Hoy por Hoy
Viernes 05 de Agosto de 2016

Dieron todo y más por una visa

Las relaciones con los Estados Unidos son siempre un reflejo de la posición del gobierno argentino respecto del poder del capitalismo. Podemos ser serviles o parecer combativos, nunca combativos en serio claro, para eso nos estarían faltando una decena de portaaviones, pero a nuestros gobernantes siempre les ha parecido importante mostrarnos que tan capaces son de "enfrentar" al gran país del norte desde la retórica, o, por el contrario, los beneficios de entregarnos al placer del "American way of life" que nos espera en poco tiempo con tan solo obedecer y servir.

Distintas formas de mostrarse hacia adentro, de mostrarse ante nosotros, pero en realidad la obediencia ha existido siempre en el plano real: el del capital y el dinero de verdad.

No ha sido complicado confirmar que los que se decían combativos no habían bajado de Sierra Maestra, y que en realidad sucumbían a los encantos de la Quinta Avenida pese a haber jurado y cantado con fervor "combatir al capital". A las pocas horas hemos visto a esos mismos funcionarios gozosos y disfrutando de sus compras por las mejores tiendas de Park Avenue mientras Chevron se quedaba con el segundo yacimiento de petróleo no convencional más importante del planeta en Vaca Muerta.

Aquel acuerdo, todavía con cláusulas secretas, establecía que YPF cedería a Chevron al menos el 50% de sus derechos sobre Loma La Lata Norte y Loma Campana en el megayacimiento neuquino que se estima, no solo como un gigante petrolero, sino como el segundo mayor reservorio de gas del mundo, aún mayor al de Estados Unidos.

Claro, mientras esto se firmaba, nosotros aplaudíamos que no nos entregábamos al poder norteamericano y que éramos libres y soberanos para actuar bajo nuestras propias normas.

La otra posición, la del perrito faldero que se entrega con las primeras dos caricias, es, admitámoslo, menos digna, pero con iguales fines.

Quizá no tan humillante como aquellas memorables "relaciones carnales" que impulsó Carlos, pero esto de integrarnos al mundo totalmente regalados hace un poco de ruido en los que piensan que deberíamos disimular un poco.

Lo cierto es que mucha gente está ansiosa de "integrarse al mundo otra vez". Y lo cierto también es que somos muy fáciles.

Llegó John Kerry, el secretario de Estado norteamericano, nos prometió un par de cosas y ya nos tiramos al suelo para que nos acaricie la panza.

"¿Vamos a poder viajar a los Estados Unidos sin visa?", fue la primera pregunta hecha con la sonrisa ansiosa, jadeantes y con la lengua afuera. "Todavía no", dijo Kerry. "Pero si siguen así, pronto podrán". Con eso basta. Ahora sí, hay que trabajar duro para que nos dejen entrar al mundo, (¡y sin visa!). Eso, en este gobierno, se llama "Diálogo de alto nivel". Claro que a nadie debe escapar que detrás de esto están los negocios en serio que se deben estar montando con base en los recursos argentinos, pero eso es otro tema.

Acá lo importante es que todos los argentinos podremos ir a Estados Unidos cuando queramos. Eso, y los 5 millones de dólares por mes que por fin podemos comprar sin problemas, nos está cambiando la vida.

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