A Fondo
Domingo 05 de Junio de 2016

Dos comediantes, un micrófono y un bar

Esta noche, el humorista paranaense Jairo Federico Mío se presentará en el Bar La Copa junto al porteño Nicolás De Tracy, en el marco de un ciclo de comediantes rotativos que se presentan mensualmente en Paraná

El humor es una necesidad vital, en especial los domingos. Esta noche, en Bar La Copa (9 de Julio 160, subsuelo) el comediante paranaense Jairo Federico Mío presenta un show de stand up junto a Nicolás De Tracy, de Buenos Aires. El espectáculo comienza a las 21.
Ambos comediantes tienen un vasto recorrido por el género del humor “de pie”, donde el humorista se para frente al público para desarrollar su monólogo humorístico con el mayor ingenio posible.
Jairo Federico Mio estudió stand up con Pablo Molinari, e Improvisación con Cristian Albornoz en Capital Federal. Se dedica al humor en redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, y YouTube) hace tiempo pero precisamente al stand-up más de un año, totalizando más de 170 funciones en Paraná, Santa Fe, Feliciano, Victoria, Rosario, Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires y Montevideo, llegando a ser finalista del certamen Ciudad Emergente 2015. Realizó colaboraciones humorísticas en radio para Por una cabeza Rock, Los Mocosos y ahora tiene su espacio en Somos La Noche. Sus chistes también pueden verse en el periódico Análisis.
Nicolás De Tracy es uno de los comediantes jóvenes con mayor crecimiento de este último tiempo. Tras cuatro años de carrera como comediante y actor se hizo conocido gracias a sus vídeos en redes sociales como instagram, Facebook y Twitter. Como comediante participó del festival Ciudad Emergente en las ediciones 2013 y 2015. Hizo tres temporadas en la costa atlántica en teatros de Villa Gesell, San Bernardo, Pinamar y Miramar donde se presentó frente a miles de espectadores. Este último año se presentó junto a su actual elenco Salchipapa con Seba Guidobono y Pipa Barbato. Como actor Participó de la última película de Sebastián Wainraich Una noche de Amor y en la última película de Mariano Cohn y Gastón Duprat, El ciudadano Ilustre, próxima a estrenarse. 
Escenario dialogó con ambos acerca del género humorístico al que se abocan.
—¿Cómo fue tu entrada al mundo del stand up?
—Nicolás: Arranqueé para cambiar la rutina de la empresa en la que trabajaba.
—Jairo: Ingresé al mundo del stand up como –supongo– ingresaron todos, admirando a otros que se dedicaban a eso. Siempre consumí stand up, de pequeño miraba la serie Seinfeld. Y bien sabía que “stand up” era eso que hacía Jerry en ciertas partes del show, aunque poco entendía. En la adolescencia me transformé en un consumidor de comedia, libros, videos, películas,  radio, chistes, por mero ocio. Desde Groucho Marx a Capusotto, de Pinti a Louis CK, de Cha Cha Cha a Padre de Familia, y podría seguir enumerando cosas frikis. En el último año de secundaria abrí un rudimentario blog donde escribía, mayoritariamente, textos sin género alguno. Luego me fui volcando a la comedia, porque me divertía más escribiendo y noté que a la gente le gustaba más. Ya con la llegada de las redes sociales, Facebook y Twitter, principalmente, me incliné por el micro-blogging, pequeños chistes o gags lanzados al éter con la hermosa posibilidad de tener el “me gusta”, o la carencia del mismo, como feedback inmediato del material. Muchos chistes después llegó YouTube, donde empecé a consumir stand up argentino. Ahí me encontré con Lucho Mellera, Fer Sanjiao, Fede Simonetti, Pablo Molinari, Mariano De María, Dalia Gutmann, Seba Wainraich. Empecé a mirar por diversión, y ahora es profesión. Un día de marzo de 2014 me dije a mí mismo: “Yo creo que puedo hacer esto”, y en ese arrebato de locura me anoté en un curso de Stand Up que daba Pablo Molinari en Capital Federal. Mis lunes arrancaban con siete horas de colectivo para ir a clases y otras 7 para volver, todo en el mismo día. Así por cuatro meses. Luego a este curso se le sumó otro con Christian “Impro” Albornoz de otros cuatro meses más. Debuté en los escenarios un 14 de mayo de 2014, antes de terminar mi curso, en La Vieja Usina, para telonear a la banda El Kuelgue. Saqué varias risas y cuatro aplausos, era muchísimo para mí y lo sigue siendo hoy. En agosto de ese mismo año tuve mi debut en Capital Federal en el Teatro Molière de San Telmo, de ahí a esta parte nunca paré de actuar.  
