La Provincia
Domingo 04 de Enero de 2015

De campaña playera, esperan definiciones en el oficialismo

El oficialismo no se toma descanso electoral en enero. Los convoca la  campaña de Urribarri, pero también sigue la puja por las candidaturas locales

Carlos Matteoda/De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar

 

Con enero se puso en marcha la maquinaria electoral del año de las elecciones, y aunque de 2014 nos separen cuatro días, los niveles de ansiedad suben notablemente.
Esa sensación de inquietud afecta más a los (posibles) precandidatos oficialistas, que tendrán esa condición si oficializan su intención de competir en las PASO de agosto. La ansiedad no es por conocer la lista de interesados, que se sabe con un grado notable de aproximación, tanto a nivel provincial como en las pujas por las candidaturas a intendente y a legisladores; sino por saber cuándo arranca la campaña sin disimulos, cuando suena la campana de largada.
El tiempo en las gateras se hace eterno para los hombres de Urribarri. Primero había que esperar que pasara la negociación salarial de marzo-abril del año pasado, para poder hablar de candidaturas; y después hubo que esperar que pasaran las vacaciones de invierno y el mundial de fútbol, porque sino nadie le iba a prestar atención; y después Urribarri vetó el tema, y llegó fin de año y había que esperar que pasara la tensión social que se anuncia todos los diciembre; y ahora hay que esperar que se afiance la candidatura presidencial de Urribarri, que a su vez será determinante del escenario provincial.
La espera, aunque larga, no es sinónimo de quietud. Tal vez como nunca antes, algunos desarrollaron la habilidad para ser candidatos sin decirlo. Cada aspirante tiene su estrategia, más allá del grado de reconocimiento que haga en público de su aspiración electoral.
Gustavo Bordet, Juan José Bahillo, Julio Solanas, Marcelo Bisogni, José Cáceres, con una postura más explícita. Y algunos más, aunque sin reconocerlo tan públicamente, esperan que el verano sea un tiempo sin sofocones de gestión, que a la vez les permita poner en marcha sus estrategias.
Las dudas se multiplican por decenas. Son muchas más que las que refieren a Paraná y a Concordia; que si Blanca Osuna, José Carlos Halle o uno “nuevo”; que si Mauro Urribarri, Enrique Cresto o un tercero en discordia. Sucede que esas  cuestiones tienen más prensa. Pero en cada lugar donde se dispute un cargo, hay alguno que sacó el bastón de mariscal de su mochila. Cotizan en alza los “armadores” porque aún debajo del paraguas de Sergio Urribarri hay mucho por tejer, en el sentido de armonizar aspiraciones y posibilidades.
Cada día del verano tendrá su momento de discusión política. El peronismo entrerriano, por primera vez desde el retorno de la democracia, arma la propuesta con la que juega su afán de continuidad de la mano de alguien que no puede volver. Urribarri no puede ser nunca más gobernador de Entre Ríos, a menos que se produzca una nueva reforma de Constitución. Nunca se sabe cuán cerca puede estar una reforma, pero la anterior tardó 75 años en concretarse.    

Para cuándo joven
¿Cuándo Urribarri habilitará a sus funcionarios, intendentes o legisladores oficialistas a blanquear su aspiración electoral? ¿Tendrá un candidato para la Gobernación? ¿O habrá una interna amplia? ¿Habrá decidido ya qué hacer o dependerá de la suerte de su aspiración nacional? Los mismos interrogantes que se repiten desde el año pasado. Por lo pronto, las certezas también son viejas. Habrá que esperar al menos hasta marzo, cuando los resultados de un verano de campaña nacional en las playas apunten -o no- a esclarecer los nombres del oficialismo para la candidatura presidencial.

Las novedades
En el mientras tanto van apareciendo algunas novedades. Una de ellas fue el lanzamiento de la candidatura a intendente de Paraná de Gastón Grand. El actual viceintendente de Paraná asegura que no participa de ninguna decisión de al administración de Blanca Osuna, que fue excluido y maltratado por el oficialismo de la capital provincial. Se presenta casi como un extraño a la actual gestión y no ahorra críticas al momento de describirla.
El dato no es menor. Grand responde a la conducción política del diputado nacional Julio Solanas. Al exintendente de Paraná el osunismo le debe -al menos en parte- la convivencia más o menos pacífica en el Concejo, ya que para conseguirla ha debido atenuar el ánimo de varios ediles de su sector. Sin embargo, lo de Grand ya no parte de la gestión de gobierno, y allí las aguas parecen dividirse claramente.    
“Así como Urribarri no se baja de la candidatura presidencial ni se arregla con la promesa de encabezar la lista de candidatos a diputados nacionales; Julio no se baja de la pelea por la Gobernación”, aseguran en el entorno del diputado nacional. La candidatura de Grand sin embargo no aparece como una pieza de negociación, sino por el contrario, como un indicio de que el solanismo está dispuesto a hacer pie desde Paraná.
Claro que en la capital juegan otros referentes. Uno de ellos es el vicegobernador José Cáceres, cuyo nombre aparece en algunas de las fórmulas que se ensayan en los laboratorios electorales del oficialismo.
El ministro de Gobierno Adán Bahl también tiene lo suyo, con el agregado de un consenso bastante amplio en la dirigencia peronista del resto del Departamento. “Los de Paraná campaña no se ponen de acuerdo en nada ; pero cada uno por su lado, la mayoría le pone una ficha al Beto”, comentan en la zona.
También en Paraná apareció el intendente de Gualeguaychú, quien  optó subirse a los colectivos desde hace un par de semanas, poniendo su publicidad electoral en la luneta de los de la línea Mariano Moreno, como ya lo había hecho el diputado Marcelo Bisogni.
Las encuestas del oficialismo marcan que los dos intendentes con aspiraciones (Bahillo, de Gualeguaychú; y Gustavo Bordet, de Concordia) son apenas conocidos en la capital provincial. No sería extraño verlos durante el verano en alguna actividad, aunque por ahora su campaña apunta a reforzar la presencia en los medios capitalinos.
Hay otros nombres que no suenan tanto, tal vez por haber asimilado más la prioridad de la candidatura de Urribarri, pero siguen siendo mencionados en las usinas electorales del oficialismo.
Mucho de las especulaciones del oficialismo tienen su anclaje en la integración de las listas legislativas, especialmente de la de candidatos a diputados. Si hubiera una sola lista en agosto , la forma en que el urribarrismo maneje su integración puede ayudar a cerrar -electoralmente- muchos territorios. Se supone que en este caso hay mayores chances de que varios diputados consigan por segunda, tercera o cuarta vez un mandato. Sólo por citar un ejemplo, José Allende cumple el tercero,y aspira a un cuarto a partir de 2015.
De no ser así, con cada candidato a gobernador yendo a las PASO con su propia lista de diputados, es un poco más aventurado imaginar la futura composición del bloque oficialista.
En este punto aparece la reforma electoral abriendo el abanico de posibilidades. Pero si la reforma resulta como la anticipó el jefe del bloque de diputados oficialista Juan Navarro, diciendo que sólo se acompasará la ley electoral provincial (Castrillón) con la nacional, entonces no habría tantos cambios en el panorama electoral.
De lo que no caben dudas es que durante enero la campaña no se suspende por vacaciones.

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