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Viernes 05 de Febrero de 2016

Desplazaron a un comisario por los privilegios que le daba a un preso

En Chovet se encontraron con que el reo no estaba alojado en la dependencia policial

Ubaldo G. Mauro / Especial para UNO
umauro@lacapital.com.ar 


Las autoridades policiales provinciales pasaron a disponibilidad al titular de la subcomisaría 3ª de Chovet, Departamento de General López, Santa Fe, comisario Sergio David, porque en la dependencia a su cargo tenía detenido a un condenado por violación de su hijastra, al que se le permitía manejarse con gran libertad, ya que hasta recibía visitas íntimas en la casa del mismo comisario –en rigor, la residencia policial lindante con la comisaría–, y hasta habría usado el auto patrullero de la dependencia para cumplir mandados al comisario.

“Desde hacía meses se daba esta situación licenciosa en la comisaría de Chovet”, expresó David Reiniero, secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad de la provincia.

Según trascendió, el detenido, Horacio Silva, purgaba una condena a 12 años de prisión por violar a su hijastra desde que esta tenía 3 años y hasta los 10 años en Villa Cañás. El condenado, tras pasar un tiempo en la Jefatura de Melincué, fue trasladado por las agresiones que sufrió, y actualmente estaba en la comisaría de Chovet, a unos 130 kilómetros de Rosario.

Según relató el padre de la nena abusada, José Juárez, el reo tenía visitas íntimas con su actual mujer en la cama del comisario. Y señaló a medios que lo consultaron que las versiones sobre estos extraños privilegios llegaron a sus oídos “hace un año”.

Reiniero confirmó la información en diálogo con La Capital: “Las denuncias que habíamos recibido se confirmaron en el mismo momento en que al hacer el procedimiento nos encontramos con que el preso estaba ausente de su lugar de detención. Todas las acciones que se adoptan ante casos como este –señaló–, están protocolizadas y nosotros hemos actuado en consecuencia constatando la  falta y notificando al fiscal sobre la situación para que lleve adelante la investigación”, indicó.

Solo un juez

En diálogo con la prensa, David Reiniero ratificó luego claramente que solo un juez y nunca la fuerza policial pueden autorizar alguna prerrogativa como una salida transitoria para un detenido o una falta menor e intrascendente, “lo que de ninguna manera rige para un caso como este”, donde se pudo comprobar que, efectivamente, el condenado no estaba tras las rejas sino en la citada residencia policial. Ante el hecho, Silva fue trasladado nuevamente a la cárcel de Melincué.

A raíz de estos hechos, el ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro, quien ayer visitó la ciudad de Firmat para dejar inaugurado el Comando Radioeléctrico de la localidad, señaló a este diario que “apenas llegó la denuncia sobre el caso, se instruyó a Asuntos Internos para que actúe”.

Para el ministro, esta acción demuestra que “se está trabajando para el mejoramiento de la fuerza, que se debe depurar a sí misma separando a los malos policías y jerarquizando a los buenos”, un concepto que también repitió durante el acto inaugural en Firmat”.

Por último, destacó el accionar del organismo y afirmó que “en el último mes se han desarrollado más controles internos de la fuerza que en los últimos dos años”, y recordó la reciente detención de 15 policías acusados de un crimen y su encubrimiento.

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Impacto y asombro entre los habitantes del pueblo

Gustavo Orellano / Especial para UNO
gorellano@lacapital.com.ar


La noticia del desplazamiento del comisario y sus motivos generó en el pueblo una mezcla de impacto y asombro. Impacto por la trascendencia, incluso a nivel nacional, que tomó la noticia, pero al mismo tiempo asombro porque a los vecinos no le consta haber visto al reo manejarse “a sus anchas” por el pueblo, ni menos en el patrullero, según cuentan.

Sí comentaron algunos testigos haber visto a un hombre de unos 40 años de contextura “gordita” trabajar junto a otras personas sobre el techo de la residencia policial (lo que llaman la casa del comisario) haciendo arreglos. “Pucha, el único que laburaba en Chovet era el detenido y se arma este lío”, escuchó La Capital decir con sorna a un parroquiano.

De hecho, nadie en el pueblo hablaba ayer más que de eso.

“Quién le dice, capaz que vino a hacer compras y yo no sabía que estaba atendiendo a un violador”, dijo asombrada una comerciante, la primera con la que habló este diario.

Ni la soledad de la hora de la siesta, casi sagrada en un pueblo donde hasta cierran las estaciones de servicio, impedía que en los lugares de encuentro como los clubes San Martín y Defensores la gente se juntara a hablar del tema.

La sensación de sorpresa fue una constante entre los vecinos con los que habló este diario, quienes no olvidan aquella vez que un médico alojado en la comisaría acusado de un homicidio debió prestar sus servicios profesionales a una persona que requirió de atención, porque en el pueblo no había ni un médico disponible.

El comentario general es que los presos de Chovet hacen algunas tareas, aunque siempre dentro de la dependencia.

“Nosotros solíamos ver a un hombre de contextura gordita de unos 40 años realizando tareas, pero ignorábamos que se trataba del preso, ni mucho menos que estaba por un caso de violación”, conversaban entre ellas dos mujeres cuando fueron interrumpidas por La Capital. “Si realmente pasó lo que se comenta, de alguna manera también estuvo en riesgo la seguridad de los habitantes, tratándose de un violador”, razonó un hombre. Pero nadie pudo acreditar haberlo visto, por ejemplo, rondando las calles de la ciudad con el patrullero.

Tampoco le consta haberlo visto fuera de la comisaría al presidente comunal, Esteban Bogdanich, quien sí reconoció, como muchos vecinos, que el hombre hacía tareas dentro de la comisaría.

Bogdanich lamentó el hecho porque, en su opinión, el accionar del jefe de la subcomisaría había sido bueno, que estaban conformes, al punto de que prácticamente no se presentaron hechos de gravedad en el pueblo, y que el comisario gozaba de buena reputación.

No lejos de ahí, un hombre dijo: “Si el delincuente era tan peligroso como dicen, ¿cómo vino a parar a esta subcomisaría que está en tal malas condiciones?” Algo de razón tenía. Este diario constató el estado de deterioro que presenta el lugar, con una celda minúscula y un colchón cochambroso, y espacios que se ven muy abandonados.

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