Policiales
Jueves 11 de Junio de 2015

Dos testigos comprometieron la situación de un acusado de Trata

Una perito y la expareja de la víctima aseguraron que era sometida a violencia  y daño psicólogico

Se desarrolló ayer en la sala del Tribunal Oral Federal de Paraná la segunda audiencia del juicio contra César Augusto Vera, acusado de captar y obligar a ejercer la prostitución a una joven entre marzo y agosto de 2010. Los testimonios del padre de los hijos de la víctima y de la psicóloga y perito del Juzgado de Familia N° 2, complicaron aún más la situación del imputado. También se escuchó la declaración del tío de la denunciante y de dos policías que cumplen funciones en la División Trata de Personas de la Policía de Entre Ríos. Los jueces que forman parte del Tribunal informaron sobre la imposibilidad de ubicar a una de las testigos, que previamente había sido notificada. 

La violencia, desde adentro

El hombre que tuvo dos hijoscon la víctima fue el primero en brindar testimonio. El deponente admitió que conocía al acusado del barrio Paraná XVI, pero remarcó que ese vínculo se entabló de forma ocasional y por las veces que su expareja se lo había nombrado. El hombre también repasó parte del calvario que tuvo que padecer la chica. Supo por dichos de su exmujer que Vera la mandaba a prostituir. “Me dijo que lo hacía en la zona de la Terminal. No sé sobre el dinero que le tenía que entregar”, recordó. Según su relato, la mujer también le confió que existieron episodios de maltrato del acusado hacia sus dos hijos. “Él le pegaba y los maltrataba. Les pegaba en la cabecita, los agarraba de los pelos. Yo quería ir a buscarlos, pero no sabían dónde estaban”, expresó. En su alocución reveló que esa misma violencia alcanzaba a la muchacha y que por temor estaba impedida de cortar con la relación. “La amenazaba que la iba a matar”, advirtió. 

Ante una requisitoria del fiscal José Candioti el testigo afirmó que la joven le contó que Vera la llevaba en un automóvil y la dejaba en la zona de la terminal de ómnibus.

El hombre remarcó que cuando sucedieron los hechos denunciados no hubo intervención del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf). “Ella se ocupaba bien de sus hijos”, recalcó en la audiencia. 

Mencionó que la víctima y sus hijos se encontraban en situación de calle, porque “no tenían dónde vivir y me enteré que finalmente los chicos fueron adoptados. Nunca los reconocí”. Finalmente señaló que cuando decidieron separarse, ella se fue a la casa del padre.

Personalidad vulnerable

La psicóloga y perito judicial Claudia Bruno forma parte del equipo técnico del juzgado de Familia N°2 de Paraná, que intervino cuando el Copnaf ordenó la medida de protección de los niños en agosto de 2011. En forma clara y precisa expuso que el principal punto de pericia buscó determinar la capacidad de la víctima para ejercer la maternidad. La profesional versó sobre el pedido de ayuda que hizo para continuar con sus hijos, pero también del calvario que le tocó atravesar con el imputado. “Esa persona le dio alojamiento a ella y a sus hijos, y la obligaba a ejercer la prostitución”, señaló. Contó que durante una de las entrevistas la joven le dijo que se sentía amenazada y con miedo por lo que le pudiera pasar a sus hijos. “Estaba amenazada de muerte, tenía mucho miedo por la nena: él -por Vera- era violento con ella en presencia de sus hijos”, sentenció.

Basándose en los encuentros que mantuvo con la muchacha recreó la  situación de control que el acusado ejercía sobre ella. “Manifestó que él salía con ella, se quedaba cerca y la controlaba. Los chicos se quedaban solos en el departamento”, acotó. Cuando se la consultó por el sentimiento que predominaba en la chica sostuvo: “Era un miedo intenso porque se sentía amenazada”. Bruno explicó que cuando tomó el caso, la mujer ya había hecho la denuncia y había salido de esa situación. En referencia a la víctima indicó que vivió “situaciones socio-ambientales que signaron su accionar y su forma de ser. Por su forma de ser, sufre y puede hacer sufrir a los demás. Es una persona muy vulnerable y muy propensa a sufrir daño psíquico”.

