A Fondo
Domingo 13 de Marzo de 2016

Derriban mitos sobre el combate a los mosquitos

Carlos Damonte / De la Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


Para Edgardo Marcos fumigar espacios públicos con el propósito de combatir el dengue es una actividad inútil. El médico veterinario contó a la agencia de noticias Télam que la acción del personal de la mayoría de las comunas entrerrianas es un trabajo que no llevará a ningún lado si de achicar el nivel de peligro se trata.

El profesional aseguró que se fumiga para la tribuna. Es decir, con el fin de conformar a los vecinos, porque determinó que el mosquito en cuestión no está en plazas o parques sino en el fondo de casas con patio o jardín, donde se crían dentro de recipientes arrumbados e inútiles. 

Este experto de la Facultad de Ciencias Veterinarias habló para derribar mitos y en ese afán especificó que “no hay que fumigar y que la foto de cuadrillas realizando esa actividad en plazas y parques no hacen más que confundir”. 

Aportó incluso que en plazas y parques hay mosquitos pero no el aedes aegypti, que es el que transmite el dengue, el zika y el chikungunya. También definió como falso creer que los criaderos formados en las paredes de los recipientes rotos que quedan en los fondos de las casas proliferan en las villas y barrios más pobres. 

Aseguró que al mosquito en cuestión se lo combate con la identificación y eliminación de recipientes en patios, terrazas y jardines. “Fumigar es meter veneno en el ambiente, mata solo al mosquito adulto, y encima puede eliminar a muchísimos predadores del aedes aegypti”, estimó el docente universitario que por ese motivo tampoco aconseja que en los hogares las personas fumiguen. 

La foto de gente fumigando plazas y parques “que aparece cada vez que sale una nota sobre dengue contribuye a empeorar la actual situación porque el que la lee piensa que el gobierno se está ocupando y se relaja. Nada más errado que eso”, estimó el veterinario. 

Fumigar viene de humo, y remite a los años  de la década de 1950 cuando se aplicaba el DDT (compuesto presente en insecticidas), que generaba una nube de humo blanco, lo que hoy quedó en desuso. Hoy en día la fumigación se realiza por aspersión; es decir  mediante una máquina que produce gotas muy pequeñas que impactan en el mosquito en vuelo, lo que exige que se haga en horarios propicios, cosa que no ocurre en esta campaña, que trabaja hasta a plena luz del sol. El aedes aegypti no está ni a esas horas ni en esos lugares, recalcó el docente universitario. A diferencia de las hembras de otros mosquitos, que desovan en el agua, la hembra del aedes aegypti lo hace en las paredes rígidas y artificiales de los recipientes capaces de contener agua, explicó el profesor y añadió: “Después, cuando llueve, el agua hará lo suyo para que ese huevo se desarrolle en larva”. Los machos y hembras del aedes aegypti se alimentan de jugos de vegetales de pastos y plantas por eso el mosquito que puede causar dengue está en jardines; y solo la hembra necesita proteínas después de copular por ese motivo pica a las personas para sacar sangre. Planteada así la controversia, vale la pena preguntarse si los expertos de las comunas entrerrianas están cumpliendo su labor a conciencia.

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