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Domingo 07 de Junio de 2015

Diez de la desaparición física de Amanda Mayor

El 7 de junio de 2005 fallecía Amanda Mayor de Piérola, militante por los derechos humanos y artista plástica entrerriana. En estos textos, el homenaje de sus familiares.

La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida... José Marti
 
Amanda Mayor nació en Paraná, fue pintora, escultora, escritora y militante de Derechos Humanos. Madre de Fernando Piérola, asesinado en la masacre de Margarita Belén el 13 de diciembre de 1976 en Chaco.
Su currículum no sólo se nutre de estudios en Artes Visuales, sino que se recibió de Maestra Normal Nacional, Maestra de Inglés y Profesora de Italiano. Estudios que la han llevado a desempeñarse como Coordinadora General de la Provincia de Entre Ríos para las Escuelas de Arte; Asesora de Artes Plásticas en la Comisión de Renovación Curricular del Ciclo Básico de la Provincia de Entre Ríos; Profesora en Morfología en la Escuela de Artes Visuales Prof. López Carelli y Profesora de Inglés y Arte en escuelas de nivel secundario.
Tuvo en su haber 90 exposiciones colectivas y 20 individuales en Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires y Suiza.
Además obtuvo a lo largo de su carrera de artista plástica numerosas becas en el extranjero, que le han servido para conocer la historia, las técnicas y materiales del arte en Roma, y para cursar estudios sobre Orientación Didáctica en Madrid. Asimismo, realizó viajes de estudios a talleres y museos de Europa, Estados Unidos, Brasil, México, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Guatemala y provincias Argentinas.
También obtuvo numerosas distinciones entre las que se pueden mencionar el pergamino “Por los valores humanos y su lucha en pos de la verdad y la justicia” de la Universidad del Nordeste, plaqueta “Al mérito artìstico” y Huésped de Honor por el Honorable Concejo Deliberante de Paraná y de Resistencia y Ciudadana Ilustre en ambas ciudades, entre otros.
Fue co-fundadora de A.F.A.D.E.R (Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos de Entre Ríos).
Hasta el final de su vida batalló por justicia y por encontrar la verdad de la horrenda masacre de Margarita Belén. Fue de las primeras personas que se puso al frente de la causa judicial en el Chaco. Además fue noticia nacional cuando pintó un mural en el aula magna de la Universidad del Nordeste de Resistencia, donde estudiaba su hijo Fernando, llamado "Argentina, dolor y esperanza", donde denunciaba la masacre, con un cura presenciando una sesión de tortura, lo que provocó la inmediata reacción de la Iglesia que intentó sin exito borrarlo definitivamente.
Sus últimos años pasó buena parte de sus días en la provincia del Chaco, peleando por justicia y buscando los restos de su hijo. Murió sin poder ver a los asesinos tras las rejas ni encontrar a Fernando.
Escrito de su hijo, Gustavo Piérola
Querida Amanda, querida vieja, fuiste una de las personas que más luchó por reconstruir la vida de esos 30.000 sueños. Para sacarlos del olvido y de la indiferencia de una Argentina que estaba paralizada por un miedo desgarrador.
Ahora nos toca recordarte y tratar de que esta sociedad que está despertando de nuevo, conozca y entienda tu lucha, tu vida, una vida enorme que no para de crecer.
Naciste y te criaste entre el maravilloso verde que te regaló tu abuelo. Conociste un gran tipo que te marcó un camino de valores, de principios, un camino de versos y poesías que fuiste transformando en uno mucho más ancho.
De esa gran poesía que hicieron juntos, nacieron tus seis hijos. Junto a ellos empezaste a crecer y crecer, a trabajar, a estudiar a vivir cada minuto de tu vida como si fuera el último.
En ese camino, le regalaste a Paraná muchas obras, de las que se pueden ver y de las que no, pero que son más grandes todavía.
En ese camino te encontraste con un gran golpe, un terrible golpe que para nada frenó tu ascenso, al contrario, te hiciste más y más grande aún, te llenó de energías; como aquellas madres, te llenaste de fuerzas para enfrentar un terror desconocido.
En 1976, como vos siempre decías, naciste de nuevo. La cárcel, la tortura, el exilio y la muerte de tu hijo fueron el vientre de esa nueva vida.
A partir de allí, no fueron 6 tus hijos, fueron 30.000 como aquellas madres, te los metiste en el corazón y empezaste a caminar, a correr y a recorrer ese firme y continuo camino de crecimiento que aún continúa.
