Gustavo Bordet
Lunes 22 de Agosto de 2016

Dicen que Bordet desafía a los K en la interna peronista

Puntos de vista. No es la primera vez que medios porteños atribuyen al entrerriano un perfil confrontativo con el kirchnerismo, aunque Bordet sostiene que se trata de una etapa superada

Para cualquier gobernador de provincia mediana o chica es importante la mención que hagan de él los grandes medios de comunicación porteños. Hasta hace unos años, las apariciones eran esporádicas, y a veces, a cambio de la pauta publicitaria.

Actualmente los gobernadores reciben casi a diario la atención de los medios porteños. Eso es tan cierto como también lo es que algunos medios de comunicación tienen un peso mayor en la agenda política argentina.

Esta introducción, que para algunos puede resultar innecesaria, apunta a señalar que no pasa inadvertido que un diario como La Nación ubique a un gobernador en un determinado lugar del espectro político. Mucho más si esto sucede en una edición dominical; y más aún si ese gobernador forma parte de un partido o sector político sin liderazgos definidos y en plena reformulación de sus estructuras.

Esto ocurrió ayer con Gustavo Bordet, a quien La Nación mencionó dentro de "Los nuevos gobernadores del PJ (que ) desafían al kirchnerismo y empujan la renovación", con fotito y todo en una nota a cinco columnas.

En la nota se sostiene que el entrerriano, junto al chaqueño Domingo Peppo, el sanjuanino Sergio Uñac, el riojano Sergio Casas y el misionero Hugo Passalacqua tienen una característica en común: " Llegaron al poder de la mano de jefes y hasta padres políticos que los arroparon hasta cederles sus sillones. Ocho meses después de desembarcar como parte de la renovación en la dirigencia en todo el país, algunos desafían abiertamente a sus antecesores y otros conviven con ellos en armonía. Pero todos persiguen el mismo objetivo: encabezar la reorganización del peronismo lejos, pero bien lejos de Cristina Kirchner, del kirchnerismo todo y del PJ más vetusto".

Periodísticamente el informe tiene la calidad que suele ofrecer el matutino de los Mitre, y evaluarlo no es intención del autor de esta nota. Sí, en cambio, ofrecer sobre el mismo una mirada desde la política local.

A Entre Ríos se le dedican los siguientes dos párrafos:

"En Entre Ríos, Sergio Urribarri, que hasta diciembre fue de los cristinistas más férreos, estuvo al frente de la campaña de Bordet y se quedó con la presidencia de la Cámara de Diputados de la provincia. Aunque no se fue lejos, mantuvo un perfil bajo y dejó que Bordet armara su propia estructura. 'Tienen una relación estrecha, pero Urribarri tiene claro que el centro de la escena es de Bordet. Lo ha dejado hacer y nunca lo cuestionó', dijo un dirigente provincial".

Desde el punto de vista de la proyección de Bordet a los medios nacionales podría suponerse que la nota no lo perjudica, aunque tampoco lo favorece demasiado. Cualquier gobernador quisiera trascender por su gestión de gobierno más que por la rosca partidaria, más allá de que obviamente se trata de hombres políticos que se mueven en ese ámbito.

Está claro además que para Bordet el tema electoral no es hoy una prioridad, y en las últimas apariciones públicas se ha encargado de señalar que para las elecciones falta mucho y que lo urgente es la gestión, sin distinción de banderías partidarias, dicho esto en una provincia donde casi la mitad de los intendentes son de Cambiemos, al igual que el gobierno nacional.

La renovación del justicialismo es otra cosa, y Bordet no le esquiva el bulto cuando se lo preguntan los periodistas. "Hay procesos que empiezan y terminan, y aquí en la Argentina claramente hay un proceso que ha terminado y necesariamente tiene que empezar otro proceso", definió la semana pasada cuando le preguntaron por el liderazgo de Cristina Fernández dentro del PJ.

Sobre el nuevo liderazgo del PJ, Bordet indicó: "Hoy el peronismo no tiene ningún líder emergente... Mejor dicho, hay varios liderazgos emergentes pero no hay un liderazgo claro y el peronismo lo necesita por su estructura, por su conformación".

La búsqueda de consensos para apuntalar esos liderazgos emergentes no parece ser, para el gobernador entrerriano, una cuestión que pueda ordenarse operando para tener determinado perfil en las notas políticas, sino en el marco de un debate puertas adentro del peronismo.

La mirada política que refleja el artículo no parece entonces en línea con la mirada de Bordet. De más está decir que no es noticia para los entrerrianos la convivencia con Urribarri y el bajo perfil del exgobernador.

La mirada que refleja el artículo puede alinearse más con las necesidades del gobierno nacional, al que le conviene que exista un sector del peronismo, con referentes de poder territorial como los gobernadores, en franca oposición al kirchnerismo. Y no estaría mal que así fuera, siempre y cuando esa situación no se asimile a un correlato o alineamiento político con el macrismo, lo que tampoco resulta muy conveniente, más allá de que la suerte de la gestión obligue a mantener una armoniosa convivencia.

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