A Fondo
Lunes 03 de Agosto de 2015

Dos países juntos para el desarrollo

Héctor De Los Santos/ De la Redacción de UNO
Hdelossantos@uno.com.ar

La cantidad de veces que se anunció en potencial un nuevo dragado para el río Uruguay fue horadando de a poco las expectativas de quienes ven en ese río un motor de desarrollo para todas las ciudades que viven a su vera.
A mediados de los años 90 fue la última vez que el Uruguay se profundizó a niveles competitivos para armadores y productores. Así lo demostraron los números cuando a finales de la misma década salieron casi un centenar de buques con cargas de toda la Mesopotamia con destino de exportación.

A partir de allí todo fue en caída libre. Las consecuencias fueron desastrosas, la casi paralización completa de la actividad portuaria, la desconfianza de los armadores, el descreimiento en los anuncios y lo peor: la falta de trabajo para centenares de familias de trabajadores portuarios altamente capacitados para sus tareas. Hubo esfuerzos provinciales que lograron sostener un hilo vital para mantener el río navegable, pero el trabajo de fondo sin dudas requería el compromiso de los dos países con fondos y logística concreta.

Una luz de esperanza se acaba de encender.

Por primera vez en casi dos décadas los anuncios dejaron lugar a los hechos. La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) confirmó en las últimas horas que la Dirección Nacional de Vías Navegables comenzó con los trabajos de dragado en el Canal de acceso al Puerto de Concepción del Uruguay y así se ha podido comprobar. Continuarán en el Paso crítico Arroyo Negro.

Los trabajos se realizan con la draga 258 Santa Fe del organismo argentino. Pero a este comienzo se agrega un cambio importante respecto de aquel dragado total de los años 90 hecho completamente por la Argentina. Ahora la República Oriental del Uruguay suma su aporte a la obra y la Administración Nacional de Puertos (ANP) uruguaya está llevando adelante de forma simultánea el dragado en el paso crítico Punta Amarilla con la draga Alfredo Labadíe.

Esto tiene una trasfondo inusitado para las expectativas generales, porque es la confirmación de que el río es un punto de unión para el desarrollo regional, sin importar las fronteras y con un profundo espíritu de integración entre ambos países.

Pero para llegar a esta instancia hubo que pasar por muchos escollos. Muchos de ellos superados gracias al empeño de las ciudades involucradas y directamente afectadas por la inacción.

Un hito en esta lucha fue la unidad lograda por argentinos y uruguayos (aunque sería mejor decir entre entrerrianos y uruguayos), cuando en agosto del 2010 decidieron unirse en el Comité Binacional Hidrovía del Río Uruguay para presentarse en unidad para pelear por lo propio.

Entonces y ahora enarbolan la bandera de la complementariedad y descartan la competencia entre ellos. Se saben fuertes juntos, y que la competencia real está en otro lado, en otros puertos que se llevan la mercadería de esta región, encareciendo fletes, sumando camiones a las rutas y afectando a los productores de la zona.

Finalmente los trabajos comenzaron.

El calor incipiente de esa lucecita de esperanza parece reavivar las expectativas. Todas las ciudades del mundo enclavadas a la vera de ríos como el Uruguay, usan estas vías como motores de desarrollo. Acá es tiempo de ponerlo en marcha de nuevo, porque no hay nada por descubrir, esto ya funcionó una vez y es tiempo de volver a hacerlo.

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