Ovacion
Miércoles 27 de Julio de 2016

Día del tallerista: la pasión por armar y desarmar

A 25 años desde que abrió su taller, Sergio Franchi dijo ser feliz por el oficio que eligió desde chico y que ahora enseña a su hijo.

Vivir con los pantalones engrasados y trabajar tirado en el piso o en la fosa largas horas, parece ser un desafío complicado para algunos, sin embargo para los mecánicos como Sergio Franchi, el arte de armar y desarmar es un placer que saben disfrutar. Esta pasión por los "fierros" le llegó en sus primeros años, cuando vivía en San Carlos, su ciudad natal, y con los años se dedicó a estudiar el oficio. Esas cosas de la vida lo trajeron a Paraná para trabajar en una concesionaria de autos y desde ese momento no se movió de la capital entrerriana, donde tiene sus clientes, seguidores incondicionales. Para él, es fundamental que cada mecánico se prepare y estudie, es por eso que se actualiza permanentemente y hoy dedica sus días a formar a su hijo Sebastián, quien lo acompaña en las tareas dentro del taller junto a sus empleados.

Franchi realiza trabajos de mecánica general en coches nacionales o importados, y define su labor a UNO: "Es algo que me apasionó toda la vida, y cada día es un desafío nuevo solucionar los problemas y encontrarse con nuevas tecnologías. Nos tenemos que ir adaptando y equipándonos. Además, cada vez hay más tecnología en los autos", explicó Sergio.

No solo su hijo lo acompaña en el emprendimiento, su esposa también colabora con el negocio con las tareas de administración y la atención a los clientes, organizando su agenda de turnos. El mecánico rememora así, sus primeros días en el oficio: "Aprendí el trabajo desde chico, siempre estuve en los talleres y estudié Técnico Mecánico. Llegué a Paraná por trabajo en una concesionaria de autos y en 1991 instalé mi propio taller".

Desde muy temprano, en su local de Coronel Uzín 603, Sergio repara las partes mecánicas de automóviles, camiones y otros vehículos. Examina la naturaleza de los desperfectos; ajusta motores, los afina, arregla sistemas de transmisión, caja de velocidades, embrague, frenos, suspensión, dirección o cualquier otra parte del mecanismo. A sus 59 años, Franchi recibe alrededor de 10 clientes por día, sin embargo sabe hacerse el tiempo para disfrutar junto a sus tres hijos: Natalia, Sebastián y Lucía.

Con 25 años dedicados al oficio de la mecánica, Sergio Franchi atendió más de dos generaciones de paranaenses y reconoce que recibe, hoy por hoy, a los nietos de los primeros clientes que lo eligieron para la reparación de sus vehículos. Los tiempos han cambiado desde sus primeras experiencias con motores y autopartes, es por eso que se adapta permanentemente a lo nuevo y lo defiende: "La tecnología no es un reemplazo del hombre, sino un complemento, nos ayuda a resolver los problemas pero no reemplaza a la persona y eso es porque los autos cada vez son más eficientes".

Respecto de la relación que mantiene con la competencia, Sergio elige llevarse bien con todos, y ese es el mensaje que transmite a sus empleados: "Me gusta tener buena relación con los colegas, sobre todo en esta época en que, para muchos, disminuyó la demanda". A pesar de la escasez monetaria en los bolsillos de muchos, Franchi destaca que en su taller siguen trabajando muy bien, con el ingreso de 10 vehículos para reparación a diario, además de otros que requieren trabajos más complejos, y que van quedando. Sin embargo, reconoció: "A diferencia de otros años, lo que sí estamos viendo mucho es que la gente consulta más por precios".

Seriedad y honestidad en el trabajo son la combinación perfecta para mantener un buen negocio, y Sergio Franchi lo sabe muy bien. "La mejor propaganda que se le puede hacer a un negocio es lo que un cliente dice cuando ve a otras personas".

Comentarios