A Fondo
Sábado 22 de Agosto de 2015

Desocultamiento y narcotráfico


Lucila Tosolino/De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


Primer acto: el domingo 2, personal de Gendarmería Nacional halló, en un camión que viajaba por la ruta nacional 18, cerca de Villaguay, seis toneladas de marihuana.
Segundo acto: el domingo 16, personal de la misma fuerza de seguridad secuestró dos toneladas de dicha droga de un camión que circulaba por la ruta nacional 12, cerca de La Paz.
Tercer acto: el martes 18, la Policía de Entre Ríos encontró en una casilla ubicada por la zona este de Paraná más de 1.200 kilos del mismo estupefaciente.
Ahora, según la conocida secuencia, es pertinente preguntarse cómo se llama la obra, y es acá en donde no hace falta dar demasiados rodeos y decir que en Entre Ríos hay narcotráfico. 
Estos tres hechos ocurrieron exactamente en el transcurso de 17 días. Estamos hablando de que en menos de un mes las fuerzas de seguridad lograron incautar más de nueve toneladas de marihuana. Y solo se trata de la que pudieron secuestrar, ya que debe haber mucha más dando vueltas, sin que “nadie” la note.
Resulta alarmante que la dirigencia política, quienes deben hacerse cargo de este flagelo, no hablen del tema y opten por mirar hacia otro lado, ser indiferente. A esta problemática pocos la tratan y quien se atrevió a hacerlo, de manera sumamente acertada, fue el periodista y escritor Daniel Enz en su último libro Los hijos del narco. La publicación describe diferentes casos de narcotráfico, violencia, poder y muerte en la provincia. Se puede leer cómo a fines de los 80 ya pisaba fuerte el comercio de drogas ilícitas en Entre Ríos y en la actualidad nos encontramos inmersos en un complejo panorama. 
¿Acaso la dirigencia política no piensa arremeter contra esta triste realidad? ¿O prefieren seguir viviendo en un estado de ocultamiento y negación de la verdad?
El filósofo alemán, Martin Heidegger desarrolló el término “Aletheia” y lo describe como la verdad, la cual aparece cuando algo es visto o revelado. Se trata de tomar algo oculto y hacerlo evidente, de “desocultar” lo que se nos presenta. Creo que este concepto viene al dedillo con la situación de los gobernantes entrerrianos, ya que permanecen bajo un “velo” que les “impide” ver que en la provincia efectivamente hay un pesado comercio de drogas ilícitas.
Este estado de ocultamiento y negación de la realidad destruye cientos de familias, termina con la vida de niños y adolescentes que trabajan para los narcotraficantes y condena a numerosos barrios a vivir bajo balaceras constantes y violencia ilimitada. Es hora que quienes deben hacerse cargo se “desoculten” y actúen ante este mal que afecta a muchos. Aunque no se sabe si los gobernantes “no pueden ver la verdad” o “no quieren verla”, pero sería interesante que al menos muestren interés por la problemática y disimulen preocupación. ¿O acaso se mantienen en el molde porque, como dijo la hermana Martha Pelloni, “los políticos están financiados por dinero narco?” Puede ser o no. Pero lo que sí es evidente es este ocultamiento de la realidad que empeora a cada segundo. La verdad está a la vista y la sociedad está cansada de pedir ayuda. Es momento de ocuparse de este flagelo que no tiene techo y crece como hiedra. 
Es inevitable que esta problemática no genere impotencia, indignación y un interrogante: ¿El gobierno quiere combatir el narcotráfico o en realidad está colaborando con su desarrollo? 

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