Policiales
Miércoles 18 de Mayo de 2016

Dramáticos relatos de testigos complicaron al piloto Ignacio Laporta

Un acompañante le pidió que frenara antes del choque en el que murió una joven. Testigos y rescatistas recordaron el momento del trágico accidente de tránsito que sucedió en octubre del año pasado en el Parque Urquiza de Paraná.

La jornada del 18 de octubre de 2015 fue triste y dolorosa para Paraná: una joven de 19 años, madre de una niña de 1 año y medio, murió en el Parque Urquiza luego del choque de un auto que iba a altísima velocidad y su conductor, un piloto del TC Pista, alcoholizado. Pero también fue una jornada de héroes anónimos, que sacaron lo mejor de sí para evitar que el desastre fuera aún peor. Un policía que pasaba a metros de la esquina de Mitre y Santiago del Estero apagó el incendio antes de que se propagara a todo el auto; un vecino sacó a las víctimas del vehículo; un médico salió de su casa en bata y asistió como pudo a los heridos.

Las declaraciones en la jornada de ayer en el juicio al responsable del hecho, Ignacio Laporta, fueron conmovedoras porque, además, los cinco jóvenes que iban en el auto declararon lo poco que recordaban del siniestro y las consecuencias que padecieron. Al referirse a la actitud del acusado antes y luego del hecho, afirmaron que no colaboró con el rescate de los heridos y que le echó la culpa a su amigo que iba de acompañante.

Aquella mañana, alrededor de las 6.15, en el VW Bora iban Laporta al volante y su amigo Blas Toloza en el asiento del acompañante, cuando salían de la zona de los boliches. En Laurencena y Güemes subieron dos jóvenes que conocían al conductor: Mauricio Rojas y un adolescente de apellido Fouces, quienes le pidieron que los acercaran a la casa del segundo, en Mitre y Córdoba. Pasaron por la estación de servicios de Laurencena y subieron dos chicas, amigas de Rojas y Fouces, para que las acercaran al centro: Yamila Lagorio y Sofía Pacco Villalba, quienes se sentaron en la parte derecha del asiento trasero.

Los sobrevivientes relataron ayer lo que recordaban de los instantes previos al choque: el auto subió por De la Torre y Vera, dobló en Moreno, que luego pasa a llamarse Mitre. El auto levantaba velocidad y Laporta no frenó en la esquina donde debían bajarse dos de los jóvenes. “¡Por favor pará!”, le gritó Fouces. Más gritos e instantes después el vehículo se precipitó contra la pared de una casa de la esquina. Sofía murió poco después en el hospital San Martín, los demás pasajeros sufrieron lesiones de las que pudieron sobreponerse con el tiempo. Laporta resultó ileso.

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Gritos, estruendo, fuego y sangre


Mauro Iriarte es un policía que esa noche había trabajado haciendo adicionales y regresaba a su casa en moto. Cuando iba por Mitre y Corrientes, contó: “Escucho un auto que iba fuerte, me tiro entre medio de un par de autos, me tiró como a chocarme, me pasa y traté de seguirlo porque podía ocurrir un accidente. Sigo y se escucha el estruendo”. Sobre la velocidad a la que calculó que iba el Bora, estimó que “entre 160 y 180” kilómetros por hora.

El policía dijo que Laporta “salió solo del auto, y dijo que no había sido, que él no manejaba”. Tras el impacto, el auto comenzó a prenderse fuego en el lateral derecho. Afortunadamente el oficial Iriarte trabaja como mecánico de la Policía y sabía lo que tenía que hacer: “Como el auto choca una caja de electricidad con el costado donde está la bomba de nafta, se prendió fuego. Yo le saqué el contacto para que la bomba deje de inyectar nafta. Un particular que paró me pasó un extinguidor y pude apagar el fuego. Saqué un chaleco para tapar a una chica que habíamos sacado. A los otros les dije que se quedaran en el piso. A Laporta no lo vi más, tampoco ayudó. Lo noté ido, alterado, nervioso y agresivo”, afirmó.

