La Provincia
Sábado 26 de Noviembre de 2016

Duerme en el Parque Urquiza, bajo un árbol, con carpa y todo

En la Costanera media, alguien se hizo de un espacio. La Policía le permite pasar la noche. Desde la vecinal de esa zona de Paraná reafirmaron la necesidad de preservar los espacios públicos, pero también del derecho a la vivienda digna

"Todas las noches vuelve", dijo uno de los policías que se encuentran en la garita de la Costanera media del Parque Urquiza. Desde hace un tiempo hay un hombre con varios perros –cinco, dicen en la calle– que llega cada atardecer hasta ese árbol gigante, el que da sombra abundante en la curva del medio. Ahí descansa y pasa sus horas. No es la primera vez que alguien, quizás desamparado, se establece en el mismo lugar. Años atrás fue una mujer la que pasó varios días en carpa hasta que llegó la ayuda.
En el medio del árbol, entre las ramas, hay un colchón viejo pero entero. Apoyado sobre el ejemplar, descansan un par de palets de madera, los mismos que se utilizan en las fábricas. También hay bolsas negras. ¿Ropa? ¿Una frazada? No se puede saber, están bien atadas y ocultas. UNO supo que por la noche esta persona también arma una carpa; otros dicen que es un tolderío bien puesto para protegerse del fresco y del rocío.
Está de más decir que en ese espacio no se puede hacer campamento, aunque al acercarse a uno le viene la sensación de estar entrometiéndose en la casa de otro. En el suelo y bajo la sombra hay utensilios plásticos, cuchillos y tenedores blancos, quizás de una vianda que alguien o alguna organización aporta para que este paranaense pueda sobrevivir.
"Es un hombre muy bien hablado", aclaró el policía de la garita, un muchacho joven que se prestó a brindar la información sin tanto prejuicio, aunque nunca perdió la cautela. "Si usted viene tipo 19 o 20, por ahí, casi seguro se lo encuentra. Él siempre llega caminando, con los perros y uno de esos bidones grandes de agua. Capaz limpia vidrios en algún lugar o cuida autos", arriesgó el uniformado.
Cada amanecer el hombre del árbol se despierta, se levanta, acomoda sus cosas prolijas en el árbol y se va. Dicen en la calle que no le hace mal a nadie, y si bien ocupa un espacio que no debe, es similar a esos tantos otros que lo hacen en la ciudad cuando cae la noche.
Tiempo atrás un policía nuevo en la garita, cuando lo vio en la oscuridad, lo echó bajo los argumentos de la ley. El hombre terminó acostado en uno de los baños públicos de la Costanera baja. El guardia no había leído una indicación precisa que tenía pegada a uno de los costados de ese cubículo. En síntesis, el papel pide que no lo echen, que no tiene a dónde ir. Al parecer, esa protección fue un pedido de la vecinal que comprende el Parque Urquiza.
Con ese dato, UNO se comunicó con Marta Sagemüller, presidenta de la institución, quien desmintió una solicitud semejante, pero aportó una opinión sobre las dos caras de esa misma moneda: por un lado manifestó la importancia de preservar los espacios públicos y que estos no sean utilizados por ningún tipo de asentamiento. Por el otro, sostuvo que hay un derecho a tener una vivienda digna y la garantía de su acceso es responsabilidad del Estado.
"En un momento hubo una chica en una carpa en ese mismo lugar", recordó la vecinalista, y a título personal agregó: "No estoy a favor de que se ocupe ningún espacio público porque cuando pasa eso queda un antecedente, después se pueden esperar asentamientos mayores. Lo mismo pasó en el Parque Nuevo, así empezó".
Sagemüller reafirmó que al Parque Urquiza se lo debe preservar como patrimonio de todos los paranaenses; como metáfora dijo que es vidriera de la ciudad frente al turismo.
"Estamos a favor de las ordenanzas que aclaran que hay que cuidar el Parque", dijo. Sin embargo la vecinalista fue más allá del hecho de que una persona pase las noches en un rincón y habló también de la protección de los desagües pluviales, de evitar los desbarrancamientos, del paisaje y de la arboleda tan propia. La responsabilidad es de la comuna, pero la vecinal, explicó luego, no solo acompaña sino que hasta presentó proyectos de preservación para el Parque y para el casco histórico de la capital entrerriana.
Pero Sagemüller también aclaró aquello otro tan importante. "Hay un organismo de Derechos Humanos en la Municipalidad que se ocupa de esos casos y tienen hospedajes para estas situaciones. De la misma manera no se puede tomar un espacio público, para eso está organizada una ciudad. Uno de los derechos humanos es el de la vivienda y el Estado debe ocuparse de que se tenga acceso", agregó.
Cada noche, el hombre del árbol regresa. No es la primera vez que alguien se instala en ese mismo lugar, como tampoco es la primera vez que en Paraná un espacio público hace de contención de los desamparados y los desplazados por las crisis.
Vivir en la calle, un problema sin solución
Sea quien sea, el hecho de que alguien duerma en el Parque Urquiza no es aislado. Solo hay que recorrer la hemeroteca y aparecerán numerosas noticias que dan cuenta de esta situación en el último período y en distintos lugares de Paraná. Con andar por la ciudad, sobre todo a la noche, se advierte de inmediato la cantidad de paranaenses que están en la calle.
Tiempo atrás fue noticia ese grupo de personas que pasaban sus días en la plaza Sáenz Peña y quienes ya con el frío del invierno a cuestas, improvisaron tolderíos para evitar la helada.
Hubo hasta organizaciones sociales e instituciones que se juntaron en el reclamo de que se garanticen derechos básicos: un techo, un abrigo y un plato de comida. La comuna, entonces, después de algunas idas y vueltas, habilitó como años anteriores un albergue para atravesar la noche. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos y de lo que se diga, la situación está lejos de resolverse; de hecho parece ser cada vez más grave.
Fue en mayo de 2014, cuando UNO dio a conocer la historia de Verónica, una mujer que también tenía su carpa en el Parque Urquiza. Entonces estaba sola y fueron realizadas varias crónicas hasta que alguien hizo su trabajo y le tendió una mano.
En Paraná hay organizaciones que en más de una oportunidad manifestaron que son unas 800 las personas que viven a la intemperie o que permanecen durante todo el día en la vía pública en la capital provincial.


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