La Provincia
Martes 25 de Octubre de 2016

Descartan riesgo inminente de caída de la torre de alta tensión

El geólogo José Sanguinetti opinó que la estructura soportará la corrosión del suelo, pero advirtió que hay que atender el tema

La semana pasada la erosión de la barranca donde se erige la torre de alta tensión de 500 kilovatios que transporta la energía que proviene de la represa de Salto Grande hacia la planta transformadora de Santo Tomé, en la provincia de Santa Fe, provocó el derrumbe de la manta de hormigón dispuesta para asegurar la estabilidad del terreno. La situación alarmó a los vecinos de la zona y el titular de la Secretaría de Proyectos Estratégicos de la Municipalidad de Paraná, Eduardo Barbagelata, había señalado que "el tema es gravísimo, por lo que significa la torre de alta tensión".
Consultado sobre la situación, el geólogo José Sanguinetti opinó que la empresa Transever, que tiene sede en Rosario y es la que se ocupa de lo concerniente al transporte de la energía de alta tensión en el sector noroeste del país, y por tanto es responsable del mantenimiento del lugar donde está colocada la estructura, debe evaluar de qué manera lo soluciona: "Ellos hicieron la protección existente que ahora se está rompiendo y se cayó una parte. Tendrían que rehacer lo que está roto o prever otro tipo de protección, porque el diseño que hicieron para esta zona puede no ser el más óptimo".
"El diseño fue efectuado de una consultora cordobesa y consistió primero en hacer un tipo de malla sobre el talud de la barranca, pero enclavada a muy poca profundidad. Tenía una especie de clavos que no llegaban a un metro de profundidad y existía este riesgo de que se desprendiera, que es lo que pasó ahora", dijo, y agregó: "Sobre esa malla se colocó una capa de cemento, que le da un cierre hermético a todo el talud, para no dejar que el agua de lluvia golpeara o que influyera el viento en los desprendimientos".
El especialista opinó: "Deberán mejorar un poco el diseño original y hacer la parte que se está rompiendo, y tengo entendido que se están ocupando de ver la situación".
"No creo que haya un peligro inminente de desastre con la torre. Incluso hay medidas anteriores, como un terraplén al pie de la barranca que se realizó con una técnica que se llama inyecciones cementicias, que son como pilotes de cemento que se colocan al pie de la barranca y se hicieron también pilotes de cemento en la mitad de barranca y en la parte alta de la misma. Pero más allá de que no haya peligro inminente, hay que prestarle atención", destacó Sanguinetti.
Consultado acerca de si puede frenarse la acción de la naturaleza que genera el desmoronamiento, el profesional sostuvo que para revertirlo, en general, se usan estas protecciones.
"También hay otras formas, pero pueden ser muy caras, de costos muy altos. Revestir el talud para evitar los desmoronamientos menores que se van acentuando y que van produciendo un retroceso de todo el frente de barranca o de sus aristas son medidas que están al alcance de las empresas que manejan todo este sistema y tienen un resultado más o menos satisfactorio", señaló, y agregó: "Por ahí se puede hacer otro tipo de obra, como en Diamante hace alrededor de 10 años, donde dispusieron drenes. En ese lugar incidía mucho la descarga de unos acuíferos de ciertos niveles de agua que producía un ablandamiento del terreno y provocaba el deslizamiento. En otros lugares también se tomaron otras medidas, pero eso depende de cada situación y del criterio de cada empresa o consultora que encara el diseño de protección".
Por último, recordó que las barrancas de la zona de Paraná están conformadas por arenas, limos y arcillas. "Son materiales que no están cementados y por el estado de saturación se pierde el suelo sólido y se transforman en fluidos; es decir que el saturado fluye como si fuera un líquido. Después hay unos niveles calcáreos que no son muy contundentes ni muy extendidos. Son suelos poco aptos para mantenerse estables, sobre todo los taludes altos, como es un talud de barrancas, que necesitan el cuidado y la atención permanente", concluyó.

Una constante en las márgenes del Paraná
Especialistas coinciden en que el deslizamiento de barrancas es una constante en las márgenes de la provincia desde Diamante hasta La Paz. "El río es uno de los factores que influyen, pero es un fenómeno en el que las causas y las variables que intervienen son complejas", aseguró el geólogo José Sanguinetti.
En Paraná la problemática preocupa a vecinos y autoridades y reviste antecedentes en ocasiones dramáticos, como el ocurrido a mediados de setiembre de 2015, en el que un deslizamiento de las barrancas también en la zona de las torres de alta tensión, sobre el kilómetro 603,5 margen izquierda del río, provocó el derrumbe de varias viviendas precarias asentadas en el lugar. Afortunadamente no hubo lesionados, pero el tema generó alarma en los paranaenses.
Desde la Prefectura Naval habían pedido en ese entonces que quienes navegaran en el sector comprendido entre la Toma de Agua y la Torre de Alta Tensión lo hicieran a una distancia mayor a 300 metros de la costa y a velocidad reducida para que no se agrave la situación.
Un mes antes, en agosto de 2015, la lluvia había causado otro deslizamiento de barrancas, pero en la zona del Parque Urquiza. En dicha oportunidad cayeron cinco metros de tierra en calle Etchevehere y se derrumbó parte del cordón cuneta y de la calzada. En mayo ya se había registrado un desplazamiento de hasta 15 centímetros en la barranca y además se produjo la rotura de una cañería cloacal cuya traza pasaba por la misma y se conecta en el colector de la Costanera.
Ese mismo mes, en Santa Elena vivieron una angustiante situación por el desmoronamiento 10 viviendas en la costa del Paraná, debido a la crecida, por citar algunos casos.
El riesgo de quedarse sin suministro
La zona donde están situadas las torres de alta tensión no es apta para viviendas debido a la inestabilidad del suelo. "Las torres se colocaron ahí hace más de 40 o 50 años. La de 500 kilovatios lleva la energía de nuestra represa hasta la planta transformadora de Santo Tomé y de ahí vuelve con menor intensidad a través de las torres más bajas, que son las que proveen de energía a nuestros hogares. Y también abastece a otras provincias", comentó el geólogo José Sanguinetti.
En este marco, explicó: "Si cae alguna nos quedamos sin suministro en Entre Ríos. Cuando se ponga en funcionamiento la planta transformadora que Enersa está haciendo en Paraná ya no va a existir más ese riesgo de que nos quedemos sin electricidad".

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