La Provincia
Miércoles 06 de Enero de 2016

Despierta interés la bicicleta que funciona con un motor con agua

El invento, que alcanzó gran popularidad, fue desarrollado por un joven de Crespo para uso personal. Dice que cualquiera podría hacerlo

Alex Fiebke es oriundo de Campo Grande, provincia de Misiones, pero hace 11 años se radicó en Crespo junto a sus padres. Tiene 22 años y está a punto de iniciar el 4º año de la carrera de Arquitectura en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. Aficionado a las motos y a la mecánica, un día escuchó a su papá y a su abuelo contar que alguna vez, allá por la década del 50, alguien fabricó un motor que funcionaba con agua.

Investigó sobre el tema, y con un motor desarmado y en desuso que le regaló un vecino comenzó a experimentar con una bicicleta playera que él mismo transformó en chopera y es la que usa hoy en día.

A prueba y error logró su objetivo: que el vehículo se propulse con ese motor, funcionando con una parte de agua. “Investigué un par de ideas para ver cómo podía hacerlo andar y entré a probar hasta que logré hacerlo funcionar”, contó a UNO.

Asimismo, explicó: “Es un motor común. Si es naftero se pueden aplicar un par de adaptaciones. Hay dos formas de hacerlo: una es mezclando nafta y agua: cualquier motor común tiene normalmente una eficiencia del 30% en cualquier vehículo, y con agua aumenta la eficiencia en un 60% o 70%. La otra forma es convertirlo para que directamente ande con agua, pero ahí sí hay que entrar a modificar un montón de cosas. De las dos maneras es factible conseguir que ande”.

Alex confió que armó este dispositivo porque tiene una moto que consume mucho combustible y de este modo procuró contar con un vehículo que le sirve para trasladarse dentro de la ciudad reduciendo los costos de manera considerable. “Estudié en la escuela técnica de Crespo, pero desde chico trabajé en distintas cosas. A los 14 años empecé con la mecánica, que es algo que siempre me gustó, y aunque estudio Arquitectura me la paso investigando sobre el tema”, aseguró.

Todavía el motor está en período de prueba y el joven inventor hace recorridos cortos, por si algo llega a fallar. “Afortunadamente hasta ahora está funcionando bien. Estoy experimentando con este motor chico, pero tengo uno más grande, completamente de hidrógeno, aunque todavía no lo probé en la bici”, dijo, a la vez que comentó que le sacó los pedales para que ande mejor.

Si bien le gustaría desarrollar su proyecto de manera más elaborada, para poder extender el uso del motor a otras personas que lo requieran, comentó que no cuenta con los recursos necesarios. “Soy estudiante universitario y mi problema es que no tengo el capital para poder invertir en esto. Como no existe bibliografía especifica sobre cómo hacer este tipo de motores, hay muchas cosas que son a prueba y error. Por ahí hay que estar tocando el motor para probarlo y corro el riesgo de que se rompa a los 10 kilómetros. Por ahora prefiero tener a disposición el vehículo andando con lo que ya logré fabricar, en vez de innovar y que se me termine rompiendo y quedarme a pie”, señaló.

“Me gustaría conseguir a alguien que me patrocine, tener un motor para probarlo, con todos los materiales y herramientas que necesito; entonces sí me podría poner a estudiar y sacarle al motor el 100% de eficiencia”, dijo a modo de conclusión.

Misteriosos antecedentes
En 1970, el inventor extremeño Arturo Estévez Varela salió en los medios de comunicación mostrando ante notario en Sevilla una motocicleta movida por hidrógeno generado a partir de un depósito de agua. Si bien donó la patente al Estado español, en la Oficina de Patentes y Marcas del Ministerio de Industria español no existe referencia alguna al motor de agua de Arturo Estévez. Los rumores indican que las petroleras impidieron su desarrollo.
La viabilidad de un proyecto para el futuro
Entre las distintas informaciones a las que tuvo acceso durante el proceso en que estuvo investigando sobre el tema de los motores alimentados con agua, Alex Fiebke se encontró con casos que lo alentaron a lograr confeccionar el suyo para utilizarlo en su bicicleta: “En teoría algunos lo han hecho. Hay un muchacho que hizo andar un motor solamente con agua en un auto y aseguraba que con un litro pudo recorrer 2.000 kilómetros; otro consiguió con un litro trasladarse en una moto 500 kilómetros. Todo depende de la eficiencia que uno logra en el sistema”, comentó a UNO.

Entre las conjeturas a las que arribó luego de cumplir su meta, Alex opinó: “No se avanza en esto porque perjudicaría a quienes tienen el negocio de la petroleras y los combustibles. Yo no tengo grandes conocimientos de mecánica y lo pude hacer, con más razón lo conseguirían las grandes empresas automotrices que se dedican a esto”.

En este sentido, contó que los vehículos híbridos que están saliendo al mercado tienen un sistema que es de difícil acceso: “Los hacen como para que nadie se los pueda copiar, o si se rompe algo lo puedan arreglar solo ellos, entonces mantienen siempre su circuito de negocios. En cambio, al sistema del motor con agua lo podría hacer cada uno, con un poco de conocimiento y estudiando el tema. En vez de andar 20 kilómetros, cada persona podría llegar a recorrer unos 2.000 con 60 pesos y las remiseras por ejemplo abaratarían costos, porque el agua es más barata que el gas. Todo depende del estado del motor y la eficiencia del aparato. Eso por supuesto no conviene a ninguna petrolera y por eso se presiona para que esto no se desarrolle a nivel masivo y lo pueda usar más gente”, sostuvo.
Gran impacto ecológico y económico
Alex Fiebke sostuvo que la idea de esta iniciativa es que la gente pueda tomar conciencia de que es posible llevarla a cabo: “Alguien que tenga mayor conocimiento o que le interese este tipo de proyectos lo va a poder hacer”, dijo, y opinó: “Lo que pasa es que la Argentina es un país muy capitalista y ese es el problema: quienes tienen mucha plata piensan en cómo seguir ganado más, en vez de pensar en el bien de la mayoría”.

“Se puede mover todo el país usando agua como combustible, sembrar y cosechar en el campo. Básicamente se ahorraría muchísimo dinero. Con el transporte los pasajes bajarían considerablemente, o incluso ser gratis algunas cuestiones. Y sobre todo, se estaría logrando un impacto ecológico que nos favorecería a todos”, aseguró.


 

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