La Provincia
Jueves 31 de Diciembre de 2015

Destacados 2015: La fuerza de las mujeres que quieren sacar su barrio adelante

Ana y Mónica luchan contra la violencia de género y por llevarle paz a los vecinos del Lomas del Mirador II. Por otra parte, Hebe Rull es un admirable ejemplo de vida.

José Amado/De la Redacciónd e UNO 
El año que está por llegar podría ser un antes y un después en el barrio Lomas del Mirador II: aquel en que las noticias de lo que pasa en esas calles de la zona este de Paraná dejen de salir en la sección Policiales, y se empiece a contar en estas páginas las mejores historias y los logros de quienes trabajan para un futuro con dignidad y sin violencia.
A Mónica Olivera y Ana Escobar las conocí una tarde en un pasillo de Tribunales. Estaban desesperadas porque un clan del barrio intentaba desalojarlas para quedarse con sus viviendas. En UNO tuvieron la difusión de una problemática que afectaba a mujeres solas al frente de un hogar, y luego llegó la respuesta de las autoridades. Pero la lucha fue día tras día, y hoy continúa por otros caminos: este año formaron la Asociación Mujeres Luchadoras Positivas, ayudan a víctimas de violencia de género y van por más.
En la jornada de los Destacados se las veía contentas y más relajadas luego de un año intenso: “El 2015 fue fantástico, porque fueron más las buenas que las malas. Nos hemos visto reconocidas por algunos sectores políticos, que no es que nos interese sino que lo necesitamos, también ellos a nosotros para ser el nexo que necesitan las mujeres cuando tienen un problemas de violencia de género. Aparte para poder realizar cosas en el barrio, nosotros queremos darle un cambio de mirada, logramos gracias a la intendenta saliente que nos dieran los títulos de propiedad de nuestras viviendas, eso fue un logro inimaginado, porque ya nadie va a poder venir a querer quitarnos nuestra viviendas. Y empoderarnos de nuestro barrio, porque si tenés tu escritura tenés un buen sentido de pertenencia y lo vas a cuidar como oro, y van a cambiar muchas cosas. Va a llevar tiempo, pero estamos ahí, no bajamos los brazos”, contó Mónica con el orgullo a flor de piel.
Ana tuvo algo de alivio luego del homicidio de su hijo Emanuel Vásquez (agosto de 2013), con la condena a los asesinos. “Yo tuve un 2015 dentro de todo positivo. Logré la justicia de mi hijo que hace dos años y cuatro meses que falleció. Otra cosa que para mí fue importantísimo fue terminar mis estudios, terminé con muy buenas notas y escolta derecha de la Bandera Argentina, más la escritura de mi vivienda. Y esto, que a mí me llena el alma haber podido venir acá y ser reconocida con la Asociación por toda la lucha que nosotras hemos tenido en nuestro barrio. Lo que hacemos es ayudar a las mujeres que han sufrido violencia de género, y quién mejor que yo que lo sufrí en carne propia para poder ayudar a mujeres que están en el lugar que yo estuve, y que gracias a Dios pude salir”, dijo.
Sobre esta problemática, Mónica contó cómo trabajan junto a las víctimas y espera que se resuelvan las cosas que todavía faltan: “Cuando alguien nos llama les planteamos todo lo que ellas tienen que hacer, porque hay que denunciar, conseguir las restricciones, y si tienen el compromiso, porque muchas veces la mujer hace la denuncia y vuelve con el esposo, porque es muy difícil cortar con esa espiral de violencia. Pero el primer paso es la denuncia para que haya un precedente. Les explicamos que no es rápido, que todavía faltan muchas cosas por resolver, que no está todo aceitado. La Ley Nº 26.485 (Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales) no se implementa en su totalidad, entonces es difícil, pero hay que explicárselo para que no se creen falsas expectativas. Seguramente en días va a salir el botón antipánico en la zona de Paraná, que fue aprobado este año por el municipio, que va a ser a través de denuncias judiciales, o sea que no le van a dar a todo el mundo, sino a mujeres que ya tengan denuncias en la Justicia”.
Con este panorama de mucho trabajo de cara al futuro, uno de los objetivos para hacerlo mejor es contar con un espacio físico: “Tenemos muchos proyectos, nuestra Asociación quiere tener en 2016 su sede. Tenemos en el barrio un lugar (en el anexo de la escuela) que es el paradigma de la delincuencia y el abandono, y queremos transformarlo en un paradigma de vida, de cosas sanas, de emprendimientos para los chicos jóvenes, porque los chicos del barrio no tienen dónde ir, es una realidad, y tenemos un edificio fantástico, muy bien conservado todavía, que podemos recuperarlo, esa es la utopía y por eso queremos contar con los estamentos del Estado para llenar en ese lugar”, dijo Mónica.
Ana se sumó a este pedido porque también sueña con un barrio distinto: “El Lomas siempre fue más conocido por las cosas malas, entonces nosotros nos hemos ocupado que también se sepan las cosas buenas que se hacen en el barrio, hemos hecho muchas cosas con los chicos, con el Sedronar, y está bueno que se sepan. Yo creo que en 2016 estoy muy positiva de que vamos a poder seguir haciendo cosas muy buenas, por el barrio y por la gente del barrio. Porque en el Lomas del Mirador II hay mucha gente que es trabajadora y buena, y muy pocos los delincuentes”.
“Es empoderarnos del barrio, recuperar espacios y decir ‘acá estamos nosotros y estas cosas no las queremos’. No queremos que nadie le quite la casa a nadie, que nadie le venda droga a nuestros hijos y que los gurises tengan un futuro. Porque yo hace 23 años que vivo ahí y a los gurises del barrio los ves crecer, ser adolescentes, meterse en la droga hasta morir, entonces no queremos eso. Hay gente que me dice ‘dejate de joder, tus hijos ya son grandes’, pero yo a los gurises los quiero, son de mi barrio, los vi nacer, yo me muero si los veo el día de mañana drogados en una escalera, no quiero eso para los gurises, por eso hago todo lo que hago, porque los quiero, son re-pesados, pero los quiero. Entonces, ¿cómo vas a dejar que venga un maldito y les dé droga? Esperemos que ya que hay tanto cambio en el tema político, que se ha hablado duramente contra el narcotráfico, ojalá y Dios quiera, que sea cierto”.

