Mauricio Macri
Martes 19 de Julio de 2016

Dominados, aplastados

Según la Real Academia Española, gobernar significa mandar con autoridad o regir algo. Día tras día, a cada momento, el gobernar es parte de nosotros, ya sea dejando que nos gobiernen o ejerciendo gobierno para con otros. Pero ¿tenemos realmente conciencia de lo que esto significa?

El filósofo francés Michel Foucault (1926-1984) expuso su teoría sobre este tema e intentó sumergirse en la hermética naturaleza del poder. Él dice que el poder es una relación asimétrica que está constituida por dos entes: la autoridad y la obediencia.

El poder no sería un "objeto" preexistente en un soberano usado para dominar a sus súbditos. Además es una situación estratégica que se da en una determinada sociedad porque el poder incita, suscita y produce.

En la formación del poder se dan dos elementos, los cuales son cooriginales e interdependientes, estos son los dominados y los dominantes, que más que poseer el poder lo ejercen debido a que el poder no se puede adquirir, compartir ni perder porque no es un elemento físico.

Estos factores se han dado a lo largo de la historia y están presenten en la actualidad. Dominados y dominantes se manifiestan en cada ámbito en que vivimos. Son la base de toda relación y acción.

A pesar de que los dominados y dominantes son la raíz de todo vínculo, tanto los primeros como los segundos pueden ejecutar algún tipo de resistencia al poder, ya sea para no ser "conducidos" o para no "liderar". La resistencia que está presente en todos los actos del poder y no lo daña, sino que constituye una parte más de éste.

El académico francés postula que el poder no está localizado y es un conjunto que invade todas las relaciones sociales. El poder no se subordina a las estructuras, no actúa por represión sino por normalización, por lo cual no se limita a la exclusión ni a la prohibición, ni se expresa ni está prioritariamente en la ley.

El poder produce discursos, verdades, saberes, realidades y demás que logran penetrar todos los nexos sociales, razón por la cual no está localizado, sino en multiplicidad de redes de poder en constante transformación, las cuales se conectan e interrelacionan entre sí.

"Para que el Estado funcione como funciona es necesario que haya del hombre a la mujer o del adulto al niño o viceversa relaciones de dominación bien específicas que tienen su configuración propia y su relativa autonomía", apunta quien fue profesor del Collège de France, y así queda a la vista que el poder es la base de toda relación, posiblemente de la humanidad, pero paradójicamente no existe ya que se encuentra en todos los lugares y no se puede adquirir porque el poder simplemente "es".

De esta manera, como sociedad tenemos que ser conscientes de que en términos de Foucault estamos incapacitados de dejar de ser o dominados o dominadores. Pero esto no quiere decir que no podemos resistir y evitar que las políticas económicas y sociales llevadas adelante por el gobierno del presidente Mauricio Macri nos sigan aplastando, avasallando. Si bien algunos dirán que no le podemos quitar el poder y debemos adoptar una actitud pasiva como ciudadanos, creo que es el momento justo para reflotar conceptos como libertad, subordinación e insurgencia.

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