Agroquímicos
Sábado 01 de Octubre de 2016

¿Cuántos más debemos contar para que paren?

José Carlos Rivero tenía tan solo 4 años y en mayo de 2012 falleció intoxicado. Un año antes la familia de Nicolás Arévalo perdía a su hijo también de 4 años, por las mismas razones. Ambos casos sucedieron en las tomateras de Lavalle, en la provincia de Corrientes y aunque ambos productores deben afrontar la Justicia por homicidio culposo, lo cual implica un hecho inédito y digno de destacar, dos familias lloran la pérdida irreparable de sus hijos. La causa: el uso de agroquímicos.
La noticia se conoció días atrás. La Justicia de Corrientes procesó por homicidio culposo a un productor hortícola tras la muerte por la afectación de agrotóxicos de un niño de 4 años en Lavalle, en lo que constituye el segundo caso en vías de juicio por fallecimientos a causa de intoxicaciones con fumigaciones en esa provincia.
El avance en la Justicia de la causa por la muerte de José Carlos Rivero fue comunicado por la fundación Infancia Robada, que conduce la hermana Martha Pelloni en Goya, donde días atrás el juez de Instrucción 1, Lucio López Lecube, procesó al productor Oscar Antonio Candussi. El productor está acusado por homicidio culposo tras la muerte de José Carlos en Lavalle, distante 200 kilómetros de la capital correntina, hace casi cuatro años y medio. Killy Rivero murió el 12 de mayo de 2012, tras permanecer internado en el hospital Garrahan de Buenos Aires por una intoxicación con un agrotóxico organofosforado, informaron desde la organización ecologista Guardianes del Iberá.
Un año antes murió por las mismas razones Nicolás Arévalo, de 4 años, también de Lavalle. Su fallecimiento se investigó en el marco de una causa en la que fue procesado por primera vez en el interior del país por un homicidio culposo agravado por agrotóxico, otro productor agropecuario de la zona, Ricardo Prieto. Prieto será sometido a juicio por el tribunal oral penal de Goya a partir del 21 de noviembre, cuando también se lo enjuiciará por lesiones culposas de la prima del niño, Celeste Estévez, quien sobrevivió tras un tratamiento en Corrientes y Buenos Aires.
El modelo agroindustrial imperante en Argentina desde hace muchos años, en base a monocultivos, transgénicos y uso de agrotóxicos, intoxica, enferma y mata. José Carlos y Nicolás sufrieron una intoxicación aguda, pero está la otra contaminación, mucho más lenta, que es a la que se está expuesto todos los días y no tenemos en cuenta. Incluso esos mismos tomates que se producen en Lavalle mañana pueden estar en nuestra mesa.
Los entrerrianos también lloramos a nuestros ausentes.
Nos falta Joan Franco, quien murió en el Garrahan, lejos de su casa y de su cuadra en el barrio Centenario de San Salvador; nos falta Leila, de 15, también de esa localidad. Mientras tanto se sigue subestimando el impacto de la exposición a agroquímicos sobre la salud. Que algunos estén en el banquillo de los acusados es un primer paso, pero no alcanza, falta mucho por hacer.

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