Narcotráfico
Sábado 20 de Agosto de 2016

Daniel Celis y su ladero Garcilazo cayeron por un violento asalto

El hombre señalado como jefe narco de Paraná fue identificado por una víctima. También arrestaron a "Cepillo", su mano derecha.

El ambiente del hampa paranaense se vio conmocionado ayer por la tarde, cuando comenzó a correr la noticia de que Daniel Celis había sido detenido. Pero el Tavi, como lo conocen, no cayó por narcotráfico ni los negocios que mantiene alrededor de la actividad de empleados municipales, sino por un asalto perpetrado a principios de marzo en una estancia en la zona de Diamante. La División Robos y Hurtos de la Policía arrestó también a su mano derecha, Leandro Cepillo Garcilazo.
Celis cayó en su mejor momento. Entre la militancia política en el radicalismo, sus aspiraciones a lograr un cargo en la Municipalidad de Paraná o como dirigente en el sindicato de los trabajadores de la comuna y el desarrollo de una vida espiritual como evangélico activo y una lectura diaria de la Biblia, se sentía un hombre casi realizado. Sin mencionar las actividades que la Justicia nunca le pudo probar, pero que es un secreto a voces, respecto de la venta de droga a gran escala en la capital provincial. Su arresto ayer después del mediodía fue celebrado en distintos ámbitos: en la Municipalidad, donde estaban cansados de sus aprietes para lograr un cargo y del manejo discrecional de la Unidad 2; en la Policía, que nunca lo había arrestado por narcotráfico; y en sus adversarios en los negocios ilícitos que siempre se quejaban de porqué ellos sí eran perseguidos y él no.
Garcilazo, por su parte, ya venía complicado. Comprometido en el asalto a la escribanía Canga-Gasman de la ciudad de Crespo, se aprontaba a firmar un acuerdo de juicio abreviado en el que aceptaría cumplir la pena de tres años de prisión condicional. Además, por eso ya había sido apartado de su empleo en la Municipalidad. Ahora el panorama es más oscuro, ya que con otra causa, con una calificación más grave, no podría evitar el camino a la cárcel.

Un plan delictivo mal pensado
El atraco por el que Celis y Garcilazo están señalados de haber participado, ocurrió el 2 de marzo en la estancia El Retiro, ubicada en Las Cuevas, Departamento Diamante, propiedad de Julio Tulián. Allí cuatro personas redujeron a las víctimas y les exigieron la entrega de dinero.
Una mujer que vive en otra vivienda del establecimiento alertó al hermano del dueño de la estancia de lo que estaba sucediendo, y este llegó al lugar con la Policía. En ese momento se produjo un enfrentamiento armado, en el que dos de los ladrones fueron atrapados (uno de ellos resultó herido de bala) y los restantes lograron huir cubriendo su retirada a los tiros.
Luego de una persecución se detuvo a un hombre de 37 años, de apellido Correa, que conducía una camioneta Toyota Hilux y había sido alcanzado por un balazo en la mano. En otro camino se arrestó a otro de 43 años, de apellido Molina, que manejaba la camioneta Chevrolet S10, sustraída de la estancia.
La investigación prosiguió, a cargo del personal de la División Robos y Hurtos, y lograron identificar a los otros posibles partícipes del asalto que, aparentemente, habrían logrado apoyo de terceros para huir y regresar a Paraná. El rostro de Celis fue señalado por una de las víctimas, y en menor medida también lo marcaron a Garcilazo.
Ayer en horas de la siesta, tres uniformados fueron a la casa del Tavi, ubicada en el barrio Balbi, y le informaron que lo iban a detener por la causa del asalto. Celis se molestó pero no se sorprendió, ya que luego del atraco lo habían allanado en su vivienda pero no le encontraron nada. No tuvo otra que entregarse pacíficamente. Lo mismo sucedió con Garcilazo, a quien fueron a buscar a su casa de Arroyo Grande. Los dos fueron trasladados hacia la ciudad de Diamante, por disposición del fiscal que interviene en la causa, Gilberto Robledo. Fueron alojados en el calabozo de la Jefatura Departamental y hoy serán citados a declaración de imputado por el fiscal.
Según informó Daniel Enz en la revista Análisis, la banda buscaba el dinero de una supuesta transacción por unos 20 millones de pesos, en la que los Tulián iban a comprarle un campo a la familia Airaldi, también de la zona, con quienes los une una relación de parentesco. La camioneta Toyota había sido robada en Viale a la empresa Cartellone, a la que le sacaron la barra antivuelco, el equipo de radio y alcanzaron a polarizarlo para el atraco. Dicha barra apareció en la casa vecina de Celis, en Paraná. Pero al parecer la operación comercial no se había concretado.
Además, consigna que el dato del dinero les había llegado a los ladrones por allegados a las víctimas. Leonardo Airaldi, de cierta amistad con Tavi Celis. En 2015 se encontraron 1.300 kilos de marihuana detrás de la planta asfáltica municipal, que estaba en una casilla de chapa y había sido llevada en un tráiler que quedó al lado y pertenecía a Airaldi.

Los tres juicios por narcotráfico que logró zafar

A Daniel Celis se lo señala por su participación en el narcotráfico, pero la Policía y la Justicia nunca lo pudieron probar. Tuvo tres causas federales, pero siempre zafó. En 2002 fue acusado de recibir una encomienda en la Terminal de Paraná con siete kilos de marihuana, que provenía de Misiones, junto a otro joven, y dos mujeres (entre ellas su actual pareja). Pero el mal procedimiento de Gendarmería terminó con la nulidad de la causa tras el juicio.
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En 2008 lo acusaron de conformar una red de narcotráfico integrada por unas 15 personas, todas oriundas de Santa Fe. Pero la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario lo desvinculó a él y su hermano.
En 2010 lo volvieron a juzgar en el Tribunal Federal de Paraná por una investigación de la Policía Federal, que duró cuatro meses, a una banda narco que operaba en la zona oeste de la ciudad. Tras los allanamientos, en 2008, se secuestraron estupefacientes y siete personas llegaron a juicio. Solo uno resultó condenado, y no fue Daniel Celis. El tribunal integrado por Roberto López Arango, Lilia Carnero y David Chaulet resolvió absolverlo a él y a su padre por entender que la cantidad de droga secuestrada en el procedimiento no alcanzaba a constituir un delito, y daba crédito a la versión defensiva de que la misma tenía como destino el consumo personal. Ahora, Celis afronta una causa en la Justicia provincial por primera vez.

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