A Fondo
Jueves 10 de Marzo de 2016

Desconectar igualdad, conectar desigualdad

Luciana Actis / De la Redacción de UNO
lactis@uno.com.ar


La Trabajadores del Ministerio de Educación se concentraron ayer frente al Palacio Pizzurno, sede del Ministerio de Educación de la Nación, en rechazo al despido de las personas que llevaban adelante el programa Conectar Igualdad.

Si bien días atrás el Gobierno nacional, a través del ministro Esteban 

Bullrich, salió a desmentir el cierre del programa, en la vereda contraria continúa con el desmantelamiento del equipo técnico que desde hace cinco años llevaba adelante con éxito el proyecto. “Cuando las netbooks llegan a la escuela comienza nuestra tarea. El Conectar Igualdad no es repartir computadoras; es poner al servicio de la inclusión educativa una herramienta tecnológica de la que se vienen apropiando docentes y alumnos”, explicó a Javier Castrillo, coordinador del programa educativo. “Lo cierto es que el programa está parado, y aunque los chicos y profesores tengan en su poder las netbooks, no entendemos cómo van a funcionar”, se preguntó Castrillo, que informó que cuando se entrega una computadora el Estado apostó por la inclusión y por eso generó un sistema para que no pudiera funcionar si el alumno no vuelve al colegio.

Cabe recordar que en noviembre de 2015, cuatro días antes de imponerse en la segunda vuelta electoral frente a Daniel Scioli, Mauricio Macri aseguró en Telenoche que soñaba impulsar desde su gobierno “computadoras desde 1º grado” para todos los chicos. No obstante, apenas dos meses después de su asunción, se resolvió el despido de 1.000 trabajadores del programa. 

Versiones de fuentes vinculadas al macrismo sostienen que detrás de los despidos se esconde un gran negociado: lo que se abre es una oportunidad millonaria para las compañías que trabajan en la educación online. Por lo pronto, Microsoft sería la estructura de software base. A principios de 2016, en el marco del encuentro de Davos, Satya Nadella, CEO de Microsoft, le acercó al Presidente una oferta por demás de tentadora: paquetes de software educativo con alcance a 10 millones de alumnos y programas de capacitación online para 1 millón de docentes, según señaló el sitio iProfesional.com. Asimismo, hay que tener en cuenta que el Sistema de software libre Huayra  –el que usan actualmente los dispositivos de Conectar Igualdad–es un sistema operativo libre desarrollado y financiado por el Estado nacional, basado en la tecnología Debian GNU/Linux. Se trata de una alternativa al monopolio de Microsoft Windows.

Lo único cierto es que, por el momento, los millones de chicos que recibieron su primera netbook, que por primera vez se conectaron con el mundo tecnológico para así ingresar al siglo XXI, volvieron a quedar en stand by hasta nuevo aviso. Y el programa se perfila como un software que se limitará a ir reemplazando de a poco al viejo pizarrón por una pantalla, con contenidos hechos afuera.

De esta forma, el Estado nacional se desentiende de la educación nuevamente para que cada provincia se haga cargo de las políticas educativas, tal como sucedió en la década de 1990 con las escuelas. La mentada modernización del Estado plantea un auténtico cambio: desconectar la igualdad, para conectar la desigualdad.

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