Hebe Rull, admirable ejemplo de vida 
La entereza de Hebe Rull es ejemplar y admirable. El lunes 21 de abril fue la última vez que vio a su hijo Agustín, de 7 años, cuando entró a la escuela Belgrano de Concordia, junto a Mateo, su hermano mellizo. El padre de los chicos, Juan Carlos Romero, hostigó durante años a su expareja, pero aquella tarde se decidió a hacerle lo peor: buscó a los niños a la salida de clases, los subió al auto, se dirigió hacia la autovía nacional 14 y se metió en contramano. Chocó de frente un camión y le causó la muerte a Agustín y graves lesiones a Mateo. El hombre murió tres meses después.
La mamá de los mellizos se transformó en un paradigma de la lucha contra la violencia de género: supo transformar el dolor en solidaridad con las mujeres que atraviesan situaciones como las que ella vivió. En los Destacados 2015, contó: “Después de todo esto que pasó pude salir adelante y seguir luchando, y estoy abocada a otras mujeres, ayudándolas, y acá estamos, convocada porque no me caí. Me encontré con muchos casos, desde violaciones a chicos hasta mujeres que se animaron a confesarme que tenían una vida parecida a la mía, de encierro, de humillación, de maltrato. Yo las aliento a que rompan esas cadenas y que hablen y denuncien, que siempre hay alguien tratando de ayudarlas. A veces cuando una está encerrada cree que no hay nadie que te va a escuchar”.
A Hebe quienes no la escucharon a tiempo fueron las autoridades judiciales: “Lo que salió mal conmigo fue la Justicia que no protegió a  mis hijos, mi lucha ahora se va a centrar en  abocarme a los hijos, quiero empezar por ese lugar, porque se descarta a los chicos, se da una protección a la mujer por medio del Juzgado, pero los hijos quedan en el medio, y son los más damnificados. Mis hijos tenían 6 años y eran indefensos, a pesar de que yo denuncié que estaban siendo utilizados por el padre no me supieron escuchar, por eso ahí está mi lucha”, afirmó la mujer, quien ya estuvo en contacto con Fabiana Tuñez, la flamante presidenta el Consejo Nacional de la Mujeres.
Para esto, Hebe sabe las cosas que tienen que cambiar ya: “La Justicia. Yo tuve las entrevistas pero con el asistente social solamente, el juez nunca intervino, la psicóloga y la psiquiatra que me vieron a mí y a mis hijos no supieron ver el daño que les estaba haciendo (Romero) a los chicos, que estaban siendo manipulados. Tiene que haber gente más idónea y capacitada”. 
Ella, mientras ayuda a salir adelante a Mateo, sostiene su hogar y afronta el duelo por la muerte de Agustín, sabe que esto recién empieza: “Es largo este camino, muy arduo y hay mucha cosas por mejorar, y nosotras que estuvimos del otro lado y lo vivimos en carne propia, somos las personas que mejor podemos enfocarnos en esto y saber qué es lo que se necesita”.

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