de la lluvia hubiera estado bien, habría un pulmón para la actividad. Pero el sector ya pasaba por una crisis muy grave desde mediados de julio. Llegamos a marzo con tambos endeudados, con baja producción por la diferencia entre lo que le pagaban al productor el litro de leche y lo que valían los insumos en general.

Esto es como que da un golpe de gracia en el peor momento. Muchos estaban cerrando antes de las lluvias y ahora hay otros más que no se van a poder levantar”.

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Pudieron cosechar solo el 20% de miel

El sector apícola fue otro de los polos productivos que sufrieron un importante cimbronazo debido a las inclemencias del tiempo. 

Los productores ya venían afectados por un mercado desfavorable, con el precio de la miel en baja en los mercados internacionales. Los inconvenientes que atraviesa el sector son diversos: la mayoría no puede cosechar debido al mal estado de los caminos, las abejas están consumiendo las reservas y cae la producción, y además muchos productores perdieron una gran cantidad de colmenas con las lluvias y el desborde de los arroyos. Gustavo López es el presidente de la cooperativa Mieles de Maciá, de la ciudad homónima y comentó a UNO: “Se pudo recolectar el 20% o el 30% de la cosecha de chilca y el precio de la miel no ayuda a que nos podamos recuperar”.

“En la zona de Maciá, en el Departamento Tala, en Villaguay y zonas aledañas, entramos en la primera emergencia hídrica que se dio en el año. Los arroyos y afluentes del Gualeguay crecieron y se llevaron alrededor de 4.000 colmenas. Con las lluvias de ahora, de las 15.000 colmenas que suman los productores de la cooperativa, se perdieron unas 1.800”.

López indicó que los productores que pueden ingresar a su campo trabajan entre el barro, sin las condiciones adecuadas. En los peores casos esperan a poder entrar en los lotes, aislados por el mal estado de los caminos, donde en algunas zonas ya no pueden ingresar ni siquiera con tractores de doble tracción.

Andrés Lescano es apicultor en Hasenkamp y en el lugar también se vieron afectados por las precipitaciones. “Cuando se inició la lluvia las abejas entraron a comer lo que quedaba de miel. Se perdió lo que es el cierre de temporada, que es la cosecha de chilcas. En algunos casos se perdieron colmenas, ya que generalmente se colocan en los montecitos que quedan a la vera de los arroyos, porque es el espacio que no está sembrado”.

Por su parte, Juan Pablo Torres, presidente de la cooperativa La Colmena, de Feliciano, contó que en esa zona hubo productores que perdieron el 100% de la producción, e incluso también a quienes el agua les llevó la totalidad de sus colmenas. “En otros casos los daños fueron menores, pero no bajan del 35%”, indicó. 

Los referentes del sector admiten que además de los perjuicios que deben enfrentar por las precipitaciones, están expuestos a sufrir nuevos daños en la producción, ya que en los próximos meses la humedad podría provocar enfermedades. “Las abejas se quedan sin alimento y sin reservas se debilitan, lo que hace que queden más expuestas a contraer enfermedades”, coincidieron.

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La actividad avícola sufre las consecuencias

Héctor Motta es presidente honorario de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA) y es un referente del sector que también sufrió las consecuencias de la lluvia, sobre todo por el estado en que quedaron los caminos. 

En este circuito de la producción –como en otros vinculados al campo– la comunicación vial es fundamental, ya que los tiempos son precisos. Hay que llevar productos balanceados a las granjas para que los pollos cuenten con el alimento necesario y a los 40 o 45 días se los tiene que trasladar para la faena. “Luego de más de 25 días de lluvias se entorpece la capacidad de comunicación y se nota aún más el déficit en cuanto a caminos. Estas situaciones se vienen dando históricamente frente a las condiciones climatológicas. Hablamos durante muchos años de la importancia de los caminos de la producción, pero sufrimos el olvido. Entre Ríos es una provincia que tiene el 10% de su territorio con pavimento, el resto es de tierra o está muy poco mejorado. Cuando llueve mucho no se puede acercar el cereal balanceado desde las granjas”, señaló a UNO. 

Motta comentó que entre las consecuencias que afectaron al sector, debieron que retrasar la faena: “No pudimos llevar las aves de 45 días y tuvimos que hacerlo a los 60 días, con cierto grado de ayuno por no contar con los alimentos en tiempo y forma”.

“También comprendemos que este desastre ha superado las expectativas de cualquiera, pero si miramos el futuro y hablamos de alcanzar parámetros de productividad, se tiene que atender la demanda de inversión y seguridad. Debemos contar con caminos que permitan la circulación de los bienes, con comunicación y con la energía necesaria en los lugares de producción. Con estas lluvias padecimos cortes prolongados de energía, tal como pasó en el Departamento Federal, y tuvimos que generar electricidad con grupos electrógenos propios, encareciendo los costos”, analizó.

“El gobierno ahora está en una actitud de escucha y esto es importante, pero el campo debe ser el atractivo para que los gobiernos miren detenidamente al sector de la producción”, dijo, y concluyó: “Ahora hay que tener ahora una actitud positiva y confiar en que saldremos adelante; pero esto requiere acción para la reparación y construcción de obras públicas y una actitud de las entidades bancarias. Hoy las tasas de interés no acompañan para que se puedan sortear estas consecuencias del desastre climatológico, con tasas del 38% o el 40%”.
 

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