Policiales
Jueves 30 de Julio de 2015

Detuvieron a dos personas de la comunidad gitana por la violación a una adolescente

En la investigación por la denuncia de abuso sexual contra una chica de 17 años en Gobernador Sola (departamento Tala), la Policía realizó un procedimiento en Nogoyá donde detuvo a los dos principales sospechosos de la violación.

Según la denuncia, el martes a la mañana la adolescente de 17 años iba caminando a la escuela cuando fue interceptada por dos hombres, uno la tomó del brazo y la subió al auto por la fuerza, luego la llevaron hacia un camino vecino vecinal donde la ultrajaron, era sujetada por uno mientras que el otro cometía la agresión sexual. Luego la liberaron y se fue caminando hacia su casa.
La víctima brindó a los investigadores características físicas y faciales de los abusadores, así como su forma de hablar extraña. Por esto se sospechó que podría tratarse de gitanos. Ayer por la tarde, ubicaron un auto con iguales características a las de los violadores en una carpa en un asentamiento de gitanos en Nogoyá.
Con el allanamiento ordenado por la Fiscalía y autorizado por el Juzgado de Garantías, se ubicó a los dos presuntos autores de la violación, que comparten similitudes con la descripción de la adolescente. Además, uno de ellos tiene rasguños en el rostro, tal como referenció la víctima que le produjo durante el forcejeo.
Se secuestró el vehículo y un celular, que serán peritados. En el auto se buscarán rastros de los abusadores y de la víctima, mientras que en el teléfono se buscará una llamada telefónica recibida en el horario de la violación, ya que la joven contó este episodio y hasta dijo con quién habló el abusador.
Los acusados son vendedores de ropa ambulantes y habrían estado por la zona el día del abuso sexual. Mañana serán sometidos a una rueda de reconocimiento, donde la víctima deberá señalarlos si se trata de los autores. También hay pruebas genéticas que se podrían realizar, ya que la Fiscalía cuenta con pruebas de laboratorio para cotejar con las acusados.
Con un caudal de pruebas importantes, lo más difícil en este tipo de casos es la localización de los agresores, ya que no eran conocidos de la víctima, lo que según los investigadores ya se habría logrado.

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