Hoy por Hoy
Domingo 12 de Febrero de 2017

De bellas e inteligentes

Si es linda es tonta, si es inteligente es fea. Cliché prejuicioso bajo el cual se busca encasillar a las mujeres, como si una cualidad excluyera a la otra. Y la idea está más instalada de lo que creemos, ya que engañosamente se presenta como "justo equilibrio" para con las que la sociedad considera "feas".

De todas formas, ni falta hace aclarar que la belleza femenina –siempre que se ajuste a los parámetros machistas, casi irreales y etnocentristas– sigue cotizando más que la inteligencia. Basta recorrer vidrieras de jugueterías para ver que los arsenales de kits de belleza para nenas abarrotan los escaparates, opacando a los modestos telescopios de juguete o sets de bloques para armar ocultos en algún rincón.

Ayer, 11 de febrero, se celebró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de promover el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, lograr su empoderamiento y en pos la igualdad de género. Estudios señalan que la poca visibilidad de las científicas y la existencia de estereotipos producen un sesgo involuntario en las evaluaciones en contra de las mujeres que dificulta la carrera de las investigadoras, mientras que la ausencia de roles científicos femeninos en los medios de comunicación influye en la falta de interés de las adolescentes por la ciencia.

Dadas las circunstancias y la cercanía de la fecha, parece acertado traer a colación la historia de una mujer científica poco conocida que, como muchas, rompió con la dicotomía belleza-inteligencia. Hedwig Eva María Kiesler, más conocida como Hedy Lamarr, no solo es conocida como la mujer más hermosa de la historia del cine, sino también como la inventora de la primera versión del espectro ensanchado, lo que ahora conocemos como Wi-Fi y que tan caro es a los amantes de la tecnología.

Tras trabajar en varias películas de Hollywood, durante la Segunda Guerra Mundial decidió retomar su interés por el desarrollo de las ciencias aplicadas, dado el hartazgo que le provocaba el encasillamiento como femme fatal. En 1942, Lamarr y el compositor George Antheil inscribieron la patente de un método de comunicación secreto que buscaba evitar una detección de torpedos enviados por las tropas aliadas. El sistema, conocido como el espectro ensanchado por salto de frecuencia, fue luego adoptado por la ingeniería civil, permitiendo el desarrollo de sistemas de comunicación inalámbrica como Wi-Fi, Bluetooth y CDMA (una tecnología básica para teléfonos móviles).


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En la actualidad, muy pocas personas podrían nombrar a una científica brillante que no fuese Marie Curie. Por esto mismo, la iniciativa 11 de Febrero pretende descubrir al público todas las grandes científicas que aún no conocemos, acabar con los estereotipos de una ciencia principalmente masculina y promover la vocación científica de las más niñas. Es necesario dar visibilidad a mujeres que sirvan como modelos para las más jóvenes y erradicar las valoraciones en torno al físico, terminar con los estereotipos culturales y hacer un reconocimiento histórico a todas aquellas que hicieron su aporte en diversos campos de la ciencia. El de una mujer científica es el reflejo más bello al que podemos aspirar.


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