La Provincia
Lunes 21 de Diciembre de 2015

Definiciones en el inicio de la gestión Bordet

mandato. Sin luna de miel, la labor del gobernador supera por poco una semana y ya dejó varias determinaciones, especialmente en el rol del gobierno y la relación con los trabajadores estatales. 

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


Diez días al frente de un gobierno no son suficientes para definirlo, ni siquiera para evaluarlo; y está claro que para eso será necesario más tiempo. Para lo que sí ha sido suficiente esta semana es para ir conociendo algunas de las definiciones y de los modos de trabajo del recién asumido gobernador de Entre Ríos.

La impronta del nuevo mandatario parece ser una apertura permanente al diálogo. Está claro que el reparto de fuerzas que dejó plasmada la elección del 25 de octubre demanda de una fuerte vocación para la búsqueda de consensos, y desde ese punto de vista puede sostenerse que es la postura políticamente adecuada. Y tan cierto como esto, es que se requiere de una predisposición permanente, tanto o más para escuchar que para decir, y que no siempre los gobernantes demuestran esa actitud. 

Por tratarse de un gobierno de continuidad, no de uno sino de dos mandatos anteriores, la gestión de Gustavo Bordet no tuvo casi su luna de miel, si por tal se entiende un período inicial en el cual se evitan las críticas y se morigeran las demandas a la espera de que el gobierno se asiente. 

Los intendentes del Frente Para la Victoria, y especialmente los de Cambiemos, demandaron asistencia desde el primer día -en rigor aún antes de asumir- para el pago de aguinaldo o sueldos de diciembre y hasta el momento todos se han manifestado públicamente conformes con el trato recibido. Incluso a partir de gestos del mandatario como devolverle el llamado a tal o cual intendente al que no pudo atender oportunamente.

El perfil dialoguista estuvo también en el encuentro con el presidente, Mauricio Macri, más allá de que en ese aspecto su posición es similar a la de los intendentes respecto del gobernador. Incluso Bordet se permitió públicamente una evaluación optimista respecto del impacto de la baja de las retenciones en las economías regionales más allá del difundido rechazo del justicialismo a la aplicación de esta medida para el sector sojero y las prevenciones acerca del encarecimiento de los alimentos que traería aparejada.

Con los senadores electos por Cambiemos también tuvo en encuentro, en el marco del diálogo político. Adán Bahl en la presidencia del Senado, y el exgobernador Sergio Urribarri en Diputados, tendrán mucho que ver con la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, y con la gobernabilidad consecuentemente.

El frente gremial

Bordet inició su agenda de audiencias como gobernador con un encuentro con el gremio docente Agmer. También recibió en la semana a los otros gremios docentes y de trabajadores estatales. En esos encuentros fue despejando dudas y marcando algunos ejes. Sostuvo que el diálogo con los sectores gremiales debe brindar soluciones y resolver problemas de manera inmediata. Dijo que nunca entendió la relación desde el Estado como una relación obrero-patronal porque no es esa la función del gobernante, que no  es patrón absolutamente de nadie. El mandato popular obliga al gobernante a buscar la concreción de su gestión y, a la vez, garantizar la búsqueda de las mejores condiciones laborales posibles, remarcando que los acuerdos salariales se discuten siempre en paritarias.

Bordet suele decir que el bolsillo del trabajador es un límite que no debe cruzarse y que él nunca tomó una medida perjudicial para un empleado y que nunca ‘castigó’ a alguien por pensar distinto o manifestar disconformidad. “Desde mi gestión nunca el trabajador va a ser variable de ajuste. Nosotros podemos corregir cosas desde el Estado, que se harán, pero nunca el trabajador es la variable para mejorar las condiciones financieras del Estado”, señaló en esos encuentros.

La idea del gobierno es abrir la discusión paritaria en breve, por lo que se estarían convocando durante la segunda quincena de enero o la primera de febrero. Incluso el gobernador dejó abierta la puerta para retomar la idea de las paritarias municipales con los gobiernos locales, tema que más de una vez se planteó en la Liga de Intendentes Justicialistas y sobre el que no se avanzó por el grado de complejidad que presenta. Igualmente Bordet le manifestó a los dirigentes gremiales su apoyo a intentar definir una ley que regule esa paritaria, al menos en una cantidad mínima de aspectos.

En el mismo sentido se comprometió a discutir aumentos remunerativos para los trabajadores del Estado, entendiendo que los montos en negro “no le sirven a nadie”, ni al empleado por su condición de no remunerativos, ni al gobierno porque implican abrir otro frente de discusión para conseguir su blanqueo. Esa es una definición clara para la discusión que se iniciará en pocos días; el gobernador entiende que es preferible reducir un porcentaje de suba salarial, pero lograr que tenga un impacto sostenido en el tiempo y, también que implique que el aumento llegue al bolsillo del jubilado. 

