La Provincia
Martes 06 de Octubre de 2015

Divergencias en la adhesión a la Ley de Parto Humanizado

Sostiene que la nueva norma que posibilita a mujeres elegir cómo y dónde dar a luz impacta distinto en ámbitos públicos y privados

Desde el 1º de octubre rige en el país la Ley de Parto Humanizado Nº 25.929, que promueve que en esta instancia trascendental, como es el nacimiento de un hijo, se respete a la familia en sus necesidades y deseos, según sus particularidades y creencias. 

Según se explica desde el Ministerio de Salud de la Nación, el término ‘parto respetado’ o ‘parto humanizado’ refiere a “generar un espacio familiar donde la mamá y su bebé sean los protagonistas y donde el nacimiento se desarrolle de la manera más natural posible”.

Entre otros puntos, la normativa indica que las mujeres deben recibir información antes, durante y después de dar a luz para que puedan tomar decisiones seguras; y que pueden elegir la posición en la que quieren traer a su hijo al mundo. “El equipo de salud interviniente deberá informar en forma fehaciente a la persona en estado de gravidez y a su grupo familiar, en forma comprensible y suficiente acerca de posibles intervenciones que pudieran llevarse a cabo durante los procesos de embarazo, parto, trabajo de parto y puerperio, especificando sus efectos, riesgos, cuidados y tratamientos”, según el texto. 

En referencia a esta disposición, Fabián Bertot, médico ginecólogo de Paraná, señaló: “Me parece muy bien que se implemente la Ley de Parto Humanizado. En épocas anteriores estaba esta práctica, pero actualmente hay otra visión y se considera lo que puede llegar a suceder si una mujer elige, por ejemplo, dar a luz en su casa, donde no tenemos los elementos adecuados si surge alguna complicación, sea cual fuere: que bajen los latidos del bebé o que hay un pico de presión arterial”.

En los últimos años creció esta tendencia de parir en el ámbito del hogar, y entre las razones más importantes por las que las mujeres eligen esta modalidad se destacan el trato despersonalizado que propone el sistema de salud, el acompañamiento invasivo del equipo médico, que muchas veces apura los tiempos del trabajo de parto y el exceso de intervenciones por cesárea. 

Sobre este último punto, en abril  la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que hay una “epidemia de cesáreas” a nivel mundial. Asimismo, desde el organismo señalaron que este tipo de operaciones solo deben ser practicadas cuando son médicamente necesarias y se afirmó que “muchas se practican aún en los casos en los que no son necesarias”.

Sin embargo, Bertot expresó que es importante que la paciente esté informada y comprenda los riesgos que existen si surge alguna complicación al momento de dar a luz, aún cuando el embarazo se haya transitado con total normalidad.

“Con esta nueva ley se considera la elección de la paciente y del médico que quiera acompañarla en el parto humanizado. Por eso es muy importante la comunicación y poder informar a las mamás de los riesgos que existen en un parto, en el que a lo mejor viene todo bien, pero  se puede llegar a complicar. También deben estar al tanto los familiares, que deben intervenir en este proceso”, agregó el especialista.

En este marco, destacó que un espacio propicio para generar el diálogo y poder transmitirle a quienes atraviesan un embarazo toda la información relevante es en los cursos de preparto. “Trabajamos mucho con las obstetras. Cuando la mujer embarazada atraviesa las 30 o las 32 semanas las mandamos a que hagan el curso de preparto, donde se interiorizan sobre temas relacionados a la respiración, las contracciones, sobre cómo pujar; se nota la diferencia entre quienes no lo hacen, ya que llegan a la sala de parto sin estar preparadas, se ponen mal, ansiosas, tienen mucho dolor. Los médicos complementamos esta información, pero son ellas las que están más en contacto con el papá y la mamá, y es cuando pueden elegir la forma en que quieren llegar a la instancia del parto y luego compartirlo con los familiares”, expresó.

Acompañamiento

La Ley de Parto Humanizado señala además que “toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el posparto tiene derecho a estar acompañada por una persona de su confianza”.

Fabián Bertot comentó que en la capital provincial generalmente los sanatorios privados autorizan a que ingrese a la sala de partos un familiar que acompañe a la mujer en el momento de dar a luz. “Aunque en la habitación también están la mamá, la suegra y otros familiares, por lo general es el papá el que la acompaña en el trabajo de parto, y le hacemos a él o a la mamá el cordón umbilical”, dijo, y opinó: “Habitualmente este acompañamiento tranquiliza a la mamá, porque aparte de conocer a la partera que la acompaña en esta instancia, se siente un poco más serena junto con el familiar. Eso redunda en que el parto se haga mejor”.

El profesional aclaró que en las cesáreas, como se trata de una cirugía, se evita que el padre ingrese al quirófano pero se lo invita a ver el bebé ni bien nace.

Un caso diferente se genera en el hospital materno infantil San Roque, donde se está evaluando cómo implementar esta norma. En el nosocomio, donde se registran en promedio entre 12 y 15 nacimientos por mes, en la actualidad no se permite que entren familiares a la sala de parto.

“La reglamentación de esta ley es muy reciente y estamos revisando con los jefes de los servicios cómo ponerla en funcionamiento, debido a que hay mucha cantidad de gente que ingresa al hospital y debemos evaluar que esto no signifique un riesgo para la mamá o el bebé y que no se trasmita un virus intrahospitalario, entre otras situaciones que puede suscitarse”, contó a UNO su director, Víctor Paz.

En este sentido, aclaró que en el nosocomio muchas veces se generan circunstancias complejas: “Ha habido situaciones difíciles de chicos que no han nacido bien, que llegan con alguna malformación, y esto puede afectar al padre que entra y a veces no está preparado. Incluso hemos tenido hechos de violencia que es complicado manejar por el médico de guardia y tuvo que intervenir la Policía. Por eso vamos a evaluar cómo se implementa la Ley, pero preservando la vida del niño y de la madre”.

Qué establece la nueva normativa que está vigente

La Ley de Parto Humanizado Nº 25.929, promueve que se respete a la familia en sus particularidades y que se la acompañe en la toma de decisiones seguras e informadas. Así, la madre tiene derecho:

• A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y posparto, y participar activamente en las decisiones o alternativas distintas si es que existen.
• A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
• A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
• A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
• A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
• A elegir quién la acompañe durante el trabajo de parto, en el parto y posparto.
• A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
• A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
• A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
• A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella.

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