Otro de los rescatistas fue Samuel Silvio Leis, un empleado del Iosper que vive en la zona y ayer recordó con detalles en el juicio que esa mañana había sacado a pasear a sus tres perras. “Me llamó la atención un grito que provenía del auto, casi desgarrador, continuo, casi seguro que era de una mujer. Casi de forma simultánea veo pasar el auto y el impacto, primero contra el cordón y luego sobre la casa”, relató.

Pasaron unos instantes de incredulidad y luego la acción, contó el testigo: “Mis perras se pusieron nerviosas, yo quedé en shock. Se produce un fuego importante en el auto, quedé unos segundos sin saber qué hacer hasta que veo un muchacho que venía caminando, le di las perras, cruzo la calle y me voy al auto. Estaba cerrado y miraba a ver si había un ladrillo o algo para abrir la ventana. Pero se abrió la puerta y veo a la gente. Saco al chico que estaba ahí, veo una chica que quedó en la falda de los otros. La primera imagen es que tenía una peluca colorada de cotillón, pero cuando la tomo de la espalda para sacarla veo que era sangre, y la saqué abrazada”, dijo Leis, quien no evitó quebrarse por la angustia del doloroso recuerdo, y luego siguió: “La chica que estaba semiconsciente se aferró a mi brazo, y me dijo ‘no me dejes’, y cuando la apoyé en el pavimento no me largaba”.

Sobre Laporta, afirmó: “Estaba al lado del auto, le consultó a uno de los chicos cómo estaba. Los 40 minutos que estuve ahí él estuvo presente. Cuando llegaron las ambulancias, recuperé mis tres perras que habían dejado atadas a una reja. Llegué a mi casa y me saqué la ropa empapada en sangre”.

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Extenso debate


El juicio continúa hoy, con más testigos, entre estos los solicitados por la Fiscalía, quienes realizaron las pericias accidentológicas que referirán las circunstancias mecánicas del siniestro vial, como la velocidad a la que iba el auto (se dijo que a más de 160 kilómetros por hora) y otras cuestiones.

Mañana y pasado están previstas nuevas jornadas del debate y el martes los alegatos de las partes, aunque no se descarta que se desista de algunos testigos y que se adelante esta instancia para el viernes. Como se informó ayer, la primera jornada del juicio (el lunes) fue referida a otras dos causas penales por amenazas y violación de domicilio que tenía acumuladas Laporta, en un contexto de presunta violencia de género hacia su pareja.

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“Dijo que todo se solucionaba con plata”


Uno de los últimos testigos que declararon en la jornada de ayer fue el oficial principal de la Policía Carlos Alberto Poggi. El hombre realizó la planimetría en la esquina de la tragedia vial. Constató que había una huella de frenada unos 100 metros antes y que cerca del lugar de impacto había una huella defensiva, de derrape sobre el lateral derecho.

El policía recordó que cuando realizaba las pericias de rigor, Laporta no estaba, pero llegó poco después junto a una tía en un auto Ford Focus blanco. Dijo que él era el conductor del vehículo que chocó y lo dejaron pasar las cintas que cercaban la escena del crimen. Pero luego intentaba ingresar al auto y no se lo permitieron, ya que el mismo debía ser examinado para la causa judicial. “Quería ingresar al vehículo y decíamos que no podía, nos empezó a insultar, nos gritaba de forma prepotente”, recordó Poggi.

Además, mencionó que Laporta pretendía bajo cualquier forma buscar algo que había en el interior del auto: “Me dio a entender que con plata se solucionaba todo. No nos explicó, pero nos pareció una situación rara”, aseveró el testigo.

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Datos

- El juez del tribunal unipersonal es Miguel Ángel Giorgio.
-Los fiscales que acusan por el accidente son Juan Malvasio y Santiago Brugo, y pedirán la pena máxima por el delito de Homicidio culposo y lesiones graves culposas.
-Los querellantes son Alfio Gette, Alberto Salvatelli, Juan Alberto Silva Velazco y Marciano Martínez, que plantean distintas penas.
-El abogado defensor de Laporta es Marcos Rodríguez Allende, quien buscará una pena condicional.

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