Una de las experiencias traumáticas que la víctima confió a la profesional de su vínculo con Vera sucedió cuando este ataba a los chicos. “Me dijo que les compraba tres hamburguesas, una para ella y las otras para los chicos”, precisó. Mencionó además que el relato sobre el episodio con Vera “siempre fue constante”.

La auxilió en su peor momento

Otro de los testimonios escuchados  durante la audiencia lo protagonizó el tío de la víctima. De acuerdo a lo que consta en el expediente, el hombre la ayudó cuando era explotada sexualmente y la acompañó a realizar la denuncia en la Justicia. Declaró que conocía al imputado de la calle y que se enteró por los dichos de su sobrina todo lo que había sufrido. “En la calle estaba mi sobrina con este muchacho, pero por sus comentarios me enteré que no era en forma voluntaria. Ella me dijo que la tenía amenazada para que se prostituya, pero no la vi ejerciendo la prostitución”, planteó.

Subrayó en todo momento que el conocimiento de lo que pasaba con su pariente era por terceros y se excusaba por no poder recordar los hechos que se trataban de esclarecer. “Un muchacho de la calle me hizo  un comentario sobre que se prostituía”, remarcó. Aunque se lo notó más preciso cuando describió el día que acompañó a la muchacha a realizar la denuncia por el delicado momento que vivía. “Fuimos en colectivo y ella declaró en Tribunales”, agregó. Luego se mostró visiblemente nervioso cuando se lo interrogó por lo que que había ocurrido en el hotel Barrancas. Dijo que no se acordaba de ese hecho en particular, por lo que se leyó su declaración en el expediente de la causa. 

También hizo mención  a un episodio ocurrido en un hipermercado de Paraná. Allí  se encontraron el deponente junto a su sobrina y el imputado. “Le dijo -en referencia a Vera- adelante mío que le pegaba a sus hijos”, recordó. El juicio continuará hoy a las 11 con la presentación de los alegatos. César Vera está acusado de trata de personas en la modalidad de captación, traslado y acogimiento de una joven con fines de explotación sexual.

Indocumentada y amenazada

Los jueces que integran el Tribunal que juzga a César Vera, Noemí Berros, Lilia Carnero y Roberto López Arango, escucharon en última instancia la declaración de dos policías que se desempeñan en la División Trata de Personas de la Policía entrerriana: Eduardo Misericordia y Diego Jazmín. 

Ambos contaron su intervención en el caso. Jazmín indicó que en una de las tantas recorridas nocturnas vieron a la muchacha. “No la teníamos identificada de la calle, no tenía documentos encima, así que la llevamos a identificar y ahí no nos dijo nada. Yo le di tarjetas con teléfonos, pero en la denuncia que hizo luego ella contó que Vera le había quitado todo”, aportó.

El oficial también consignó acerca de una denuncia que la víctima realizó posteriormente. “Ella dijo que mientras estaba cautiva no hablaba con nadie, y estaba escondida de Vera que la buscaba con un arma. Que la maltrataba a ella y sus hijos y la hacía prostituirse”, detalló.

Misericordia tuvo una exposición coincidente a la de su compañero. Ambos acordaron que el acusado se trasladaba en un Renault 12 rojo. “La primera vez que vimos a la víctima, nos llamó la atención que el auto rojo estacionado se fue rápidamente cuando vio a la Policía. Ella nos dijo que esa persona la cuidaba. Eso fue la primera noche, cuando la llevamos a identificar”, explicó. 

Acto seguido aseguró: “Luego, fuimos otras oportunidades hasta que pudimos tomar contacto con Vera e identificarlo. Él andaba con una señora”, completó. Sin ser tan contundentes como los otros testimonios, los dichos de los efectivos resultaron relevantes.

 

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