Cuando esta Argentina estaba paralizada por el terror y el miedo a esa oscura y asesina barbarie, enfrentaste esa realidad, saliste a pelear lo desconocido, a golpear puertas de iglesias, de cuarteles y ministerios. Te degradaron, te humillaron y te torturaron con la peor de las torturas, pero no paraste, no lograron quebrarte, al contrario, te iluminaron y te hicieron más grande, más madre.
En tu búsqueda, encontraste a Fernando en la profundidad de su vida, encontraste su bandera y la levantaste muy alto. Él, desde algún rincón de esa querida tierra  Chaqueña, empezó a caminar de nuevo, junto a vos. Crecieron juntos.
No solo entendiste la lucha de tus hijos, sino que la superaste enormemente porque los que te hicimos nacer de nuevo, no pudimos alcanzar tu vuelo, tu ejemplo de lucha, tu compromiso, pero fundamentalmente, no pudimos alcanzar tu alegría y el amor que le diste a tu objetivo.
Por esa grandeza, por ser inquebrantable, por ser amiga y compañera, pero especialmente por tu pañuelo blanco que siempre llevaste en tu corazón; nosotros tus hijos podemos decirte que  hace muy poco tiempo nacimos de nuevo. Cuando tu cuerpo se fue a descansar, volaste más alto todavía y en ese vuelo trataremos de seguirte, de tomar tu amor como bandera.
Hoy, a 10 años de tu último vuelo, podemos decirte que esta querida Argentina está despertando, que nuevos sueños están surgiendo, que aquellas 30.000 antorchas se están encendiendo nuevamente y vos fuiste parte de ese fuego que les devolvió la vida, y por eso, seguro estás feliz. 
Poema de su nieta, Sofía Zabala Piérola
Amada 
¡Pude! Sí, pude expresarme ante este dolor agobiante,
Que ya me estaba asfixiando.
Mi querida Amanda es decir amada.
Qué puedo decirte,
Es difícil asumir tu muerte,
Es triste mirar hacia adelante sin ti.
Tu ausencia es fatal.
No puedo o no quiero entender que te has ido.
Siempre supiste reír,
Nos hiciste felices, y aunque tu cuerpo ya no esté, nosotros, tu familia, vivirá en los recuerdos que traen tu vida, reiremos y tal vez lloraremos.
Fue tanta mi ingenuidad,
Que provocó un dolor infernal,
Que de apoco se está disolviendo en pinturas, en escritos, en llantos.
¿Cómo haré para mirar tus pinturas y no tenerte a mi lado para decirte “es hermoso”.
Desde el Paraná hasta el Chaco, hiciste tu historia, volviste a nacer desde Fernando.
Abuela de plaza de mayo o de plaza Sáenz peña,
Amanda es decir amada,
Te doy mis palabras para que las suspires y las guardes en donde sea que te encuentres, pero sé que estás tranquila y eso me hace feliz a pesar de tanto dolor, por tu ida.
Y te doy mi palabra en nombre de fernandito, que el tío va a tener lugar, donde yacer sus huesos,
Donde su cuerpo va a sembrar estrellas montoneras,
Donde su lucha sigue y penetra cada vez más.
Es como decirte, que la tarea que nos dejaste, va a ser cumplida.
Porque no pudiste, pero siempre pusiste todas tus fuerzas ahí, lo sé, no lo dudo.
Él va a tener su lugar al lado de su madre, como ustedes siempre quisieron, y vas a dejar de preguntarte ¿dónde está mi niño?, Ya lo sabes.
Mi querida abuela amada, plaza Sáenz Peña, el monumento que creaste, ya cumple años, y no estás para sostenerlo,
Pero qué más da, si nosotros lo vamos a sostener, siempre.
Me siento orgullosa de haber heredado tu arte, que no es igual al tuyo, pero es.
Gracias por sonreír,
Por ser tan positiva, por no bajar los brazos.
Te mereces descansar, aunque duela.
Me dan ganas de arrancarme este dolor, pero es difícil.
Tu cuerpo quedaba tan chico en el cajón, tu grandeza no cabía allí.
Tu amor se resistía en nuestros llantos.
Tu alma vagabundea entre nosotros y nos roza con escalofríos.
Tiemblo cuando pienso que estas a mi lado y no me atrevo a llorarte,
Porque tengo miedo de lo más temible que puede yacer desde lo más profundo de mi alma.
No hay nada ni nadie que te borre,
Esa fortaleza de madre,
Esa contención de abuela que tenes, no que tenías, porque eres maravillosa.
Hablo de mi abuela plaza Sáenz peña, amada, que siempre hizo todo por nosotros.
La cual triunfó en el Paraná con pinceles y espátulas,
Pero en el Chaco empezó una militancia,
Una lucha en la cual encontrar a su hijo,
Donde te preguntabas ¿dónde está mi niño?.
Al menos te pude decir un simple “te quiero”,
Pero me haces falta y es difícil e inexplicable tu muerte.
Pero voy a tratar de reír con los recuerdos que me dejaste, que nos dejaste, como me enseñaste.
Mi querida abuela plaza Sáenz peña, amada, siempre estarás en nuestro recuerdo.
En el entorno de las caricias escalofriantes,
Pero me quedo tranquila,
Porque sé que es tu alma que destila ese amor de amada.
 
POR MI QUERIDA ABUELA PLAZA SAENZ PEÑA, AMADA, AMANDA MAYOR,
PRESENTE, ETERNAMENTE PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE.

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