Educación
Miércoles 24 de Agosto de 2016

De "tirar fruta" y de "palos en la rueda"

Lo decía cada vez que probaba el primer bocado: "Gracias a Dios y a mi lomo que por él vivo y como". Mi abuelo vivió 83 años y muchas crisis. En su juventud fue peón rural, "golondrina" y "catango". Donde había cosecha o durmientes para alinear, iba a rebuscar el mango. De más está decir que desde mediados de los años 40 fue peronista porque, según él, desde el ascenso del General "tuvo derecho a algo". Ya en la ciudad, se jubiló como empleado de una concesionaria de autos. Nunca fue propietario, pero produjo toda la vida y contribuyó a generar la riqueza de quienes lo explotaron.

Por estos días me estuve preguntando qué hubiese pensado mi abuelo gaucho de esta política por la que los productores se ven obligados a regalar los frutos de la tierra; de estas medidas por las cuales se da luz verde a la importación de productos que compiten con aquellos de las economías regionales, en detrimento de humildes poblados y sus pequeños productores. También me pregunto qué hubiese opinado sobre el discurso de Macri sobre "los palos en la rueda" y "las trampas al sistema" que, según el Presidente, ponen los trabajadores, para confabular contra el cambio. Qué hubiese pensado de este presidente que se expresa y gestiona como un empresario; y sobre esa particular forma que tienen sus funcionarios de entender el reclamo salarial como "algo que complica a la sociedad", como un mero "corte de calle" o "piquete" vaciado de sentido, como un costo que hay que achicar, y no como un derecho adquirido o como un motor para la economía.

Meses antes el ministro Alfonso Prat-Gay había amenazado a los referentes paritarios. "Cada gremio sabrá hasta dónde arriesgar empleos a cambio de salarios".

Días atrás el ministro de Trabajo, Jorge Triaca (h), fue por el mismo camino y, con desconocimiento supino sobre mecanismos gerenciales, atribuyó los males del mercado laboral al "ausentismo de los trabajadores". Aunque el discurso parezca el de un abogado corporativo se trata del encargado de velar por los derechos de los trabajadores; y en referencia a uno de los sectores más golpeados por la inflación, los tarifazos, las cesantías y las persecuciones.

Sin ir más lejos, y cuasi alineadas al modus operandi del gobierno nacional, las últimas resoluciones del Consejo General de Educación en Entre Ríos, exigiendo a directivos y supervisores informar sobre docentes que adhieren a los paros, son claros aprietes disuasivos de cualquier reclamo. Ayer, en referencia al paro nacional convocado por Ctera, y en cuyo petitorio los docentes hacen hincapié en la apertura de las paritarias, el ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, expresó que no habrá tal reapertura porque "los aumentos otorgados han sido significativos" y porque "el Gobierno observa una caída de los índices de inflación desde el mes de julio". Una muestra más de la inexplicable realidad paralela que pretenden dibujar.

Volviendo a mi abuelo, vivió sus últimos años con la jubilación mínima; mendigando remedios y prestaciones a PAMI como si no hubiesen sido suficientes todos sus años de aporte. Murió en 1985, afortunadamente sin ver lo que el neoliberalismo le hizo al país, a la producción y a los trabajadores, y lo que les está volviendo a hacer.

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