En las declaraciones oficiales que se difundieron luego de las reuniones con los gremios hubo una referencia a: “Hay muchos contratos de personas que no cumplen ninguna función y en eso queremos realizar un ordenamiento. Esto queremos hacerlo en acuerdo con las organizaciones gremiales porque soluciona una situación de injusticia, porque es inequitativo”. Bordet anticipó que se renovarán los contratos de servicios que finalizan el 31 y que oportunamente se revisarán los de obras, garantizando que no habrá medidas persecutorias, sino que el objetivo será que el contratado preste su servicio; y si eso no se consigue, se evaluará recién la rescisión del vínculo. “No es para resolver problemas financieros, sino que vamos a ordenar una situación de equidad a los trabajadores”, explicó al respecto. 

Los reclamos

Respecto del reclamo para que se reduzca la extensión del cronograma de pagos, explicó que a corto plazo depende de la ayuda financiera que se consiga, ya que no se pueden modificar las condiciones financieras que tiene la Provincia en pocos meses. El mejor escenario que podría darse sería conseguir una asistencia financiera extra que permita sentar las bases de un acortamiento del cronograma y luego se pueda mantener esa situación. 

Obviamente que si se hubiera mantenido el decreto de la expresidenta Cristina Fernández que extendió a todas las provincias el beneficio del fallo que devolvió el 15% de coparticipación a Santa Fe, Córdoba y San Luis, el acortamiento del cronograma se hubiera dado naturalmente; pero el gobierno de Macri se encargó de voltear esa decisión y propone un escenario de discusión sin plazos todavía demasiados claros. Eso si se piensa en alcanzar al menos un punto intermedio de acuerdo para un nuevo reparto de fondos entre Nación y provincias. Ni hablar de la sanción de una nueva ley de coparticipación, que parece muy lejana.

Del mismo modo fue claro en esas reuniones ante el reclamo del pago de un bono de fin de año, señalando que la Provincia no puede pagarlo. No solamente porque los mayores esfuerzos están concentrados en garantizar el pago de sueldos, y si es antes del 10 de cada mes, mejor; en un contexto financiero complicado para la Provincia; sino porque además no hay ninguna posibilidad de contar con ese dinero.

La única alternativa es que la Nación tome la decisión de financiar el pago en todas las provincias. El tema quedó planteado en la reunión de gobernadores del sábado 12, porque varios mandatarios se refirieron a ese reclamo oportunamente. Hasta el momento el gobierno nacional no se ha pronunciado oficialmente al respecto.

La producción

El gobernador le ha dado señales al mundo de la producción en su primer semana de gobierno. El sábado se reunió con citricultores y arandaneros para evaluar el impacto de la eliminación de retenciones para el sector, que tiene una incidencia relativamente menor. Líneas de crédito con tasas subsidiadas, financiamiento para cooperativas y obras de infraestructura como la electrificación rural fueron parte de la agenda. Bordet se ofreció como un gestor de las demandas del sector, ya sea ante el gobierno nacional, los bancos u organismos de crédito y asistencia . 
El mismo día, al visitar una nueva planta elaboradora de alimento para animales del Grupo Motta (uno de los de mayor crecimiento de la provincia) el mandatario reiteró conceptos del discurso de asunción ante la Asamblea Legislativa. Habló de obras para mejorar el suministro de energía eléctrica (como la estación transformadora Gran Paraná); de la estructura portuaria, haciendo especial hincapié en la reactivación de la terminal fluvial de Ibicuy, y en las rutas y caminos.

La gestión

La salida de Marcelo Casaretto de la titularidad de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) reavivó versiones sobre la intención del gobierno de tercerizar funciones del organismo recaudador, adjudicándole la supuesta intención al ministro de Economía, Hugo Ballay. 

El perfil de la gestión -además del destino de los trabajadores de la ATER- se puso en discusión a partir de estas versiones. Bordet le dijo a los dirigentes gremiales que no se iba a contratar a ninguna empresa y que si eventualmente se realizaban modificaciones a la estructura del organismo tributario, iban a hacerse en conjunto con los trabajadores. El mandatario dijo no ser partidario de las tercerizaciones, aunque admitió que era necesario poner en marcha un convenio entre el organismo provincial y la Administración Federal de Ingreso Públicos para mejorar la recaudación con mejor información, y para evitar la ineficacia fiscal, objetivos de demandan cambios, que incluyeron el reemplazo mencionado. Con esa lógica fueron transcurriendo los primeros días del mandato del gobernador, Gustavo Bordet, quien tiene por delante importantes desafíos y metas por cumplir, en la más difícil misión de su carrera política.
 

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