—¿Qué es lo mejor de hacer stand up?
—N: La libertad que me genera cuando estoy en el escenario.
—J: La pizza y la cerveza después de actuar (risas). No, lo mejor son las risas y los aplausos del público, esa es la paga anímica del comediante. Obviamente con eso no llegás a fin de mes, pero ayuda a seguir haciéndolo. A veces, me ha pasado de bajarme del escenario y que gente me haya dicho: “Gracias por hacerme reír loco, no estoy pasando un buen momento y vos me hiciste cagar de risa” y esas pequeñas cosas te calan bien hondo. El modo de expresión del público es la risa y cuando el espectador se corre de eso contándote algo que le pasó con tu monólogo es precioso. Otra de las cosas lindas de ser comediante es el poder decir lo que se te dé la gana. Es un género muy libre donde los límites creativos se los pone uno mismo.  Pero como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, hay que aprovecharlo bien. Lo importante es sacar partido de esta libertad intelectual y hacer algo interesante con ella. Permitirte correr algún límite en el espectador, lograr que este se ría de algo que no pensaba, dejarle un mensaje de superación personal. Son algunas de las cosas lindas que da esta libertad y que hacen al stand up mi género favorito. 
—¿Quiénes son tus referentes en el humor?
—N: Louis CK, Bill Burr y Patrice O’Neal
—J: Hay muchos, haría dos distinciones: los que hablan inglés y los que hablan en castellano. Si vamos a los primeros te diría que me gusta mucho lo que hacen Louis CK, Jim Jefferies, George Carlin y Jimmy Carr. Además de divertirme muchísimo su comedia todos ellos me mostraron alguna manera nueva de contar una historia y por eso este podio. Si pasamos a los que hablan castellano me gustan mucho tres españoles: Luis Piedrahita, Berto Romero, Luis Álvaro. Hacen un manejo precioso de la palabra, la miman mucho en cada chiste y eso se ve reflejado en la calidad de su comedia. En materia local me gusta mucho lo que hace Joe López, Christian Albornoz, Martín Pugliese, Fede Simonetti todos ellos me divierten muchísimo con sus estilos bien distintos.  
—¿Como standapero, cuáles considerás que son las claves para prosperar en este género?
—N: Subirse al escenario todas las veces que puedas y hacer cosas que te hagan reír a vos.
—J: Escribir mucho y tachar el doble. La clave es esa. Producir todo el tiempo, nunca dejar de generar material, estar todo el tiempo con el ojo en modo comedia. Luego volcar tus ideas en papel, tachar todo lo que no te guste, reescribir y volver a empezar. Si te aguantás el ritmo seguro vas a sacar un par de chistes muy buenos. Una vez que tengás tu puñadito de chistes tenés que defenderlos arriba del escenario con la actitud correcta. Y a no decepcionarse si no funcionan como esperabas, nada lo hace. Esto no es una cirugía a corazón abierto, todo es prueba y error. El escenario siempre da revancha, no hay que desmoralizarse. El resto es como cualquier trabajo, esfuerzo y determinación. 
—Jairo, ¿cómo es mantener una propuesta independiente como la que llevás adelante en Paraná?
—Es complicado pero tiene hermosas recompensas. Arranqué con esto hace más de dos años, cuando no había stand up en nuestra ciudad, y nadie tenía mucha idea que era. Venía esporádicamente de Buenos Aires algún que otro comediante, pero no había comediantes locales, ni mucho menos un ciclo. Cuando volví de mis cursos tuve la compleja tarea de crear una movida desde los cimientos, ya que acá, no había muchos espacios para esto. Por suerte la gente siempre acompañó con buena receptividad e hizo posible que el ciclo continúe hasta hoy. Hemos pulido algunas cosas, modernizado otras, pero la esencia continúa. Recibo la ayuda de gente cercana para producir los shows pero en esencia hago casi todo: convocar, producir, armar gráficas, difundir, manejar redes, volantear, presentar, actuar. Es bastante, pero no me quejo, es lindo ver que funciona y la gente agradece el show que le diste. 

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