Policiales
Martes 14 de Julio de 2015

Detuvieron a un ladrón prófugo de la banda del “Gordo” Valor

Los investigadores de la División Robos y Hurtos detuvieron en San Benito a Miguel Norberto Rosales, de 58 años,  que debe cumplir una condena por un robo calificado en Buenos Aires. Cuenta con una amplia trayectoria delictiva

En el marco de una investigación por hechos delictivos, la Policía dio con un hombre de vasta trayectoria en el hampa nacional que estaba prófugo desde hace varios años. Miguel Norberto Rosales tiene 58 años y una experiencia envidiable para cualquier delincuente: participó de varios robos en Entre Ríos desde la década de 1980, integró la banda del Gordo Valor y la Garza Sosa, dedicada a robos a bancos y camiones blindados y piratería del asfalto en los 90. También se sospecha que participó del famoso asalto mortal al entonces hospital Roballos en 1991.

Desde hace varios años Rosales se estableció en Paraná, hasta que tuvo un inconveniente con la Policía y advirtió que era necesario asentarse en un lugar más chico. Así fue que se radicó en San Benito, donde vivió con perfil bajo, aunque sin privarse de nada. 

Cuando el personal de la División Robos y Hurtos (Dirección Investigaciones) lo encontró el domingo, estaba a cargo del cuidado de una obra de viviendas de la Municipalidad de San Benito. En el predio ubicado en calle Basavilbaso y Hernández de esta localidad, se alojaba en una casilla de madera y era el sereno del lugar.

Al ser identificado por los uniformados, Rosales dio su nombre y número de documento verdaderos. Se vio rodeado por un importante operativo y no tuvo posibilidad de escapar ni oponer resistencia. A su edad ya no estaba en condiciones de ensayar ninguna escena de película. Lo trasladaron a la sede policial y luego fue alojado en la Alcaidía de Tribunales. Ahora se espera su traslado a la localidad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, donde la Justicia lo condenó a ocho años de prisión por varios robos calificados por uso de arma de fuego, pero se había fugado antes de comenzar a cumplir la pena.

Para Rosales no será una experiencia nueva el encierro: en cumplimiento de otras penas conoció los penales de Sierra Chica, Olmos y Paraná, donde estuvo alojado con sus socios y amigos Oscar Hugo Sosa Aguirre, conocido como La Garza, y Luis El Gordo Valor.

El hombre nacido en la localidad de Lincoln, provincia de Buenos Aires, es de aquellos ladrones que hoy son una especie en extinción, que hacen del robo de cuantiosos botines una profesión, dispuestos a enfrentarse a tiros en cualquier momento.

Según se sospecha, protagonizó varios asaltos armados en Gualeguay y en Paraná entre los años 1985 y 1987. También se lo vinculó, aunque nunca existió una imputación real, al asalto al hospital Antonio Roballos (hoy Escuela Salud Mental) en 1991, en el que murió baleado un policía que estaba de guardia. Por este hecho fue condenado el excomisario Carlos Balla, a quien también sentenciaron por un hecho ocurrido poco después, el homicidio del escribano Rubén Calero. Por este crimen también recibió la pena de prisión perpetua Eduardo Gitano Romero, amigo de Rosales, quienes compartieron celda juntos. 

Entre otras relaciones, Rosales conoció también al uruguayo que lideró “el robo del siglo” al Banco Río de Capital Federal, Mario Vitette Sellanes. Algunos creen que guardaba cierta amistad con un conocido delincuente de Paraná que también supo integrar la banda de Valor: Aristóbulo Escobar, ladrón de bancos y cajas fuertes que murió abatido en un atraco en Corrientes en 2009.

A partir de saber que estaba viviendo en Entre Ríos, ahora los investigadores buscarán si Rosales estuvo involucrado en importantes asaltos ocurridos en la provincia, tanto en Paraná como en Concordia y Concepción del Uruguay, en los que pruebas y testimonios sindicaron a un hombre de entre 50 y 60 años como partícipe.

El asalto por el que debe pagar

El 27 de agosto de 2008 por la noche, dos hombres armados ingresaron a robar a la vivienda de una familia de apellido Cusa en la localidad de Mercedes, provincia de Buenos Aires. Maniataron al matrimonio y su hija, les exigieron la entrega de dinero y se fueron con unos 23.000 pesos. Pero una amiga de la hija logró escapar y llamó a la Policía. Cuando llegaron los patrulleros los asaltantes huyeron por el fondo de la casa. Uno de ellos era Miguel Norberto Rosales, quien se fugó antes de recibir la condena a ocho años de prisión. Luego de su detención el domingo en la localidad de San Benito, se espera el exhorto judicial para que se lo traslade a Mercedes y comience a cumplir la condena por aquel asalto y otros más que le endilgaron.

 

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